Profesores a distancia, oportunidad del cambio

El juego, la responsabilidad propia, la autonomía y la iniciativa hacen parte de lo que los profesores deben buscar.

Si el pasado mes de marzo el confinamiento nos sorprendió a todos desprevenidos, ahora tenemos más información y, sobre todo, la necesidad de construir modos de seguir la vida universitaria a pesar de la incertidumbre.

En medio de esta tormenta, surge la pregunta de si no será esta la oportunidad de repensar los métodos, las formas y los sistemas de enseñanza y aprendizaje que han sido hegemónicos en la universidad desde el siglo XIV. Una de las pocas certezas que ya acariciábamos antes del virus es que las cosas tenían (tienen) que cambiar en las aulas.

Desde el punto de vista pedagógico, para el 76% de los profesores, en una encuesta realizada en España por el Banco BBVA,  el gran reto del próximo semestre será la motivación del alumnado. Tras vivir el peor año de crisis sanitaria de la historia reciente, que ha afectado a más de 1.500 millones de estudiantes en todo el mundo y con el cierre total de escuelas en 194 países, los docentes, piden que toda la sociedad se implique.

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A casi siete de cada 10 docentes les preocupa la falta de dispositivos entre el alumnado para la enseñanza a distancia y alertan sobre el riesgo de exclusión de los alumnos y familias más vulnerables, en especial en países como los de Latinoamérica.

Al 63% la falta de personal en los centros para hacer frente a las nuevas necesidades; y al 60% la disponibilidad de medidas de seguridad e higiene. El 61% señala como dificultad la gestión de las emociones y el 60%, que sus alumnos puedan ser autónomos y autogestionar su aprendizaje.

Cambio forzado

Si antes estaba centrada en los contenidos y en el docente, la llamada convergencia europea proponía una docencia centrada en los estudiantes y en el desarrollo de sus capacidades (competencias, en la terminología pedagógica).

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Cambiaron los planes de estudio, se reformularon las guías docentes, se implantaron sistemas de gestión de la calidad… Pero la docencia universitaria siguió bastante centrada en el papel del profesor y en el desarrollo de los contenidos.

La clausura de las aulas y el salto a lo virtual (o a lo digital en exclusiva) conllevan peligros. Un posible riesgo aparece cuando se intenta replicar el esquema de la lección magistral a entornos no presenciales.

Nuestra experiencia e investigaciones muestran que conocer las motivaciones de los estudiantes resulta crucial para garantizar el éxito educativo.

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Son muchas las herramientas de aprendizaje centradas en el estudiante que funcionan desde esta premisa: el aprendizaje basado en problemas, los instrumentos de gamificación como las escape rooms, el uso de puntos y recompensa, etc. Se llaman metodologías activas, en contraposición a un escenario estático donde el profesor habla y los alumnos escuchan.

Este tipo de estrategias provocan un rendimiento emocional positivo en los estudiantes. Hay diversas investigaciones que demuestran que existe una correlación entre emociones y la motivación de los alumnos.

Todos los que alguna vez nos hemos dedicado a la docencia sabemos que la enseñanza consiste en facilitar el aprendizaje. Por ello, la interacción entre el profesor y el estudiante es un elemento crucial para el éxito del proceso. Este será el reto para el nuevo semestre.

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