Arte a cualquier edad

Aura Gonzales de Vallejo es una mujer de 79 años que encontró en las artes una forma de
emprender un negocio y una actividad que le permite mantenerse ocupada y combatir el párkinson.

Con 79 años de edad y proveniente de Ríonegro (Antioquia), aprendió y desarrolló desde principios de 2019 la técnica para elaborar un bonsái con chaquiras checas, elementos artesanales, el cual una vez terminado decidió vender.
Las hermosas esculturas artísticas son hechas con materiales reciclables como cartón, plástico y madera, y se construyen con alambre de cobre como materia base, y se han distribuido en Villavicencio, Medellín, Cúcuta, Bogotá y Estados Unidos.

“Venimos por seis meses y nos dieron agua del Guatiquía y aquí nos quedamos”, dice Aura
entre risas y agrega que ya son lleva 21 años en Villavicencio. Comenta que toda su vida le gustó realizar manualidades y que sus obras, según ella, son inspiradas por Dios, tanto así que no recuerda realizar dos esculturas iguales.

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“Vi un arbolito que estaba haciendo una señora, ella únicamente tenía las ramas, y entonces le dije: ¿eso es para qué? Y me respondió, un bonsái que está haciendo la profesora y no he podido terminarlo, no le había puesto el tronco ni nada, yo pensaba ¿cómo se hace eso? Yo soy muy inquieta desde chiquita, y entonces me enseñó a hacer la hojita, eso fue todo lo que me enseñó la señora.”

Con alambre, una vasija en barro o madera, greda, cinta, piedras decorativas y mucha
dedicación, const ruyó su primer arbolito que fue exhibido por su hija en la oficina donde trabajaba y donde comenzó su emprendimiento cuando le realizaron encargos parecidos. Pronto tuvo que abrir una página de Instagram, con la cual pudo exponer sus creaciones
y vender.

Para la época navideña emprendió la venta de arbolitos de chaquiras y de madera, además de esferas navideñas personalizadas con los nombres de la familia o para la mascota de la casa. Para doña Aura, cada bonsái es como un hijo al cual se le debe brindar dedicación y amor, es quien la acompaña en sus tardes y noches de ocio junto al arte, lo que le ayuda a olvidarse de los inicios de párkinson con el que fue diagnosticada y según lo expresa, a sentirse  viva y activa por que decidió creer que no padece nada.

En cada época navideña innovó en la creación de diseños que son más acordes con la época y que están en furor en la ciudad por la comodidad para cargarlo, la elegancia en sus diseños y el tamaño que permite usarlos como decorativos en oficinas, hogares y espacios
comerciales.

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Doña Aura anhela poder tener un sitio donde exhibir sus arbolitos, es un ejemplo de que a su edad y con el correcto uso de su tiempo se puede producir dinero. “A mí nunca me verán sentada así, si estoy conversando sí, pero yo sola sentada en un balcón, mirando quien pasa, quien llega y quien se va, yo tengo que estar haciendo algo.” Ella borda, teje y pinta, además de dar clases de cocina. Al momento de su encuentro con el arte no piensa
en ganancias si no en experiencias y es así como crecen sus emprendimientos.

“No pierdan el tiempo, úsenlo mejor porque eso le da a uno vida, yo no sé, yo me siento muy feliz de poder hacer todo lo que yo hago, y aprovechen porque la vida es muy cortica y todo lo que uno haga eso le sirve, tanto física como mentalmente, y a la vez también uno gana platica”, dice.

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