Nueva cárcel, en veremos

El muro de la cárcel espera los recursos del Uspec para ser levantado, pero todo el encerramiento se hace urgente

Aunque es evidente la necesidad de construir un nuevo centro reclusorio para la capital del Meta, la solución definitiva aún parece lejana por falta de recursos

Solamente los diseños de la nueva cárcel para Villavicencio cuestan cerca de $11.000 millones y su construcción estaría por alrededor de 25.000 millones de pesos.

Aunque ya se completó más de un mes desde que el pasado 25 de julio un muro de la cárcel, de 245 metros de largo se vino al piso, las soluciones parecen estancadas por la falta de presupuesto de la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios (Uspec), entidad encargada de la infraestructura de los centros de reclusión en el país.

Durante una Mesa de Trabajo, coordinada por la Secretaría de Gobierno de Villavicencio, a la que asistieron los delegados del Ministerio Público, Inpec, Fiscalía General de la Nación, Policía y el Ejército, se analizó y se realizó una inspección a los avances de los compromisos establecidos para enfrentar la situación.

Durante el encuentro de entidades, Carlos Vaca, director de la Oficina de Gestión del Riesgo del municipio, entregó conceptos técnicos que evidencian la preocupación de la administración municipal ante la posibilidad de que otro de los muros que encierran el centro carcelario se derrumbe. El funcionario dijo que ya se ofició ante la el resultado del trabajo de inspección adelantado.

Por su parte, el secretario de Gobierno, Alex Zárate Hernández, dijo que además de las fallas estructurales, se presentan graves condiciones de hacinamiento: “la cárcel está diseñada para recibir a 993 reclusos entre hombres y mujeres, es decir, máximo 1.000 y en la actualidad hay 2.057 personas recluidas, un 109% más de lo contemplado, lo que además de las condiciones de higiene y espacio, supone un peso mayor al diseñado para resistir”, advirtió el Secretario.

Así mismo, el funcionario informó que luego de pasado más de un mes de sucedida la caída, la Uspec no ha iniciado todavía el levantamiento del muro, el trabajo realizado ha consistido en hacer un cerramiento en tejas de zinc y lona, lo que evidencia aún más la preocupación de las autoridades ante una posible fuga de presos.

Los delgados del Ministerio Público también alertaron porque el nivel de hacinamiento está vulnerando los derechos humanos de los reclusos, pues por temas de seguridad, los internos del patio afectado salen por turnos a tomar el sol.

Según se conoció, cada día, durante un máximo de dos horas, se les deja que tomen la luz del día y luego regresen a sus celdas que no tienen ninguna comodidad. De igual manera, desde que se cayó el muro, a los internos se les ha ido disminuyendo el número de visitantes los fines de semana de tres a uno solamente.

Entre Policía y Ejército continuarán realizando las labores de patrullaje y apoyando a los guardas del Inpec en el tema de seguridad en las afueras del establecimiento, mientras que con el Ministerio Público se coordinará una reunión liderada por administración municipal y Personería, ante la Uspec para presentar como opción para la construcción de una cárcel, un terreno adjunto a la Colonia Penal de Oriente en Acacías.

Entre tanto, los vecinos de la cárcel siguen asustados porque en cualquier momento podría presentarse un amotinamiento que afecte sus viviendas o su integridad, por lo
que también solicitaron que se de pronto arreglo a la situación. “Yo vivo hace 40 años aquí y siempre el nivel de riesgo por la inseguridad y por la vulnerabilidad de los muros ha existido, pese a que son tres los barrios de influencia que están amenazados: Vainilla, Veinte de Julio y Antonio Ricaurte”, dijo José Machado, habitante cercano de la cárcel.

Añadió que pese a que la cárcel está en la mitad de la ciudad, los niños de los barrios cercanos no tienen un parque para que puedan jugar, por lo que les toca pasar el tiempo cerca a la pared del centro de reclusión, son los riesgos que eso conlleva. “El día que se cayó el muro no ocurrió una tragedia gracias a Dios. Pero se debe aprovechar esta coyuntura para darle solución definitiva. A veces uno escucha que hay enfrentamientos entre guardianes y reclusos y la zozobra es grande”, dijo Machado.