Tapabocas afecta a la comunidad sorda

La población sorda se ha quejado porque en esta emergencia se ha limitado el acceso a los servicios del Estado.

Por: Yéssica Salgado

Los sectores económicos no son los únicos que se han visto afectados con la covid-19, la población sorda, una de las más frágiles en materia social, también ha asumido las consecuencias de la pandemia.

Julián Ríos, quien perdió su capacidad de audición por una enfermedad degenerativa del oído interno, es un villavicense de 35 años. Dice que la pandemia lo ha afectado, pues el uso del tapabocas, elemento fundamental para prevenir el contagio de la covid-19, no le permite comunicarse de una forma adecuada con las demás personas.

“Nosotros como población sorda entendemos que el uso de este elemento es vital para protegerse de este virus, pero esto nos ha traído más dificultades en nuestra comunicación diaria con las demás personas, pues no podemos leer los labios ni realizar algunos gestos con el rostro, que es un complemento fundamental en la comunicación de señas”, señaló Julián.

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El caso de este joven no es el único. De acuerdo con el censo del Instituto Nacional para Sordos (Insor) realizado en el año 2018, en el Meta hay 5.200 personas sordas de las cuales 2.229 residen en la ciudad de Villavicencio.

El 57% de los sordos del departamento, es decir, 3.050 personas son hombres. Y el 43 %, que equivale a 2. 300, son mujeres. La mayoría de esta población adquiere la discapacidad auditiva en edades avanzadas o por enfermedad, además de que el 55,1% de la población con discapacidad auditiva en el Meta está ubicada en estrato bajo-bajo y el 38,9% en estrato bajo.

Solo el 59,3 % de la población con discapacidad auditiva del departamento del Meta está afiliadas al régimen de salud subsidiado.

Aunque la población sorda en el Meta y su capital Villavicencio no ha reportado de forma masiva estas dificultades, es probable que muchas personas sordas estén afrontando un momento difícil. Bajo este panorama, Natalia Martínez, directora del Instituto Nacional para Sordos (Insor), confirmó a Periódico del Meta que la pandemia causó un cambio negativo en la calidad de vida de la población sorda del país y generó cambios abruptos y varias dificultades para que esta población se comunique.

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“El primer impacto causado por la pandemia y que fue encontrado desde Insor fue el acceso a la información, ya que gran cantidad esta viene por vía escrita, radial o televisiva y todos son medios que son poco accesibles para la población sorda, que domina de manera muy parcial el español escrito, ya que la lectura de las noticias o el
‘closed caption’ es muy complicada, porque no la comprenden de manera completa como las personas oyentes, entonces el primer impacto fue el acceso a la información”.

El segundo impacto se dio en la comunicación cotidiana y como consecuencia del uso de tapabocas.

Según Martínez, “el uso del tapabocas limita la comunicación de las personas sordas, ya que usuarios de la lectura de señas se apoyan en la lectura de labios para comunicarse con las personas oyentes o para entenderlos, y al estar los oyentes con la mitad de la cara tapada, esto afecta la comunicación con las personas sordas, ya que estas no se puedan comunicar en su vida cotidiana ni puedan entender los mensajes que están dando las personas oyentes”, explicó la directora de Insor.

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Otra problemática asociada al uso del tapabocas, y que resaltó Martínez, es que muchas personas sordas usuarias de la lengua de señas requieren del contacto con su cara para comunicarse, porque algunas de las señas que realizan implican el uso del rostro. “La seña de curiosos, aburridos, de olvidar, de recordar, de cuándo y dónde, implican contacto con la cara y esto conlleva un riesgo adicional por ser la boca un punto de contagio del virus, por lo que las personas sordas han tenido que utilizar medidas adicionales de bioseguridad como el uso de caretas, que les dificultad aún más la comunicación”, señaló la directora de Insor.

¿Qué alternativas hay para superar dificultades?
Frente a estas dificultades la directora de Insor, Natalia Martínez , señaló que ya se vienen realizando acciones para que la población sorda pueda comunicarse de forma idónea en el marco de esta pandemia. Con relación al acceso a la información, la directiva indicó que esta dificultad se abordó de manera rápida, y desde el 20 de marzo el instituto estuvo presto a interpretar todos los comunicados del Gobierno Nacional para que las personas sordas estuvieran informadas de las decisiones principales.

“En el mes de abril, la comisión de regulación de comunicaciones emitió una resolución 5960 en la que insta a los canales públicos y privados en al menos una emisión del día a contar con servicios de interpretación y esto fue contundente. Por primera vez, en el marco de una emergencia se incluyó a la población sorda como sujetos importantes a informar”, manifestó.

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Sobre el uso de tapabocas y la dificultad que se presenta Martínez precisó que, “hace curso en el Senado un proyecto de ley que busca la utilización de tapabocas inclusivos, es decir, unos tapabocas que tengan una franja trasparente en la parte de la boca que permite a las personas sordas y a los oyentes ver y leer los labios. Esa es una medida que tomará algo de tiempo, pero que busca soluciones”.