De la guerra a la música

Aunque en la guerra, Gomer Ceballos nunca dejó por completo la música.

Por Katherine Cruz

Gomer Ceballos es uno de los muchos firmantes del acuerdo de paz, siempre caracterizado por empuñar con fuerza sus principales armas: una guitarra, un cuatro y un arpa.

La cultura, especialmente la música llanera, la lleva en la sangre desde muy pequeño. Oriundo del municipio de Cravo Norte, departamento de Arauca, se interesó por la música empezando por tocar el cuatro, el arpa y las maracas, siempre por el gusto de cantar y componer.

Su primer álbum musical lo sacó cuando tenía 12 años, pero por circunstancias del conflicto, le tocó ingresar a las Farc.  En este grupo guerrillero duró 20 años y desde hace cuatro fue uno de los firmantes del acuerdo de paz, a partir del cual se volvió a encontrar con las raíces musicales que nunca dejó, pero a las cuales sí le hubiera querido dedicarse desde adolescente.

Desde que dejó la guerra definitivamente, ha realizado tres trabajos musicales promocionales: el primero, para la llegada del Papa Francisco a Colombia, que se llama ‘Alma de pescador’; el segundo, ‘Versos contentos’, y su más reciente sencillo musical, ‘Evocación’.

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“Todas las canciones contienen un elemento transversal de reencuentro de unidad familiar, como país con los hermanos colombianos. Le canto mucho a la paz, a la reconciliación y al amor como valor y principio fundamental del perdón, no solamente para los colombianos sino para nuestras familias que indica cómo nos relacionarnos como seres humanos y habitantes de un país”, indicó Gomer Ceballos.

Desde niño venía con el legado de la herencia musical y sin importar que perteneciera a un grupo armado siempre la música estuvo presente en los diversos escenarios que la vida le puso al frente.

“La música es como un bálsamo que alivia todas nuestras penas y en esas circunstancias alegran y armonizan la vida”, manifestó Ceballos. En los 20 años que le tocó vivir en medio de situaciones difíciles de la guerra, siempre estuvo presente la música como un alivio no solo para él sino para las personas que lo rodeaban.

En esas dos décadas que perteneció a las Farc pudo componer varias canciones y hoy en día hacen parte de un material histórico del mismo conflicto social y político colombiano.

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“Ya hemos aportado con el trabajo que hicimos culturalmente hablando a varias investigaciones académicas con distintas universidades como la Universidad del Rosario, en alianza con una Universidad de Alemania, donde se hizo un registro y reencuentro histórico sobre las músicas, en este caso del grupo al cual pertenecí. Hemos participado en otras actividades donde se recoge también la importancia de la parte cultural y artística para la memoria que necesariamente tiene que abordarse para el bien no solo de las víctimas sino de todos los que habitamos este país para saber qué fue lo que se vivió, los conflictos, sus causas y sus consecuencias”, sostuvo Ceballos.

Cuando estaba en las Farc, Ceballos cuenta que le componía a la vida cotidiana a lo que desarrollaban diariamente y también a la vida política del país. Era un trabajo cultural y a su vez político, pero también le escribía al anecdotario que se presentaba en el diario vivir de él y sus compañeros con quienes reía, lloraba, jugaba, se enamoraban y cantaban en medio de la crudeza de la guerra.

Ahora, ya con un acuerdo de paz en ejecución, escribe a la vida: “estoy agradecido con la vida y con Dios por permitirme superar muchos obstáculos en la guerra con la música. Una de las canciones que más me gusta se la escribí a mi esposa, se llama versos contentos que recoge el recuentro familiar, con amigos y el hallar el amor en estas nuevas circunstancias”.

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Ya entrando en la parte comercial de la música llanera también ha producido canciones de despecho, cantándole a la sabana.

“Hay una canción muy bonita que se llama ‘Volviste’ que recoge el sentir que tuve al momento de retornar a mi región, al llano y regresar a lo que uno denomina su tierra”.

Ceballos espera seguir realizando producciones discográficas porque afirma que realizar la grabación de varias canciones tiene un costo muy elevado, así como la producción de los videos.

Espera terminar con su carrera profesional en sociología, de la cual se encuentra en cuarto semestre, para acercarse más como apoyo a las comunidades campesinas e indígenas y seguir componiendo, ya que el origen de sus canciones proviene del entorno social que existe a su alrededor, que es donde los forma en versos y después en canciones.

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