Más de 20 organizaciones lanzan S.O.S. por la Orinoquia

El paisaje autóctono llanero podría perderse en los próximos años

Por primera vez, más de 20 organizaciones científicas, estatales e incluso productivos hacen un llamado para detener la depredación sobre los recursos naturales de toda la Orinoquia.

Como ocurre con la crisis climática, estamos en un momento coyuntural en lo que hagamos o dejemos de hacer por los Llanos Orientales determinará el futuro de su vida silvestre y la de los humanos que dependemos de ellos para sobrevivir.

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En la Orinoquia  se  encuentran  grandes extensiones de selva en su transición hacia la Amazonia y el 49% de los humedales de Colombia, entre  ellos esteros  y  morichales que dan identidad llanera. El régimen de los ríos (entre los que se destacan el Meta, Vichada, Ariporo, Casanare  y  Arauca)  y  la  dinámica  hídrica  determinan  radicalmente  la  temporalidad  de  los humedales e influyen en el modo de  vida  de las comunidades.

Por ello, justo cuando el país avanza en un proceso de recuperación en tiempos de Covid-19, de la “nueva normalidad en la pospandemia” y se planean nuevas intervenciones que permitan dinamizar la economía, más de 20 organizaciones hacen un llamado para que las acciones en la Orinoquia se enfoquen en un desarrollo sostenible que integre el bienestar de más de 3 millones de habitantes en la cuenca del Orinoco colombiano; el crecimiento de sectores como el de hidrocarburos, el agropecuario y el forestal; y la conservación de los ecosistemas que soportan el 32,47 % de las reservas de agua del país.

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A través de un manifiesto público, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, The Nature Conservancy (TNC), el Proyecto Biocarbono Orinoquia, Tropical Forest Alliance (TFA), Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Wildlife Conservation Society (WCS), Fondo Acción, IAVH, Asorinoquia, GGGI4, Fedepalma y Ecopetrol, entre otros actores, insisten en la necesidad de aunar esfuerzos enfocados en un desarrollo sostenible, resiliente y planificado, que responda a las necesidades de la región y del país, de cara a desafíos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la necesidad de promover ambientes saludables.

Margarita Nieto, secretaria técnica del Pacto por la Orinoquia, dijo a Periódico del Meta que esta es una apuesta por un diálogo ambiental y productivo clave en la concertación de los intereses no solo para conservación de la biodiversidad sino de la seguridad hídrica del que dependen tantas ciudades.

“A través de estas iniciativas se pueden congeniar los planes productivos ya que hay intereses de producción en la región desde  la agroindustria o con el sector hidrocarburos, pero también debemos reconocer que estos recursos son base del sustento de muchas comunidades. Buscamos un escenario de diálogo en que los diferentes actores podamos construir una misma línea de sostenibilidad”, explicó la secretaria Técnica del Pacto.

El S.O.S. que mandan científicos y sector productivo se da en momentos en que departamentos como el Meta tiene una de las más altas tasas de deforestación del país, con más de 200.000 hectáreas arrasadas para ganadería extensiva, producción de alcaloides, minería ilegal y proyectos productivos intensivos, que tienen un impacto casi irreparable en el medio ambiente.

A pesar de los cuestionamientos y conflictos de intereses que podrían tener empresas de palma, ganadería y petroleros por las consecuencias que tienen sus actividades en la región, estas decidieron hacer parte este Pacto por la Orinoquia.

“No creería que es un tema solucionado, pero estamos en el camino y para eso es el pacto, encontrar espacios de encuentros y que no sean entidades aparte sino que todos debemos tener acuerdos mínimos de intereses que se puedan compartir. La respuesta de estas empresas es su interés en hallar los caminos que permitan tener actividades sostenibles. Precisamente queremos aprovechar que sectores productivos de este nivel estén en este pacto para concertar todos los intereses”, dijo Margarita Nieto quien hace parte también de The  Nature  Conservancy (TNC) una de las ONG que impulsó la creación del pacto.

En la Orinoquia se concentra más del 30% del agua dulce de Colombia y la demanda hídrica sectorial  corresponde  al  12,9%  del  consumo  nacional,  donde  los  mayores  sectores  que  son usuarios del recurso son: agricultura con el 34,7% del total de la demanda hídrica de la cuenca, energía  con  el  22,9%,  piscícola  13,3%,  pecuario  10,30%,  hidrocarburos  8,93%  (siendo  esta  la concentración más alta de la demanda del sector en el país) y el sector doméstico con 4,2%

Además, en nuestros Llanos Orientales se concentra el 28 % de la producción agrícola nacional y el 20% del hato ganadero; se estima que cuenta con el 70 % de las reservas de petróleo y se considera la “última gran frontera que le queda al país para el desarrollo agroindustrial”.

En la Orinoquia colombiana se han registrado 5.411 especies de plantas y alrededor de 3.000 especies de animales, entre ellos 663 especies de peces y 254 mamíferos, que requieren protección, como la danta y el jaguar.

Sumado a esto, la Orinoquia cuenta con una enorme diversidad cultural y étnica que tiene una historia de poblamiento de más o menos 10.000 años, con 23 etnias y una vibrante cultura llanera, cuyos cantos tradicionales han sido reconocidos como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Del manifiesto al pacto

¿Cómo conservar toda esta riqueza natural, obteniendo ganancias para la naturaleza, los pobladores, la sociedad y los sectores productivos?

El manifiesto destaca que es posible lograr sistemas rentables y sostenibles que contribuyan a la seguridad alimentaria del país y que, además, favorezcan a la conservación de la biodiversidad y el recurso hídrico; pero sólo se alcanzará como resultado de una planificación conjunta de los sistemas productivos, priorizando, entre otras, la diversificación de la producción.

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Así mismo, a través del manifiesto se hace una invitación para que más actores se vinculen. Es un llamado a un espacio de diálogo y participación de los múltiples sectores: público, productivo local y regional, academia, organismos multilaterales, instituciones de investigación y organizaciones de la sociedad civil, que tienen y tendrán presencia y actividades en la Orinoquia, para que sus acciones en el territorio estén articuladas con intereses de conservación, producción y bienestar social.

El manifiesto hace parte de las acciones del Pacto Orinoquia Sostenible, una iniciativa que busca aunar esfuerzos conjuntos y consolidar una visión entre el sector ambiental y los principales sectores productivos de la Orinoquia, para brindar mejoras en los medios de vida e impulsar un desarrollo competitivo y equitativo desde la sostenibilidad, como respuesta a las tensiones territoriales que existen entre la demanda económica y productiva de nivel regional y nacional, y la necesidad de conservación de los servicios ecosistémicos de la Orinoquia.

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El Pacto reconoce alianzas y procesos existentes como el SIRAP Orinoquia, el NORECCO9 y el Pacto Cero Deforestación, que también le apuntan a la gestión de la biodiversidad a través de áreas protegidas y otras estrategias complementarias de conservación, el desarrollo bajo en emisiones o el control a la deforestación en la región.

Estos esfuerzos tienen importantes aprendizajes que resultan útiles para la consolidación del Pacto, complementando las iniciativas o acciones colectivas existentes y en conformación, potencializando los avances que se han logrado de forma sinérgica e incidiendo entre varios sectores y niveles territoriales.