‘Meta y la Orinoquia como motores estratégicos del desarrollo nacional’ | Entrevista
- Publicado en May 18, 2026
- Sección Entrevistas, Lo Mas Reciente
En medio de las tensiones entre crecimiento económico, protección ambiental y confianza institucional, el representante electo Milton Carreño perfila una agenda clara: impulsar un modelo de desarrollo sostenible con enfoque territorial, resultados concretos y control real sobre los recursos públicos.
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PDM: ¿Cómo ve el futuro económico del Meta y la Orinoquia?
M.C.: La Orinoquia puede convertirse en una de las regiones más estratégicas de Colombia. Tenemos potencial agroindustrial, energético, turístico y ambiental. El reto es dejar de pensar en economías aisladas y empezar a construir un modelo integrado de desarrollo regional.
Eso implica infraestructura, conectividad, acceso a mercados y planeación. Si logramos articular productividad con sostenibilidad, el Meta no solo puede crecer más, sino crecer mejor y con mayor bienestar para la gente.
PDM: ¿Cuál es su visión del Meta en los próximos años?
M.C.: Sueño con un Meta que deje de discutir si debe producir o conservar, y se convierta en el territorio que le demuestre a Colombia que sí es posible hacer ambas cosas al mismo tiempo.
El Meta tiene todo para liderar una nueva visión de desarrollo: energía, biodiversidad, agua, agroindustria, talento joven y una posición estratégica única. Pero necesitamos dar el siguiente paso: que la riqueza que hoy genera el sector extractivo también financie la transición del futuro.
El petróleo y los recursos naturales deben convertirse en la plataforma para impulsar nuevas energías limpias, fortalecer el agro sostenible, desarrollar bioeconomías, tecnología, innovación y capacidades humanas en el territorio. No podemos seguir permitiendo que regiones inmensamente ricas en recursos sigan siendo pobres en oportunidades.
Mi visión es clara: un Meta donde convivan el sector productivo, la protección ambiental, la ciencia, el campesino, la empresa privada y las nuevas economías verdes. Un departamento piloto para Colombia, donde la sostenibilidad no sea un discurso, sino una verdadera estrategia de competitividad, seguridad y calidad de vida.
PDM: ¿Cómo entiende la sostenibilidad hoy?
M.C.: La sostenibilidad no es una restricción, es la base para que el desarrollo sea viable en el tiempo. Hoy hay consenso internacional: no existe crecimiento económico sólido si se deterioran los recursos naturales o si falla la institucionalidad, y en Colombia esa tensión es clara. Seguimos creciendo, pero con una presión ambiental alta, la deforestación es un ejemplo evidente, y eso termina debilitando la productividad y la seguridad del territorio.
Por eso, más que un discurso, la sostenibilidad es una obligación: integrar lo ambiental, lo económico y lo social en cada decisión. Si no lo hacemos, el desarrollo simplemente no es sostenible.
PDM: ¿Qué significa el enfoque territorial?
M.C.: Que las decisiones no se pueden tomar desde Bogotá sin entender las regiones. El Meta y la Orinoquia tienen todo para ser un ejemplo: agro, energía y conservación pueden convivir si se hacen bien las cosas. Se trata de diseñar políticas desde la realidad del territorio y no desde el escritorio.
PDM: ¿Cuál será su prioridad en el Congreso?
M.C.: Mi prioridad será defender una agenda útil para las regiones. Hablar menos de discursos y más de resultados concretos: vías, agua, salud, seguridad, competitividad y mejor uso de los recursos públicos.
Quiero ayudar a que el Meta y la Orinoquia tengan más peso en las decisiones nacionales. Durante muchos años las regiones sintieron que el país se construía desde el centro, y llegó el momento de que el desarrollo también se piense desde los territorios.
PDM: ¿Qué propone concretamente?
M.C.: Fortalecer lo que ya funciona: agricultura regenerativa, ganadería sostenible, negocios verdes y turismo de naturaleza. Esto genera ingresos y protege el territorio. No se trata de inventar, sino de escalar modelos que ya están dando resultados.
PDM: ¿Cuál será su papel en la transición energética?
M.C.: Impulsar una transición responsable. No es frenar el sector minero-energético, es hacerlo sostenible. Pues este sector, será además el encargado de financiar la transición, con reglas claras, seguridad jurídica y participación real de las comunidades. La transición tiene que ser ordenada y basada en evidencia.
PDM: ¿Dónde entran las regalías?
M.C.: Hay que fortalecer el impacto positivo y eficiente de las regalías en las regiones. Hay que poner el ojo en la distribución, ejecución y en los beneficios de los proyectos financiados con estos recursos en el impulso sostenible para las regiones beneficiarias. Mi enfoque es claro: control político riguroso y mejor orientación de esos recursos hacia salud, educación, acceso y protección del recurso hídrico, innovación y economía verde. Las regalías deben ser una herramienta real de transformación territorial.
PDM: ¿Qué papel juega la protección ambiental?
M.C.: Es central. El agua, los ecosistemas y la biodiversidad sostienen la economía. El reto es pasar de proteger por proteger, a generar valor: pagos por servicios ambientales, turismo sostenible y negocios verdes. Conservar también debe significar oportunidades para mejorar la calidad de vida de la gente.
PDM: ¿Qué entiende por gobernanza?
M.C.: Que las decisiones se tomen con la gente, no a espaldas de ella. Sin participación, sin información y sin reglas claras, los proyectos no funcionan. El Acuerdo de Escazú es claro, La gobernanza es clave para reducir conflictos y generar confianza en el proceso de relacionamiento Estado, industria y comunidades.
PDM: ¿Cómo se conecta esto con vías, salud y seguridad?
M.C.: Todo está conectado. Sin vías no hay competitividad, sin salud no hay bienestar y sin seguridad no hay inversión. La sostenibilidad no es solo ambiental, es desarrollo integral del territorio.
PDM: ¿Dónde impulsará esta agenda?
M.C.: Me gustaría estar en la Comisión Quinta. Es donde se discuten estos temas y donde se toman decisiones clave para el país.
PDM: ¿Qué lo diferencia de los demás congresistas?
M.C.: Vengo del territorio. Sé lo que significa que una vía no funcione o que un proyecto no se ejecute. No llego a improvisar. Llego con una agenda clara y con un compromiso: que las decisiones sí se traduzcan en resultados para la gente en pro de la garantía de sus derechos y de la potencialización del Meta y de la Orinoquía como una región estratégica para el desarrollo nacional.
PDM: ¿Qué mensaje le envía al sector productivo y empresarial?
M.C.: El sector productivo necesita estabilidad, reglas claras y confianza para seguir generando empleo e inversión en las regiones.
Pero el desarrollo no puede entenderse únicamente como llegada de capital o explotación de recursos naturales. El Estado debe garantizar que la inversión empresarial llegue al territorio con responsabilidad, sostenibilidad y visión de largo plazo: generando empleo, fortaleciendo capacidades locales y formando talento humano.
Colombia tiene una paradoja profunda: muchos de los territorios con mayor riqueza natural son, al mismo tiempo, los que enfrentan mayores brechas en educación, productividad y capacidades humanas. Mientras tanto, regiones con menos recursos naturales han logrado mayores niveles de desarrollo institucional y formación de talento.
Por eso, el debate no debe ser empresa contra ambiente, ni desarrollo contra sostenibilidad. Necesitamos empresas responsables, institucionalidad fuerte y proyectos que construyan territorio, transfieran conocimiento y generen valor real para las comunidades.
Cuando las cosas se hacen bien, el crecimiento económico, la protección ambiental y la dignidad de las regiones sí pueden avanzar juntos.
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