‘La seguridad jurídica se ha convertido en limitante para que haya inversiones en el agro’ Presidente Ejecutivo de Fedepalma | Entrevista
- Publicado en Jun 07, 2026
- Sección Entrevistas, Lo Mas Reciente
El Meta continúa consolidándose como el principal productor de palma de aceite del país y como una de las regiones más estratégicas para el crecimiento del sector. En entrevista con Periódico del Meta (PDM), Nicolás Pérez Marulanda (N.P.), presidente ejecutivo de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma), habló sobre el desempeño reciente de la agroindustria, las oportunidades de expansión en los Llanos Orientales y los desafíos que representan la inseguridad, el clima y la seguridad jurídica para las inversiones rurales.
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PDM: ¿Cuál es el enfoque del 54° Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite?
N.P.: Es nuestro congreso anual, vamos rotando por las cuatro zonas palmeras. En esta oportunidad le tocó a la zona norte y, por eso, lo vamos a hacer en Barranquilla. Este año nos reúne en un momento de una coyuntura muy importante del país.
Por una parte, estamos en medio de este proceso de elección de nuestro nuevo presidente de la República, que, por supuesto, tiene un impacto sobre las actividades agropecuarias, el sector privado y toda la ciudadanía. Allí haremos un análisis, sin participar en el proceso electoral, de la mano de César Caballero, sobre los resultados de la primera vuelta presidencial. Y, por otra parte, el análisis de la situación económica que heredará el nuevo gobierno, de la mano del presidente de ANIF, José Ignacio López, que nos hará un análisis de la situación fiscal, de las perspectivas económicas, del mercado cambiario y de las tasas de interés, que son muy importantes para un sector como el nuestro.
También, desde el punto de vista del comercio internacional, muy agitado y mediado por lo que está pasando en la guerra de Estados Unidos con Irán e Israel, veremos cómo ha impactado esto toda la logística del comercio internacional y, nosotros que somos un sector exportador, pues por supuesto necesitamos entender muy bien qué retos implica para nuestro sector. Y un tema particular, que, por supuesto en este momento se vuelve más relevante que nunca, es el efecto del clima sobre la agricultura y sobre la palma.
PDM: Denos un balance de cómo está el sector palmero en el Meta…
N.P.: Comenzaría por decir que el año pasado fue muy positivo para la palmicultura en todo el país. Cerramos con una producción total de 1’930.000 toneladas; valga decir que es la producción más alta que ha habido de aceite crudo de palma en la historia de la palmicultura colombiana. Son muy buenas noticias en materia de producción; recordemos que la zona oriental (Meta, Casanare y Vichada) responde por la mitad del área sembrada en palma de aceite en el país, siendo el departamento del Meta el principal departamento palmero de Colombia. El año pasado, la zona oriental registró un área total de 284.000 hectáreas sembradas y, de esas, en el Meta hay un poco más de 192.000 hectáreas.
Lo que pasa en la zona oriental es muy significativo para el resultado total del sector. Adicionalmente, en las nuevas siembras también estamos viendo que los departamentos de la zona oriental están creciendo de forma significativa. En el Meta, el año pasado se sembraron 3.000 hectáreas nuevas de palma; tal vez el año pasado Casanare lideró el crecimiento del área sembrada en Colombia, con poco más de 7.300 hectáreas sembradas. Pero, en ambos casos, la zona oriental sigue consolidándose como la zona más importante en la palmicultura de Colombia.
PDM: El Meta es el mayor productor de palma de aceite. ¿Cuándo será el escenario de un evento de Fedepalma?
N.P.: En septiembre estaremos en el Parque de las Malocas de Villavicencio haciendo nuestra conferencia nacional. Es más de corte técnico, pero llevará al departamento del Meta todos los avances de investigación de Cenipalma y de nuestros investigadores aliados.

PDM: ¿Cómo han actuado frente a los factores climáticos?
N.P.: El efecto del Fenómeno de El Niño y de La Niña en la zona oriental es distinto a lo que sucede, especialmente, en la zona centro y norte de Colombia, que se caracteriza por tener unos periodos secos mucho más fuertes de lo normal y unas temporadas de radiación solar muy marcadas.
Nuestro centro de investigación ha ido identificando para cada zona cuáles son aquellas prácticas que ayudan a mitigar los efectos de los distintos fenómenos. En el caso del Fenómeno de El Niño, es muy claro, y esta ya es una práctica muy generalizada en la zona oriental, el establecimiento de coberturas para el suelo. Además de establecer las palmas, entre estas se establecen coberturas que ayudan a retener humedad y a evitar que esta se evapore, además de tener beneficios en materia de microbiología del suelo y aprovechamiento de los fertilizantes.
Una vez la palma crece, sus propias hojas generan sombras en la parte de abajo y las coberturas ya no son tan relevantes como lo son en esos primeros años de vida de los cultivos. En algunas partes se han establecido también sistemas de riego que permiten que, en esas épocas muy secas, se pueda compensar la pérdida de humedad.
Afortunadamente, hay un avance tecnológico para hacer de ese riego un proceso muchísimo más eficiente, con mucho menor consumo de agua y aprovechando los momentos y los lugares específicos donde debe estar ese riego.
PDM: ¿Cómo avanza el reto de la seguridad física y jurídica desde el sector palmero?
N.P.: Es un hecho que la seguridad física ha tenido un deterioro acelerado y marcadísimo en todo el territorio nacional. En el Meta, especialmente en el sur del departamento, se están teniendo problemas de seguridad delicadísimos. Municipios como Puerto Rico, Puerto Concordia e incluso Granada están supremamente afectados, especialmente por la acción de las disidencias de las Farc, que están hostigando a los productores de todo tipo de sectores; no es un problema contra los palmeros, es contra todos: los ganaderos, los productores de plátano, de arroz; todo tipo de empresarios del campo y campesinos están siendo fuertemente afectados. Estamos en 171 municipios de Colombia y no hay ninguno que no tenga problemas de seguridad.
Cuando preguntan: “¿Qué necesita el sector palmero para seguir desempeñándose bien?”, pues lo primero es que el Estado asuma de forma decidida la recuperación del control del territorio y la seguridad física, porque es muy difícil que un productor que ya tiene que enfrentarse a problemas climáticos, plagas, enfermedades y la volatilidad del mercado, encima de todo, esté expuesto a temas de inseguridad tan marcados. En muchas zonas del país, y el Meta es tal vez uno de los principales casos, la seguridad jurídica también se ha convertido en la principal limitante para que haya más inversiones en el sector agropecuario.
Si bien somos un sector donde hay proyectos de escala grande, mediana y pequeña, en los Llanos Orientales, por el hecho mismo de que hay poca población, los proyectos tienden a ser de mayor escala y es muy difícil para los empresarios conseguir suficiente tierra con la certeza de que van a poder explotarla durante toda la vida del ciclo de la palma.

PDM: ¿Cómo avanza el relevo generacional en el sector palmero?
N.P.: Lo vemos en dos dimensiones: la primera, entre los productores, los cultivadores de palma. No somos ajenos a un fenómeno de toda la agricultura colombiana de cierto envejecimiento de los cultivadores y ahí hemos encontrado que la tecnología y la aplicación de la tecnología a los cultivos se han convertido en un gancho para motivar a los hijos de los productores a entusiasmarse con el cultivo.
La segunda es en la mano de obra. Aquí el problema sí es bastante serio, especialmente en la zona oriental, que por tener una población relativamente pequeña respecto de su territorio, tiene una disponibilidad de mano de obra bastante limitada. Hemos tenido que traer personas de otras regiones del país a trabajar en la palmicultura, tanto en el Meta como en el Casanare y el Vichada, con todas las dificultades que esto implica.
PDM: ¿Cuáles son esas dificultades?
N.P.: Llegan a municipios que no tienen suficiente vivienda, ni servicios de educación, salud y entretenimiento; entonces el sector palmero y las empresas grandes han empezado a trabajar muy de cerca con alcaldías y gobernaciones para anticipar las demandas de vivienda. Muchas empresas han promovido proyectos de vivienda y nos hemos encontrado con dificultades con los POT y con las reglamentaciones.
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