“Las mujeres somos la resistencia de la naturaleza” :Audalina Jaspe

Audelina Jaspe es oriunda del municipio de Puerto López, Meta. A sus 60 años es madre, abuela, bisabuela, trabajadora por los derechos humanos y la defensa del territorio.

Actualmente es representante del Comité Cívico por los Derechos Humanos del Meta en el Espacio Autónomo de los Derechos Humanos en el Meta y hace parte de la Mesa Hídrica del Piedemonte Llanero.

En el 2015 abandonó Puerto López, donde lideraba procesos de restitución de derechos y proyectos productivos ante amenazas, por ello, cuando se le pregunta dónde reside, de manera jocosa expresa “me toca hacer lo del caracol, andar con la maleta al hombro, a donde me toque ir, allá voy”.

“Comencé mi trabajo en Puerto López con juntas de acción comunal, luego con asociaciones, así inicia este compromiso por los derechos fundamentales de la gente, el derecho al trabajo, el derecho a un ambiente sano, el derecho a exigir, porque todos tenemos derechos, así como deberes, y hay que hacerlos cumplir”, agrega Audelina.

En el Espacio Autónomo de los Derechos Humanos en el Meta, escenario del cual hacen parte 20 organizaciones, 16 representadas por mujeres y 4 por hombres. Su trabajo es contribuir a la construcción de proyectos y procesos de reconocimiento de derechos, además de la denuncia ante anomalías en contra de la población civil.

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Como mujer, su trabajo se ha facilitado ante la cooperación y colectividad generada en un espacio mayormente presidido por mujeres, quienes están tomando la iniciativa en la mayoría de procesos de restitución de derechos a nivel departamental.

Audelina ha extendido su compromiso con el medio ambiente, pues como ella lo afirma, “no podemos hablar de Derechos Humanos si no existe un ecosistema sostenible”, por ello, hace parte de la Mesa Hídrica del Piedemonte Llanero, donde trabaja por la defensa del agua, hoy amenaza por proyectos extractivistas en el Meta, prioritariamente en la zona de manejo especial de La Macarena, ante siete licencias de explotación de hidrocarburos que amenazan este estratégico territorio para biodiversidad de los llanos y la amazonia.

“Son más de 3’800.000 hectáreas con una riqueza ambiental aun sin descubrir, nosotros como defensores de Derechos Humanos no podemos permitir el ingreso de multinacionales. El campesino hace daño, pero es mucho menor que el de estas empresas que vienen a perforar la naturaleza y contaminar el agua con una cantidad de químicos que utilizan para diluir la roca, todos estos producen contaminación subterránea, y es que, para sacar un barril de crudo, utilizan 50 barriles de agua, que vuelven a las fuentes acuíferas”, asegura Adelina Jaspe.

Desde su posición, esta líder social no ve el retroceder como una opción ante el trabajo que no solo ella, sino muchas personas adelantan en pro de la defensa del ser humano y su territorio, una relación ancestral que ha sido fracturada por lógicas económicas que hoy amenazan la vida en general.

“Las mujeres el don del cuidado y miramos las cosas con más malicia, nunca paramos, somos la resistencia de la naturaleza, somos tierra las mujeres, somos madre tierra, porque producimos asociadas con ella, ejecutamos cualquier trabajo, porque cuando decidimos, lo hacemos con responsabilidad y respeto. Espero dejar mi semilla plantada en mis hijos y nietos y que estos sigan mi ejemplo” puntualiza la líder social.