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sábado, 17 de octubre de 2026
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Amazorinoquia registra altos niveles de discriminación hacia los adultos mayores, revela estudio

Amazorinoquia registra altos niveles de discriminación hacia los adultos mayores, revela estudio 1
La Amazorinoquia registra indicadores elevados de discriminación hacia los adultos mayores. Foto: Gobernación del Meta.
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Redacción PDM

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La región registra indicadores elevados de discriminación por edad, según la Encuesta Nacional de Edadismo 2026. Expertos explican cómo las barreras sociales y tecnológicas pueden afectar la autonomía y la percepción que las personas mayores tienen de sí mismas. 

Por Lina Herrera 

La discriminación hacia los adultos mayores no siempre se manifiesta en insultos o malos tratos. También ocurre cuando sus síntomas se atribuyen únicamente a la edad, cuando sus opiniones no son tenidas en cuenta en las decisiones familiares o cuando las dificultades para utilizar herramientas digitales se convierten en motivos de exclusión. 

Estas situaciones hacen parte de los hallazgos de la Encuesta Nacional de Edadismo 2026, que identificó indicadores elevados de discriminación por edad en diferentes dimensiones de la vida cotidiana en la Amazorinoquia, región que comprende diez departamentos, entre ellos el Meta. 

El estudio fue presentado por la Academia Nacional de Medicina, la Universidad de la Costa, la Universidad de Pamplona y el programa Longevidad Saludable. Para su elaboración se encuestó a 3.920 personas de distintas regiones del país, con un promedio de edad de 44,2 años. 

De acuerdo con los resultados, la Amazorinoquia presenta los mayores reportes de edadismo en la percepción de los servicios de salud, la falta de consulta a las personas mayores en decisiones familiares, las barreras de adaptación tecnológica y los índices de autodiscriminación. Asimismo, la población general de esta zona registra mayores tendencias hacia los estereotipos y las conductas discriminatorias por edad. 

Para Juan Manuel Anaya, investigador de la Universidad de la Costa y líder del estudio, estos resultados deben analizarse a partir de las condiciones sociales y geográficas de la región. 

“Podrían concentrarse niveles altos de discriminación hacia adultos mayores por barreras de acceso a servicios, especialmente salud e instituciones, que empeoran por la distancia y la limitación de oferta”, explicó Anaya a Periódico del Meta. 

El investigador agregó que “la mayor vulnerabilidad socioeconómica y la ruralidad pueden dejar a los mayores con menos redes formales de apoyo, aumentando su exposición al edadismo”. 

Lea: La soledad decembrina de los adultos mayores

A estas condiciones se suman las brechas educativas y de alfabetización digital, que pueden dificultar el acceso a trámites y servicios, además de normas culturales que, según Anaya, limitan el papel y la autonomía de las personas mayores. 

Uno de los escenarios en los que se manifiesta el edadismo es la atención en salud. La encuesta encontró dificultades relacionadas con la percepción de que los síntomas o malestares de los adultos mayores se atribuyen exclusivamente a la edad, sin considerar otras posibles causas. 

Esta situación plantea interrogantes sobre la forma en que se escucha y se atiende a esta población, especialmente en territorios donde las distancias y la limitada oferta institucional pueden dificultar el acceso a los servicios.

Cuando envejecer se convierte en una barrera 

Juan Manuel Anaya, investigador de la Universidad de la Costa, identifica tres dimensiones del fenómeno: el edadismo institucional, que se presenta cuando las normas o prácticas de las instituciones limitan oportunidades; el interpersonal, que ocurre en las interacciones entre personas, y el autoinfligido o interiorizado, que aparece cuando alguien asume como propios los prejuicios negativos sobre la vejez. 

Para explicar este proceso, la psicóloga llanera Paula Figueroa llama la atención sobre los cambios que pueden presentarse durante la vejez y la manera en que el entorno influye en la experiencia de envejecer. 

“Lo que permite comprender que a medida que la sociedad se moderniza más y se transforma en una era más digital y donde de alguna u otra forma la sociedad ‘da a entender’ que las personas mayores ya no hacen parte o pertenecen a ella”, señaló. 

Figueroa considera que estos mensajes pueden afectar tanto la percepción que los adultos mayores tienen de sí mismos como la manera en que interpretan el mundo que los rodea. 

“Esto afecta directamente su autopercepción, pero además la percepción del mundo que tienen”, afirmó la psicóloga, quien relaciona este proceso con los cambios que pueden experimentar las personas mayores en su forma de comprender y adaptarse al entorno. 

En una sociedad donde cada vez más trámites, servicios y actividades se realizan a través de plataformas digitales, las dificultades para aprender a utilizar nuevas herramientas pueden aumentar la sensación de exclusión, especialmente cuando no existe acompañamiento. 

La especialista explica que las personas mayores pueden llegar a autodiscriminarse al sentirse incapaces de responder a esas transformaciones. 

“Llegan a autodiscriminarse porque su cerebro está muy susceptible a los comentarios del exterior y al sentirse inútiles ante las nuevas estrategias digitales y del mundo”, manifestó. 

Centros de atención no son suficientes 

Frente a estos hallazgos, surge la pregunta sobre si los centros para adultos mayores, como los ‘Centros Vida’ de la Gobernación del Meta, que ofrecen alimentación, cuidado y actividades recreativas, son suficientes para enfrentar el edadismo. 

Para Anaya, estos espacios son necesarios, pero deben complementarse con acciones que permitan transformar las prácticas sociales e institucionales. 

“Los centros enfocados en alimentación, cuidado y entretenimiento son una base fundamental, sobre todo para reducir vulnerabilidades”, afirmó. 

Sin embargo, advirtió que “para romper barreras del edadismo se requieren estrategias adicionales: cambio cultural, protección de derechos, formación del personal, accesibilidad universal y participación intergeneracional y oportunidades reales”.


RP
Redacción PDM

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