Villavicencio: Caza ilegal y vandalismo golpean al Alma Viva
- Publicado en May 02, 2026
- Sección Villavicencio, Lo Mas Reciente
El Parque Metropolitano Alma Viva de Villavicencio, concebido como uno de los proyectos más ambiciosos en materia de espacio público y conservación ambiental, atraviesa una fase crítica que evidencia tensiones entre la planeación institucional, la ejecución de recursos y la capacidad de control en el territorio. Mientras la administración municipal insiste en su culminación, en terreno se consolidan dinámicas que comprometen su propósito original.
Por Daniel E. Jiménez Zambrano
Desde la Secretaría de Infraestructura, su titular Maristella Santana Torres en diálogo con Periódico del Meta, explicó: “Nosotros hemos tratado de impulsar muchísimo la obra del Parque Metropolitano. La idea es que podamos lograr en esta administración dar entrega a este proyecto que ha tenido diferentes dificultades. Hemos estado haciendo un seguimiento desde la Secretaría para impulsar que podamos terminar estas obras”.
En el frente financiero, el proyecto se encuentra atado a compromisos contractuales adquiridos desde 2023. La secretaria de Hacienda, Yolanda Cardona Ávila, detalló el pasado 22 de abril en el Concejo Municipal, en el marco de la aprobación para la adición presupuestal por 67.000 millones para la vigencia 2026 que: “En el caso concreto de los pasivos exigibles de Infraestructura que alcanzan la suma de 19.000 millones, fueron contratos que se celebraron en 2023. Para ejecutar el Parque Metropolitano 10.000 millones de pesos”.

Adicionalmente, la funcionaria precisó que “esos recursos son vía empréstito que se desembolsará cuando el contratista presente la cuenta”, lo que evidencia que la disponibilidad efectiva del dinero depende de avances contractuales que aún no se materializan completamente.
Esta complejidad entre lo administrativo y lo operativo, ha derivado en un escenario donde el parque, pese a no estar terminado, funciona de facto como un espacio abierto. La ausencia de control efectivo ha permitido el ingreso de personas sin regulación, generando impactos que van desde el deterioro de la obra hasta la afectación directa de la fauna silvestre.
Sebastián Bohórquez, médico veterinario de la fundación Orinoquia Salvaje, describe un panorama que combina problemas sociales y ambientales: “Al estar en un área tan abierta, son 24 hectáreas, en las cuales muchas veces los vigilantes no tienen la capacidad para cuidar toda, por lo cual hay zonas donde ingresan personas a realizar actividades como el consumo de drogas. Muchas veces esas actividades o incluso la caza ilegal conlleva a que personas empiecen a cazar animales”.
El experto profundiza en la dimensión del problema: “La caza no es solo la muerte del animal, puede ser extraerlos vivos o sus partes. No solo ha pasado con los chigüiros que les disparan, también con iguanas que fueron sacadas y mantenidas en una casa, que luego logramos recuperar con Cormacarena”.
Asimismo, Bohorquez advirtió sobre patrones de comportamiento identificados: “Hoy en día se ha incrementado el tema de la caza ilegal, personas que van en moto, principalmente en horas de la noche, y ya hay registros con cámaras trampa de estas personas”.
A ello se suma el deterioro físico del proyecto. “La obra está quieta, hay zonas de madera que ya están dañadas, se han robado elementos y la gente entra sin ningún control a consumir estupefacientes. Eso termina generando otros problemas como robos o incluso más presión sobre la fauna”, explicó el médico veterinario.

Adicionalmente, Bohorquez introdujo una crítica estructural a la planificación urbana: “Se están fragmentando los corredores ecológicos y no se tienen en cuenta en los planes. Pensamos que el desarrollo es construir viviendas, pero no se contempla la conectividad. En esta zona hay nutrias, aves, chigüiros, y pasan caños como Rosablanca y Armadillo que generan un ecosistema muy importante”.
Desde el análisis ecológico, la situación es aún más compleja. El parque no solo representa un espacio recreativo, sino un nodo ambiental dentro de la ciudad.
El biólogo Jancel Pinto, del Equipo Biótico Unión Temporal Metropolitan 2022, subrayó: “Es un sitio clave para la ciudad ya que ayuda a regular el clima y el flujo del agua a través de sus fuentes hídricas, y cada especie presente cumple su rol en ese espacio. Lastimosamente a veces los humanos no dimensionan los daños ecológicos que pueden provocar con la cacería de especies silvestres”.
Asimismo, Pinto agregó: “Se espera al finalizar la obra poder cruzar los senderos y poder avistar a los chigüiros, es una especie importante pero también carismática”.
Para las organizaciones ambientalistas, el diagnóstico coincide en la relevancia del parque, pero también en los riesgos de su manejo actual. Sebastián Arias, representante de la Fundación Manos Blancas por los Monos, afirmó: “Para nosotros como ambientalistas es fascinante que haya un área de recreación que sirva para la conservación de especies. Es un espacio para estar cerca de la naturaleza y ver fauna al alcance. Pero el miedo es que se esté usando mal, porque hemos visto cómo los chigüiros están siendo cazados como recreación”.
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Desde la administración, el secretario de Medio Ambiente, Alexander Novoa, explicó las limitaciones de competencia: “Nosotros recibimos la comunicación sobre una posible caza de chigüiros, pero al tratarse de fauna silvestre no podemos actuar sin el consentimiento de Cormacarena. Ellos son la autoridad competente y pueden abrir los procedimientos correspondientes”.
Aunque Periódico del Meta intentó obtener una versión oficial de Cormacarena desde su director Jhorman Saldaña, no hubo respuesta. No obstante, una fuente de la entidad ambiental señaló que ya se realizó una visita al lugar tras las denuncias, aunque sin resultados concluyentes, ya que no se encontraron infractores durante la inspección.
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