A sangre y fuego, por tierras de ‘Romaña’

ONG han alertado porque se repitan acciones de Arauca en el Meta.

Las disidencias comprendieron que tras la muerte del capo en Venezuela, quedo al garete una amplia zona aprovechable para cultivos y corredores de droga, de la cual están dispuestos adueñarse.

La acción criminal que realizó el grupo armado en Lejanías el pasado martes 11 de enero, asesinando a dos policías, robándoles el armamento y repartiendo panfletos no se puede tomar como aislada.

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Para muchos, ese estilo de hacerlo, en pleno casco urbano y delante de los habitantes, es un sello de entrada de las nuevas generaciones de terroristas a esta zona del Meta.

Las consecuencias están por verse pero dependerá de la Fuerza Pública, instituciones, el gobierno y la rapidez con la que actúen, para que estas disidencias no copen de nuevo las áreas que habían dejado las antiguas Farc. Hoy viernes hay programado una reunión de autoridades civiles y militares con el fin de revisar informaciones.

No por nada el primer trino que puso el gobernador del Meta, Juan Guillermo Zuluaga, apenas supo de la muerte de los patrulleros fue este: “Le pido al señor ministro de Defensa y a la cúpula de las Fuerzas Militares de Colombia y de Policía presencia urgente en nuestro Departamento. La respuesta del Estado debe ser inmediata y con total firmeza en contra de estos bandidos”.

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El llamado de urgencia se debe a que el mandatario sabe que el departamento no se puede convertir en un espejo de lo que pasa en Arauca, en donde el Eln y las disidencias de las Farc se han apoderado de la región y realizan masacres a su antojo como las del pasado 3 de enero, que dejó 25 muertos.

Sin embargo, esas luchan intestinas entre una facción del Eln y las disidencias de las Farc han tomado unas dimensiones que hoy nadie sabe a dónde podrían llegar, pero se intuye que el asesinato de los excomandantes guerrilleros ‘Romaña’, ‘Aldinever’ y Jesús Santrich, pudieron haber sido consecuencias de esas vendettas que, así como traspasaron fronteras con Venezuela, podrían llegar al Meta.

Algo es claro y las mismas investigaciones de la Policía identificaron como autor intelectual del homicidio de los patrulleros Hermes Mora y José Rivera, a alias ‘Cotis’ o ‘Urías’, cabecilla del autodenominado frente Rodrigo Cadete (antes frente 40 de las Farc).

“Fue esa estructura la que cometió el doble asesinato”, dice contundentemente el comunicado de la Policía Nacional.

Esta semana el director nacional de la Policía, general Jorge Luis Vargas, informó que dicho grupo hace parte del llamado bloque Jorge Briceño Suárez de las disidencias de las Farc, encabezado por alias ‘Gentil Duarte’, el cual tiene un aproximado de 250 hombres armados y 390 en las redes de apoyo.

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La información de las autoridades da cuenta de que el bloque disidente encabezado por alias Gentil Duarte controla cerca de 6.500 hectáreas de hoja de coca, sembradas en los departamentos de Meta, Guaviare y Caquetá.

Conflicto atomizado

Y esta parece ser la piedra angular de este conflicto. Tras la muerte de ‘Romaña’ y ‘Aldinever’ en Venezuela, varias de las fincas y territorios que ellos seguían dominando tras los acuerdos de paz, quedaron en manos de mandos medios, testaferros y gente que no está dispuesta a dejar lo que, consideran, les pertenece. 

Aunque la cabeza visible del conflicto parece ser ‘Gentil Duarte’ e ‘Iván Mordiscos’, hay por lo menos ocho subestructuras, entre ellas la ‘Rodrigo Cadete’ que cometió el ataque en Lejanías, y otras que no obedecen ni a Duarte ni a Mordiscos. Son estas incluso más peligrosas porque a veces no parecen tener ninguna organización y no respetan ni organismos internacionales y mucho menos organismo como ONU, Defensoría del Pueblo, Cruz Roja o Defensa Civil.

Cada grupo tiene su territorio de injerencia y control entre Uribe, Vista Hermosa y algunas zonas de Mesetas.

“Antes con las Farc se impartía una orden y de ahí para abajo obedecían, pero aquí por ejemplo ‘las vacunas’ (extorsiones) cambian de acuerdo al comandante y desconocen las organizaciones campesinas y las juntas comunales que sí tenían respeto entre la guerrilla”, dijo un líder campesino que conoce el sur del Meta y ha tratado con las disidencias.

Para estos días se tiene programado un consejo de seguridad con la cúpula militar para evaluar el impacto de este crimen en el Ariari, evitando que el conflicto de Arauca rebote en el Meta.

Por ahora, los organismos de atención humanitaria recibieron la alerta para estar pendientes de un posible desplazamiento proveniente de ese departamento. De hecho, esta semana llegaron al menos dos familias provenientes de Tame, una muestra que también la guerra se desplaza.