La falta de una PTAR mantiene la contaminación sobre el río Ocoa en Villavicencio
- Publicado en Ago 28, 2026
- Sección Villavicencio, Lo Mas Reciente
A pesar de su crecimiento, la ciudad continúa descargando sus aguas residuales en afluentes como el Ocoa y Guatiquía. A los vertimientos autorizados se suman descargas improvisadas de sectores sin redes formales de alcantarillado.
Por Lina Herrera
La modernización del acueducto no es la única obra esencial que necesita Villavicencio para crecer como capital y ciudad intermedia.
Aunque no es una urgencia que se pida a gritos, la construcción de una la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) es una necesidad para el desarrollo del municipio. Así lo expuso el presidente de la Sociedad de Ingenieros del Meta, Jorge García.
“No existe en la ciudad y se ha dejado de lado como una solución. Nosotros descargamos las aguas al río Ocoa y contaminando realmente este acuífero sin un tratamiento adecuado (…) Son cosas que quedan de pronto en anaqueles, quedan en estudios, pero nunca se llevan porque son bastante costosas y es una necesidad sentida en la ciudad”, indicó el Ingeniero Civil a este medio.
Cabe mencionar que, antes de planear una PTAR se debe tener aprobado el Plan de Saneamiento y Manejo de Vertimientos (PSMV), el cual, según informó Mario Castro, gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Villavicencio (EAAV), está próximo a tener el visto bueno de Cormacarena.
No obstante, contar con este plan no asegura inmediatamente el inicio de obra de la PTAR. El gerente de la EAAV es consciente de la falta de una PTAR en el municipio, sin embargo, al igual que el Ingeniero García, argumenta que la ejecución de una obra de esta magnitud conlleva altos costos que la administración no puede sostener.
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De acuerdo con el funcionario, el proyecto necesitaría al menos $300.000 millones de pesos para su materialización.
«Como proyecto de construcción debe tener tres fases previas a la construcción: prefactibilidad, factibilidad y una fase de estudios y diseños. Después de eso ahí sí el proyecto se construye. ¿Posibilidades de que se haga con los recursos de la empresa? Es muy difícil. La empresa no tiene para invertir $300.000 millones de pesos, no los tiene ahorita y nunca los tendrá», argumentó Castro.
En este sentido, se necesitaría de la inversión de agentes externos, como, por ejemplo, el Banco Mundial o el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).
Adicionalmente, Castro expuso que Villavicencio necesitaría al menos dos PTAR: “El 30% de la ciudad tiene vertimiento sobre el río Guatiquía. Habrá también que hacer un colector, recoger todas esas aguas que están en este momento drenando hacia este río y hacer una planta de tratamiento”.
Entretanto, las aguas de los afluentes siguen soportando la contaminación que deriva de la descarga de vertimientos. Para Juan David Amaya, activista y estratega ambiental del Meta, la necesidad de una PTAR en Villavicencio no es un “capricho técnico”, es una urgencia de salud pública y de justicia ambiental que el municipio ya no puede seguir postergando.
“Cuando un municipio no se gestiona una obra de esta magnitud, traslada el costo ambiental a quienes menos herramientas tienen para mitigarlo, entre ellos las comunidades ribereñas, los agricultores aguas abajo y las futuras generaciones que heredarán un río degradado. Gestionar esta planta no es solo cumplir una normativa, es reconocer que el agua es un derecho y que Villavicencio tiene la responsabilidad histórica de proteger sus fuentes hídricas antes de que el daño se vuelva irreversible”, puntualizó Amaya.
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