La gripe de 1918 en Villavicencio

Foto: Cortesía Cromos. La gripa española no solo afectó a Bogotá, también llegó a Villavicencio donde dejó a por lo menos 3.000 contagiados.

Por José Abelardo Díaz Jaramillo/ Especial Periódico del Meta                                                                                                            

Es sabido que la Gripe Española fue una letal pandemia que azotó el planeta en 1918. Según lo señalan varias fuentes, entre 25 y 40 millones personas perdieron la vida luego del contagio.

En Colombia los primeros casos se reportaron en octubre de 1918. En varias ciudades sintieron los efectos de la gripe. En Bogotá, el presidente de la Junta Nacional de Higiene resaltó la “inusitada violencia” con que la gripe golpeó a la población.

“Como la enfermedad permite a muchos pacientes atender a sus ocupaciones, van regando el contagio por donde quiera, de manera que el consejo de no salir a la calle dado a los que quieran evitarlo, tampoco resulta eficaz. Ni aun el cambio de residencia es medida segura, porque se ha observado que la gripa se extiende con una velocidad igual a la de los más rápidos trenes (sic)”, decía en aquel entonces el presidente de la Junta Nacional de Higiene.

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Los hospitales y cuerpo médico fueron insuficientes para atender a los enfermos, y fue difícil controlar el alza de precios de drogas y paliativos, lo que generó malestar social. El desconocimiento de la enfermedad (se creía, por ejemplo, que su origen estaba asociado a las lluvias o al precario sistema de alcantarillas) permitió una fácil dispersión “en todos los barrios, desde los más centrales y opulentos hasta los más humildes y lejanos”, según descripción del funcionario citado.

El intercambio de mercancías y el flujo de personas entre Villavicencio y Bogotá, hacía inevitable la aparición de la gripe en la entonces capital de la Intendencia del Meta. Por eso, lo prioritario era ganar tiempo para impedir un contagio masivo de personas. Así lo entendió la Junta Intendencial de Higiene, que dispuso las siguientes medidas:

“1. Evitar los enfriamientos, trasnochar, dormir a la intemperie y todo exceso en las bebidas y en las costumbres.

2- Acostarse temprano y levantarse tarde y bien abrigados el pecho, la espalda y el cuello.

  1. Lavar constantemente la boca con sal o con hojas de eucaliptus.
  2. No acercarse a las personas enfermas, ni dormir en las piezas en que estas duermen; y
  3. Una vez adquirida la enfermedad debe guardarse cama inmediatamente y solicitar el auxilio de los médicos”.

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De otro lado, el Padre Mauricio Dieres Monplaisir, de gran ascendiente entre la población, ordenó a los inspectores locales y directores de escuelas del territorio cerrar las escuelas durante el tiempo en que la gripe estuviese presente, y pidió avisar a las autoridades de personas con posibles síntomas. No obstante, las medidas no impidieron la propagación de la gripe. En una nota publicada en Eco de Oriente se indica que dos terceras partes de la población (cerca de 3000 personas) fueron “atacadas” y familias enteras se contagiaron.

Literalmente, Villavicencio estuvo bajo poder de la gripe española varias semanas. Almacenes y tiendas cerraron sus puertas, artículos de consumo y drogas aumentaron de precios y hubo escasez de trabajadores para las labores del campo. Y si bien no existe un registro exacto de personas fallecidas, la cifra no debió ser baja si se tiene en cuenta la letalidad de la gripe y el número de contagios. Hoy, casi un siglo después, la ciudad (también Colombia y el mundo) es golpeada de nuevo por otra pandemia que ha interrumpido desde hace varios meses la vida en sociedad, causando una crisis general de la que aún no se divisa su final.

*Doctor en Historia