No le ponga tanta sal a la vida

La elevada presión sanguínea causada por ingerir demasiada sal ejerce una tensión adicional en el interior de las arterias.

Reducir la ingesta de sodio para reducir la tensión arterial y el riesgo de enfermedades cardiovasculares en adultos.

Según la Organización Mundial de la Salud, se estima que en 2018 murieron 17,8 millones de personas afectadas por enfermedades cardiovasculares, lo que representa el 32% de todas las muertes registradas en el mundo. La tensión arterial alta (hipertensión) es un factor de riesgo importante de las enfermedades cardiovasculares, en especial de los ataques cardiacos y los accidentes cerebrovasculares.

Los datos indican que la reducción de la ingesta de sodio reduce significativamente la tensión arterial en los adultos. El sodio no solo se encuentra en la sal de mesa, sino también de forma natural en una gran variedad de alimentos, como la leche, la nata, los huevos, la carne y los mariscos. También se encuentra en cantidades mucho mayores en los alimentos procesados, como panes, galletas saladas, carnes procesadas como el tocino y aperitivos como los pretzels, las bolitas de queso y las palomitas de maíz, así como en condimentos como la salsa de soja, la salsa de pescado y los cubitos o pastillas de caldo.

La OMS recomienda reducir la ingesta de sodio para reducir la tensión arterial y el riesgo de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y cardiopatía coronaria en adultos.

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La OMS recomienda reducir el consumo de sodio en los adultos a menos de 2 g/día (5 g/día de sal).

Estas recomendaciones complementan las directrices de la OMS sobre el consumo de potasio y no deben interpretarse en el sentido de que las sustituyan o reemplacen. Las intervenciones de salud pública deberían tratar de reducir la ingesta de sodio y al mismo tiempo aumentar la ingesta de potasio a través de los alimentos.

El organismo elimina el lí­quido no necesario mediante el filtrado de la sangre a través de los riñones. Allá­, cualquier exceso de líquido se expulsa y se lleva a la vejiga para ser eliminado a través de la orina.

Para ello, los riñones mediante la ósmosis sacan el exceso de agua de la sangre. Este proceso utiliza un delicado equilibrio de sodio y potasio para transportar el agua a través de una pared de células desde el torrente sanguíneo hasta el canal colector que conduce a la vejiga.

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Comer sal eleva la cantidad de sodio en la sangre y destruye ese delicado equilibrio, lo que reduce la capacidad de los riñones para eliminar el agua. El resultado es una mayor presión arterial debido al exceso de fluido y a la tensión adicional en los delicados vasos sanguí­neos que conducen a los riñones.

Con el tiempo, este esfuerzo adicional puede dañar los riñones – se conoce como enfermedad renal. Esto reduce su capacidad para filtrar los desechos tóxicos no deseados, que se empiezan a acumular en el cuerpo.