Ubuntu, una mujer solidaria

La filosofía africana según la cual se es feliz haciendo felices a los demás, es lo que impulsa a esta mujer que el próximo martes podría der Mujer Cafam Colombia.

“El siguiente caso atendido es el de don Pedro Martín Buitrago quien fue encontrado totalmente desubicado, caminando bajo la lluvia, sucio y hambriento por unos de nuestros voluntarios. Vivía en una piecita de una residencia, tirado en el suelo, sucio, en condiciones realmente inhumanas. Un día salió a caminar y no encontró su rumbo. Con infección en los pulmones, desnutrido, pálido, incoherente, triste y callado. Inicialmente se trasladó en ambulancia al centro médico de La Esperanza. Allí fue estabilizado y dado de alta, con medicación y orden para exámenes. Al mismo tiempo se realizó limpieza a la habitación donde vivía y se le dotó de cama, colchón, sabanas, mercado, medicamentos, etc. Cuando regresó todo estuvo apto para su estadía. Posteriormente fue acogido por el hogar de ancianos Mi Dulce Hogar, ubicado en la Azotea. Hoy en día vive feliz, muy cómodo y sobre todo amado. Es visitado frecuentemente por voluntarios de la fundación y su caso sigue en proceso”.

Así reza a manera de bitácora un fragmento de los sencillos registros que describen el trabajo social que día a día desarrolla Diana Marcela Sarmiento Forero, la Mujer Cofrem, y líder de la Fundación Ser Feliz Ubuntu. Don Pedro es uno de los 250 abuelos que han encontrado un apoyo en esta organización sin ánimo de lucro, a través de su red de voluntarios.

Ubuntu es un concepto de la tradicional filosofía africana que proviene de lenguas como la zulú y la xhosa, cuyo significado abarca varios valores, entre ellos, la solidaridad. “La filosofía de la Fundación es lograr ser feliz ayudando a ser felices otros”, expresó la líder.

Diana Marcela fue elegida por el Club Rotatorio de Villavicencio, y la Caja de Compensación Familiar del Meta como la Mujer Cofrem, ganándose así el derecho a representar al departamento en la versión 29 del Premio Cafam a la Mujer el próximo 7 de marzo. Fue seleccionada entre 185 mujeres para ser parte de las 25 preseleccionadas de diferentes regiones del país a dicho galardón.

Este reconocimiento está dirigido a mujeres creadoras de paz como Diana Marcela, que ayudan a la reconstrucción de país con su labor social. Heredó su vocación social de su abuela de crianza, quién la educó bajo principios espirituales; y veló por ella, luego de que su madre falleciera.

La boyacense es una llanera de corazón. Se identificó con el espíritu bondadoso y desprendido de los llaneros, una vez se radicó en Villavicencio en el año 2011, cuando la empresa de vehículos coreanos para la que trabajaba la trasladó para una de sus sucursales en la capital metense.

El amor por su labor social pesó más que su vida profesional, así que tomó la decisión de dedicar su tiempo a brindar un mejor bienestar a personas en condición de extrema vulnerabilidad, y defender los derechos de los abuelos que caen en maltrato y abandono, su principal grupo objetivo.

Siempre estuvo ligada al sector comercial, pero su habilidad para vender bienes inmuebles no llenó su vida, ahora su capacidad negociadora la usa para recolectar donaciones para lo más necesitados, especialmente en redes sociales.

“Cuando me entero de un caso, por ejemplo, a una familia se le incendió la casa, visito la familia, y empiezo a hacer un listado de cosas para ayudarla. Mercado, enseres, ropa, y por último materiales (sí hay que reconstruirle la casa). Lo publico y ahí empieza la red de voluntarios a ayudar”, expresó la líder que cuenta con 70 voluntarios permanentes y 6.000 en Facebook.

La Fundación Ubuntu inició recolectando juguetes y ropa para donar en barrios vulnerables, donde los voluntarios identificaron la problemática de los ancianos abandonados. Así nace el programa ‘El Bloque de Búsqueda de Ancianos en Maltrato y Abandono’.

“Hoy contamos con actividades muy bonitas como Nieto por un Día, Feria del Hogar, Brigada de Salud, Tienda de Ropa Ubuntu, y Ser Feliz Festival (Navidad)”, explicó Sarmiento.

“Hemos construido cuatro casas y mejorado cerca de 20 en mal estado que pertenecen  a abuelos en condición vulnerable. Estamos haciendo un centro de ayuda para ancianos en maltrato y abandono en el barrio Simón Bolívar, ya tenemos el lote, contará con comedor, consultorio psicológico y jurídico, también con el primer gimnasio mental en Villavicencio contra el Alzhéimer”, expresó la profesional en Administración Informática.