Llano y presidente | Opinión

Las sabanas de la Altillanura son ricos en pastizales. Foto Crédito: © Meridith Kohut/WWF-US
Nelson Augusto López

Por Nelson Augusto López

Consultor

Había una vez en Suramérica una región llamada Orinoquia, rica en recursos naturales y con la mejor ubicación estratégica. Estaba en Colombia y desde el espacio brillaba como una portentosa región tropical mediterránea y una franja verde entre los océanos Atlántico y Pacífico.

Humboldt decía, recorriéndola, que el trópico de este lado del mundo sería la despensa alimentaria del planeta.

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Esta introducción, a manera de cuento, es para subrayar el desafío que tenemos para aprovechar el potencial de la región. Que es “una bella región para hacer un gran país”, sí; “la última frontera agropecuaria de Colombia”, sí, y una de las pocas regiones para alimentar al mundo, sí.

Por eso, su aprovechamiento debe ser un propósito nacional. Hay que gestionar la voluntad y decisión del gobierno central. Belisario Betancur lo intentó con el frustrado proyecto Marandúa.

El gobierno de Santos creó la política para el desarrollo integral de la Orinoquia, Altillanura fase dos, según Conpes 3797. Ha sido lo más próximo a una política regional, pero el “adanismo” y el poco interés del liderazgo de la región la diluyeron en acciones rutinarias. Buena parte de sus recursos se destinaron a la vía Bogotá-Villavicencio.

Hay que cambiar la mentalidad de dependencia del centro, entronizada en la institucionalidad regional. En el buen sentido de ser más propositivos, pasar de la defensiva a intensificar la ofensiva con propuestas transformadoras, esto ayuda al Gobierno Nacional.

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En una campaña frenética como la actual, no es fácil abordar a los candidatos para tratar el tema a profundidad. Toca gestionar con el nuevo presidente y su gobierno, al menos una agenda de proyectos estratégicos (no ‘mini proyectos’), recursos y cargos clave en el gobierno.

Hay insumos, como la propuesta promovida por la Federación Nacional de Departamentos. Es el reto del liderazgo regional, en el que se prueban los nuevos congresistas. Ojalá esta vez con mayor protagonismo de las universidades regionales.