‘Lo que no se menciona no existe’: Mónica Ávila sobre la educación en derechos para las niñas | Entrevista
- Publicado en Oct 18, 2026
- Sección Entrevistas, Lo Mas Reciente
La educación sobre el cuerpo, el consentimiento y los derechos es clave para que las niñas identifiquen situaciones de abuso. Desde Villavicencio, la Fundación Empoderarte promueve esta formación a través del programa Niñas Embajadoras.
Por Melissa Céspedes
Mónica Ávila Hernández (M.A.) es psicóloga y desde 2018 lidera la Fundación Empoderarte, una organización social que trabaja por el liderazgo de niñas y mujeres. Niñas Embajadoras es un programa educativo que promueve la autonomía, el conocimiento del cuerpo, los derechos y el liderazgo de las niñas.
En 2024, fue seleccionado entre las diez propuestas ganadoras de una convocatoria nacional de la Embajada de Francia y ONU Mujeres, entre más de 350 iniciativas. Actualmente, vincula a cerca de 500 niñas de 12 instituciones educativas de Villavicencio, Acacías y Granada.
Periódico del Meta (PDM) habló con ella sobre los retos que enfrentan las niñas y las mujeres, las brechas de género en el departamento, la autonomía económica y la importancia de llevar la educación sobre derechos, cuerpo y liderazgo a los entornos escolares y familiares.
PDM: ¿Cómo nació la Fundación Empoderarte y cómo surgió la iniciativa Niñas Embajadoras?
M.A.: La Fundación Empoderarte nació en septiembre de 2018 con el propósito de crear escenarios participativos para niñas y mujeres, a través de conversaciones y foros que nos permitieran identificar sus necesidades. Empezamos con el conversatorio Empoderarte Mujer, donde escuchábamos historias de mujeres visibles y también de aquellas que habían sido invisibilizadas. En esos espacios comenzamos a notar que asistían niñas. Durante un año las escuchamos y las vinculamos como participantes en los paneles que realizamos en Villavicencio, Bogotá y Yopal. Ahí entendimos que querían pertenecer a una comunidad y crear algo. Así nació Niñas Embajadoras, inicialmente con seis niñas de entre 9 y 11 años, a quienes buscábamos brindar oportunidades.
PDM: ¿Cómo lograron convertir esa iniciativa en un programa educativo?
M.A.: En 2019 conocí la ‘Fundación She is’ durante un encuentro de emprendimiento social en Medellín. Les propusimos vincular al Meta a un grupo de niñas que participaría en una experiencia en el Space Center de la NASA. De los perfiles que presentamos, seleccionaron a dos niñas del departamento. Esa experiencia nos impulsó a creer que los proyectos podían materializarse. Después de participar en otros espacios, entendimos que necesitábamos crear nuestro propio programa educativo. En 2024 nos presentamos a una convocatoria nacional de la Embajada de Francia en Colombia y ONU Mujeres, llamada Igualitarias Transformando Territorios. Participaron más de 350 organizaciones sociales y quedamos entre las diez seleccionadas. Así comenzamos a materializar Niñas Embajadoras como programa educativo.
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PDM: ¿Qué necesidades identificaron en las niñas durante el proceso de construcción del programa?
M.A.: Cuando iniciamos, hicimos un pilotaje con un enfoque educativo centrado en la autonomía, el reconocimiento de las emociones y del cuerpo, la educación menstrual y los derechos. Sin embargo, nos dimos cuenta de que el programa debía construirse con ellas y también con los niños, porque ellos se vincularon al proceso. Nos manifestaron la necesidad de conocer más sobre sí mismos, su cuerpo y sus procesos de desarrollo físico, emocional y psicológico. Ese ejercicio, realizado en una institución educativa de Villavicencio, nos aportó a la construcción del programa que tenemos hoy.
PDM: ¿Por qué es importante involucrar a los niños en estos procesos de formación sobre género y liderazgo femenino?
M.A.: Cuando hicimos el pilotaje vinculamos a niños y niñas, y nuestro enfoque fue hablar de estereotipos sociales. Los niños tienen que estar inmersos en este proceso porque así podemos crear entornos seguros para las niñas. Por eso estamos trabajando en la campaña Con Ellos, como un eje transversal del programa Niñas Embajadoras. Este año tenemos encuentros pendientes con estudiantes de instituciones educativas de Villavicencio para comenzar a construirla bajo el concepto de masculinidades positivas.
PDM: ¿A qué población está dirigido el programa y cuál es su alcance actual?
M.A.: Niñas Embajadoras está dirigido a niñas de 11 a 16 años. Actualmente tenemos 500 niñas distribuidas en 12 instituciones educativas de Villavicencio, Castilla La Nueva y Granada. La construcción del programa y de la campaña Con Ellos busca involucrar directamente a niños, niñas y jóvenes, porque entendemos que esta transformación debe hacerse de manera conjunta.
PDM: El Meta pasó del puesto 10 en 2024 al 27 en 2026 en un estudio sobre brechas de género de la Universidad del Rosario. ¿Qué está fallando y qué acciones se necesitan?
M.A.: Las brechas actuales muestran la necesidad de seguirnos informando y educando a niños y niñas. En nuestro trabajo vemos que algunas niñas desconocen aspectos de su cuerpo, pero cuando les hablamos de autonomía, derechos y consentimiento, empiezan a identificar que situaciones como el abuso y el acoso, que posiblemente estaban normalizando, no son normales. Buscamos que comprendan que hombres y mujeres tenemos capacidades iguales, pero las oportunidades no siempre son las mismas. Eso se evidencia en desigualdades como la brecha salarial y en las cifras de violencia sexual que afectan a mujeres y adolescentes.
PDM: En el caso de las mujeres adultas, ¿qué barreras ha identificado para alcanzar la autonomía económica?
M.A.: Faltan oportunidades para las mujeres, así como apoyo para formalizar e impulsar sus pequeños emprendimientos. La formalidad puede garantizarles mayores posibilidades de acceder a créditos y formarse como emprendedoras. Durante la pandemia desarrollamos un programa llamado Digitalizadas, en el que enseñamos a las mujeres a utilizar las redes sociales. Ellas descubrieron que podían aprovechar la tecnología desde sus casas para impulsar sus emprendimientos, incluso sin tantos trámites. Sin embargo, hace falta mayor apoyo de las grandes entidades y fortalecer los capitales semilla, porque muchas iniciativas terminan dependiendo del asistencialismo.
PDM: ¿Qué se necesita para que más mujeres lleguen a cargos de poder y toma de decisiones?
M.A.: Siempre he mencionado que la herramienta más poderosa que tenemos las mujeres es el conocimiento. Cuando tomamos las riendas de la educación, rompemos paradigmas y podemos prepararnos para ocupar cargos de decisión.
Es fundamental formarnos para participar en la construcción de políticas públicas. Cuando una mujer llega a un cargo de poder y toma decisiones, también puede pensar en la igualdad, el empoderamiento y el liderazgo de otras mujeres. Necesitamos fortalecer esas líneas de liderazgo para empezar a romper los techos de cristal.
PDM: ¿Qué papel debe cumplir la educación en el reconocimiento de los derechos y la autonomía de las niñas?
M.A.: Lo que no se menciona no existe. Las niñas necesitan herramientas pedagógicas que les permitan conocerse, comprender cómo funciona su cuerpo y tomar decisiones sobre sus derechos y sus proyectos de vida, más allá de los estereotipos sociales.
En Niñas Embajadoras trabajamos con una metodología mixta: entregamos una cartilla física de ocho niveles y contamos con una plataforma digital. Los contenidos son progresivos y abordan temas como estereotipos, género, autonomía, educación menstrual, cambios hormonales y emocionales. Primero buscamos que la niña se conozca a sí misma y después le brindamos herramientas de liderazgo para que pueda creer más en sus capacidades y amplificar su voz. Este proceso también requiere la participación de las familias, las instituciones educativas y las entidades. Es una construcción social y una responsabilidad de todos.
PDM: ¿Por qué considera importante que organizaciones sociales como Empoderarte participen en la construcción de los planes de desarrollo?
M.A.: Para nosotros sería muy importante participar en la construcción de estos planes, porque podemos aportar otras miradas sobre las necesidades de la sociedad. Estamos cerca de las comunidades y escuchamos a las niñas, por lo que conocemos algunas de sus necesidades. Es importante reconocer que muchas de esas necesidades no deben convertirse en privilegios, sino que realmente son derechos. Por eso, las organizaciones sociales deben tener espacios para participar y aportar desde su experiencia.
PDM: ¿Cuáles son los principales retos que han encontrado al llevar estos contenidos a las instituciones educativas?
M.A.: Son procesos retadores porque permiten que las niñas identifiquen situaciones que quizá estaban normalizando. Cuando empiezan a reconocerlas, también pueden activarse alertas en ellas y en sus familias, lo que genera preguntas y responsabilidades para las instituciones educativas.
En nuestro caso, hemos encontrado dificultades para trabajar con algunos colegios. En una experiencia particular, después de que surgieron situaciones complejas en una institución, se cerraron las puertas y tuvimos que recoger las cartillas. No entramos a indagar sobre lo ocurrido, pero ha sido una situación difícil.
Por eso considero que la educación sobre estos temas necesita el compromiso de las familias, los colegios y las entidades. No se trata de que una cartilla sustituya a la familia, sino de que existan herramientas para que las niñas puedan conocerse, comprender sus derechos y hablar de situaciones que no deberían normalizarse.
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