Madre, contra viento y marea

Diana Rey @dianareymelo_photography. Emilce es reflejo de las madres que pese a las circunstancias deciden sacar adelante a sus hijos.

Ella tuvo que ocultar y perder a sus hijos por un tiempo para salvarles la vida. Homenaje a las madres que siguen luchando.

Gracias al proceso de paz pudo reencontrarse con sus hijos y construir un mejor futuro para ella y su familia. ¿Cómo es ser madre después de dejar la guerra?

Por Camilo Gallo

Emilce Flórez es una excombatiente y madre de tres hijos que gestó en la guerra. Cuando ella se encontraba en las montañas, quedó embarazada a los 23 años y tuvo que sobrellevar esa etapa de su vida junto al miedo de perder a su hija.

Siempre cumplía con las obligaciones dentro de la organización, trabajaba en comunicaciones, enfermería y ayudaba a sus compañeros con la alfabetización. Para ocultar su estado, Emilce continuó realizando todas las labores que normalmente hacia y otras tareas de trabajo forzado, por lo que su situación era compleja y riesgosa para la vida de ambas.

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En los campamentos, al igual que todos los guerrilleros cargaba leña, cocinaba su remesa, sembraba alimentos como yuca, plátano y hortalizas y viajaban por largos trayectos constantemente: “en ese tiempo los operativos del ‘Plan Patriota’ eran muy fuertes, los bombardeos no cesaban, y en muchas ocasiones tuve que dormir en las raíces de los árboles frondosos para proteger mi vida y la de mi hija”, comentó Emilce a Periódico del Meta.

Ella estaba segura de que su propósito para esas fechas era dar a luz, por lo que no escatimó esfuerzos para proteger su embarazo hasta que se cumpliera el tiempo para su nacimiento.

“Yo siempre decía, ella tiene que nacer, te protegeré así me toque dar mi vida para que nazcas, lo haré; mi sueño dar a luz lo que venía en camino sin importar mis circunstancias”, recuerda.

Cuando los subversivos se dieron cuenta del embarazo de Emilce,  ya tenía ocho meses y 15 días de gestación, por lo que decidieron llevarla a realizarle un legrado: “justo en ese momento mi hija nace, antes de llegar los médicos di a luz mi primer hijo en las montañas”, recodó la madre.

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Diana Rey @dianareymelo_photography. Emilce es reflejo de las madres que pese a las circunstancias deciden sacar adelante a sus hijos.

Emilce tuvo que enviar a su hija a casa de los abuelos paternos de la niña, por lo que no pudo disfrutar mucho tiempo con ella en esos primeros días que tanto lo necesita.

Con el tiempo, quedó nuevamente embarazada: “sin importar lo que fuera a pasar conmigo seguí con mi vida como si nada estuviera pasando, trabajando como todos mis compañeros. Un día cualquiera me dieron dolores y me atendió un médico al que le agradezco mucho, pues, a pesar de las circunstancias, le salvó la vida a mi hijo Julián”.

Ella recuerda tener “un parto terrible”, su bebé venía de pies razón por la que no salía, “me metieron la mano para sacarlo, fue terrible, luego me di cuenta que nació enfermo de un bracito”, relató Emilce.

El médico que atendió el parto en el campamento le dijo que debía sacar el niño y llevarlo donde un pediatra, por lo que días más tarde se lo quita el Bienestar Familiar cuando su bebé apenas tenía unos 20 días.

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“Siempre rogaba que se diera la paz porque si los diálogos fracasaban era imposible tener a mis hijos. Mi hija se la habían llevado para Putumayo y yo estaba en el Meta, la vida era muy injusta; siempre pensaba, quiero la paz, quiero a mis hijos. Mis días eran eternos, un hijo perdido y Yuliana, la mayor, lejos”, apuntó Emilce.

Luego de que se firmaron los acuerdos de paz le devolvieron a Julián, pero, aunque sentía alegría por reencontrarse con él, se derrumbó al ver por lo que él también tuvo que pasar lejos del seno materno.

“Lo más duro es que lo vi y le habían quitado el bracito enfermo, era muy duro verlo y saber que no le habían hecho mayor cosa, pero lo importante era que lo tenía en mis brazos después de tanto tiempo, lo quiero, lo amo como a todos mis hijos”, expresó Emilce.

Yuliana, su última hija, estaba dando los primeros pasos al iniciar el proceso de paz.  Tras el proceso de reincorporación, Emilce considera que la vida le dio una segunda oportunidad para poder soñar junto a sus hijos. Se ha logrado empoderar como mujer y como madre y ha dado grandes pasos en la construcción de su proyecto de vida.

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“Hoy en esta nueva vida me considero una madre feliz, emprendedora, con capacidad de liderazgo y de trabajar en equipo, amo mis hijos, siempre soñé tener los tres juntos. Ellos que un día nacieron en la guerra en unas condiciones muy duras, hoy somos una familia feliz”, puntualizó Emilce.

Ella terminó el bachillerato, es auxiliar en salud pública, técnica agropecuaria y ahora estudia contaduría pública. Además, hace parte de la campaña de género ‘Soy Mujer Somos Cambio’, liderada por la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) y el British Council en Colombia.

“Me gusta mucho lo de genero con mis propios recursos, tengo una pequeña miscelánea,  sueño con tener una fábrica de calzado y he querido grabar una película con mi historia, pero nos recriminan por ser excombatientes, pero allí hay muchos valores muy bonitos que aún  extraño como el respeto y el compañerismo, allí viví toda mi vida hasta que se dio la paz”, afirmó Emilce Flores.

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