Editorial | Un consejo para el Concejo

Dicen que la sabiduría se manifiesta al saber con exactitud cuándo callar y cuándo hablar o que con el silencio se expresa más que con las palabras. Justificar el silencio con frases es válido y a muchos convencerán, pero no cuando se trata del manejo de lo público.

Siempre hemos insistido en la importancia de que las instituciones públicas, a través de sus representantes, den la cara y expliquen a la ciudadanía lo que está ocurriendo con las entidades para ofrecer mayor transparencia sobre sus actos.

Lo hemos solicitado a Ecopetrol y a Bioenergy por el caso de la intervención a esta empresa; al gobernador del Meta, cuando se cuestionó a algunas personas de su gabinete  y al alcalde de Villavicencio por los reiterados cambios de gerencia en la Empresa de Acueducto y Alcantarillado, entre otras. 

Consideramos que los pronunciamientos pueden aclarar posiciones, informar, y en todo caso comunican con la voz oficial, al tiempo que sientan precedentes importantes sobre hechos trascendentales que interesan a todos. 

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No sucede esto con el Concejo de Villavicencio, el cual ha pasado de agache importantes temas sobre los cuales guarda silencio y, para ser sinceros, pone en duda su verdadera labor de control político en la ciudad, para lo cual fueron elegidos sus integrantes. 

Lo sucedido esta semana en el que, tras el escándalo surgido por la contratación del Plan de Alimentación Escolar (PAE), la Corporación no ha fijado una posición oficial, deja mucho qué desear. Se trata de un caso en una administración que ha defendido los intereses de lo público y promulga la transparencia como bandera. 

Concejo Municipal de Villavicencio

Es cierto, no se ha perdido un solo peso y en últimas el contrato se adjudicará a uno u otro oferente cuando todo esté perfectamente aclarado, pero lo que no puede pasar inadvertida es la pasividad de los concejales que muy tímidamente han tratado el asunto y ni siquiera piensan llevarlo a debate, al menos hasta el cierre de esta edición. 

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El PAE  es un tema de contratación muy sensible en todo el país, pues ha sido evidente que se ha convertido en un instrumento para que contratistas o funcionarios corruptos tumben al Estado a costillas de la comida de los niños. Entonces, no puede ser otro tema en el que los honorables concejales no digan nada después de casi una semana. 

Este silencio ya había ocurrido con los bandazos en la gerencia de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Villavicencio o con las críticas por el desarrollo del Festival de Mitos y Leyendas, entre otros.

Un consejo para el Concejo: pronunciarse sobre los temas de ciudad no significa distanciarse del alcalde, es sentar una independencia que, suponemos, tiene la corporación.

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