Editorial: El estilo Harman

El proceso de transición en la prestación de los servicios de tránsito en Villavicencio, que quedó oficializado el pasado martes, será un reto para la administración municipal: demostrar que los tramitadores y la corrupción no se tomarán de nuevo las ventanillas públicas en la Secretaría de Movilidad, como hace 10 años.

Parece algo sencillo de lograr, con la voluntad política del alcalde Felipe Harman, quien afirmó categóricamente que a la mínima señal de actos indecorosos de los funcionarios, no le temblará la mano para expulsarlos. Al menos lo ha demostrado con agentes de tránsito despedidos, y a quies se les ha comprobado actuaciones corruptas y con más años trabajando para la alcaldía; luego, es fácil creer que será más estricto con varios de los nuevos servidores.

Sin embargo, con este traspaso, hay más cosas que están en juego. Harman deberá demostrar que no pagará favores políticos con esta nueva dependencia de Movilidad; que el servicio a los usuarios seguirá siendo eficiente como lo hacía Sertravi y que el recaudo por comparendos y servicios no disminuirá.

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En el tema vial, tendrá más recursos el municipio para mejorar la semaforización, la señalización y reforzar las campañas viales para que la ciudad deje de ser una de las capitales con más letalidad en los accidentes de tránsito, y que este año deja 40 muertos en las calles.

Sacando del juego a esta concesión, el alcalde cumple una de sus promesas de campaña por las cuales fue elegido, pero con seguridad tendrá más ojos encima que buscarán errores en la operatividad o los procesos administrativos, con los cuales se justifiquen los otros modelos de concesión que hay en la ciudad.

A propósito, el discurso de Felipe Harman durante el acto de recibo de los servicios de tránsito, dio a entender que otras concesiones como las del alumbrado público o las zonas azules, estarán también en la mira de su administración, serán revisadas al detalle y tendrán pocas oportunidades de seguir con el actual modelo de negocio.

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Se prevé, por ejemplo, que el alumbrado público podría ser en el futuro un servicio operado por la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Villavicencio, o incluso la nueva Piedemonte, entidad municipal que reemplazó a Villavivienda.

Como sea, esto parece una nueva era en los temas de administración pública, cuando en el imaginario colectivo villavicense siempre se ha creído que cada alcalde deja un negocio operando al término de su mandato, a beneficio de un privado, pero con recursos públicos. Por eso es que no será fácil que la administración municipal recobre la confianza del ciudadano común y Harman deberá ser el primero en dar ejemplo.

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