Un ejemplo en procesos de paz y no repetición para Colombia

Un municipio que ha dado ejemplo de superar los años violentos del conflicto.

Por Lina Álvarez. El Cuarto Mosquetero. Especial para Periódico del Meta.

El Peñón Santander es un municipio que vivió de manera directa el conflicto armado, con la presencia de todos los grupos armados tanto ilegales como legales, sus habitantes tuvieron que fortalecer el tejido comunitario para lograr convertirse en un municipio, sustituir los cultivos de uso ilícito y superar la época de violencia.

Estas historias de resiliencia y superación del conflicto armado del municipio de El Peñón, se convierten en un ejemplo significativo para los territorios que aún están en medio de los enfrentamientos, siendo los principales afectados, ya que viven en carne propia el tener que sustituir los cultivos de uso ilícito sin mayores garantías, pero además hacen parte de esa verdad tan esquiva de Colombia, que aún estamos construyendo.

 

¿Cómo nace un municipio?

El Peñón era un corregimiento de Bolívar, en Santander. Si actualmente las zonas rurales sufren el abandono estatal, mucho más estas veredas que lo componían, ya que no contaban con vías, docentes, centros de salud, y en realidad, todo funcionaba gracias al gran esfuerzo que ponían las y los integrantes de la Junta de Acción Comunal, quienes a través de diferentes actividades, recolectaban dinero e iban garantizando condiciones de vida digna.

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Sin embargo, los grupos paramilitares no estaban de acuerdo con este ejercicio comunal y con que quisieran convertirse en entidad territorial, por ello, una mañana en la ciudad de Bucaramanga atacaron a la delegación que se encontraba en una cafetería después de haberse reunido con el gobernador de la época. Allí silenciaron la vida de Ciro Antonio Güiza, Nicacio Jerez y del joven Over Yesid Jerez quien solo se encontraba acompañando a su padre, además, hirieron a dos mujeres, una de ellas quedó cuadripléjica, y se ha convertido en símbolo de resistencia de esta comunidad, ya que tanto ella como su padre, a pesar de todo lo que vivieron, siguieron aportando a la independización del corregimiento, junto con importantes líderes como Manuel Moncada, Jesús, Madeline Téllez, Edisson Rivera, Alirio, Maria Denis, entre otros/as. Una historia que no puedes dejar de escuchar.

 

Llegada y retirada de los grupos armados

Sin embargo, ser una entidad territorial, no garantizaría todas las condiciones del buen vivir para las comunidades de El Peñón. Este municipio que cuenta con tres climas térmicos, tuvo que ver asentarse el campamento inicialmente de las FARC en “tierra caliente”, del ELN en el perímetro urbano, de la Policía Nacional custodiando el municipio, y posteriormente del Ejército Nacional y los Paramilitares. Un conflicto que se recrudeció con la llegada de los cultivos de uso ilícito como la amapola y especialmente la coca.

No obstante, las comunidades empezaron a organizarse, a formarse como defensores/as de derechos humanos y allí la Iglesia Católica jugó un papel muy importante, ya que los sacerdotes poniendo inclusive su vida en riesgo, empezaron a interceder por las vidas de las personas que iban a ser ajusticiadas por los actores armados, pero además en fortalecer los tejidos comunitarios para salvaguardar el mayor número de vidas posibles. Una historia que le significó a la iglesia reconocimientos por aportar a la construcción de paz, pero también momentos difíciles al perder la vida de uno de sus sacerdotes en la Provincia de Vélez, específicamente en el municipio de Landázuri.

Una historia fascinante que nos permite entender cómo la comunidad tuvo que afrontar la muerte de muchos de sus seres queridos, pero aun así, logró salir adelante.

 

De la coca al cacao y la mora

La comunidad de El Peñón ya había aprendido a no quedarse callada ante los actores armados en el territorio, y no recurrir a ellos por cosas mínimas que podría terminar con la vida de personas, por conflictos que podrían solucionarse dialogando. Sin embargo, aunque no estaban del todo los campamentos en El Peñón, sí estaban lo suficientemente cerca para hacer presencia y continuar los enfrentamientos entre paramilitares y las FARC, por los cultivos de coca.

Para la época llegaron algunos programas de guardabosques, para ofrecerle condiciones de estabilidad a las y los habitantes del municipio, a algunos les funcionó, a otros no. Pero algunos tuvieron que sustituir por medio de la fuerza, es decir, la erradicación y las aspersiones de glifosato terminaron con los últimos cultivos que quedaban, pero de paso también arrasaron con cultivos de pancoger. Aun así, encontraron formas de subsistir, como a través del cacao y la papaya, o de la mora en clima frío.

Historias narradas desde las y los protagonistas en este tercer capítulo de Garlemos Mijito.

La lucha no termina

Después de vivir el conflicto armado, sufrir todo lo que conlleva la erradicación forzada, empezar a abrirse en un nicho de mercado que no suele ser fácil para las y los campesinos por las lamentables vías terciarias que suelen tener, y que con el tiempo han ido mejorando, hoy enfrentan una nueva amenaza, la llegada de la minería.

Una preocupación que ha movilizado y nuevamente fortalecido el tejido comunitario que se fue perdiendo con el paso de los años, al saber que sus fuentes hídricas, su vocación agrícola, las cuevas y cavernas con todo lo que albergan –en las cuevas de El Peñón descubrieron un cementerio indígena de hace 5.000 años, un cementerio paleontológico, ríos subterráneos, nuevas especies de flora y fauna, entre otros hallazgos que han puesto a este municipio en la lupa de muchos investigadores/as–, y en general, una gran riqueza paisajística y natural que no están dispuestos a perder.

Esta es la historia, de la lucha actual que viven los campesinos/as de El Peñón, ya que no están dispuestos a vivir nuevamente un conflicto y todos sus impactos, esta vez, por la llegada del extractivismo.

La historia de El Peñón es fascinante y poco ha sido abordada, por ello la invitación es a escuchar estos podcast https://co.ivoox.com/es/podcast-garlemos-mijito_sq_f1914435_1.html y estar pendiente de la página de www.elcuartomosquetero.com, en donde la comunicadora  social estará compartiendo la investigación completa, a través de crónicas para visibilizar más de 50 voces que estuvieron inmersas en procesos de paz y no repetición en el municipio más joven de Santander.