La música como proyecto de vida

Laura es una amante de la música y aspira, además de crecer profesionalmente, que más niños se entusiasmen por la cultura.

Por Laura Valentina Mejía

La música llegó a la vida de Laura Romero desde muy pequeña, y lo hizo para quedarse. Siempre ha estado inmersa entre notas, ritmos y melodías: “aunque era muy buena para la biología y los números, mi atracción particular por la música fue más fuerte”, dice esta joven cantante.

Su aprendizaje fue empírico, aunque no tuvo los recursos económicos suficientes para pertenecer a una escuela, supo incursionar en la música desde que estaba en el colegio. Su primera experiencia musical, fue en la escuela La Ceiba, de Villavicencio, cuando apenas estaba cursando la primaria.

“Era parte de un cuarteto y participábamos en eventos de la institución. Ya en bachillerato escogí la modalidad de instrumento sinfónico y desde ahí empecé a estudiar saxofón. En el año 2013, terminé un técnico en música y pasé de ser estudiante a docente en la Corporación Batuta Meta. Ya llevo seis años ejerciendo la docencia.

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“El ser docente de música, es complejo. Al comienzo es muy difícil el tema de expresar lo que tú ya sabes para que un niño entienda y lo logre hacer. Sin embargo, es un proceso en el que he trabajo arduamente y ahorita me siento capacitada para enseñar las cosas con más practicidad”, dice Laura Romero, quien enseña coro y clarinete,

Para ese mismo año, conformó una agrupación de rock, llamada Contratiempo, con la que duró cinco años participando en eventos como ‘Villavo Love Festival’, ‘Oktoberfest’, además de festivales en Puerto Lleras, Lejanías, Puerto López y Cabuyaro.

Desde el inicio, su estilo musical se definió como pop, realizando covers de diferentes artistas para su canal de YouTube, entre estos, se destaca Greeicy, Chocquibtown, considerándolos un referente para su carrera.

En el año 2018 participó en el Festival Llanero y en el año 2019 en el Festival de Cabuyaro. Además, ha tocado en diferentes lugares de Villavicencio, como centros comerciales y eventos públicos y privados.

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Su gusto por la música no es heredado, ya que en su familia es la única que tiene la ‘vena artística’. Lleva 12 años en este fascinante mundo de la música y explica que empezar desde una edad temprana influye mucho para triunfar en el camino, además, enfatiza que la clave para ser un buen músico es el talento y la dedicación.

En sus cortos años de experiencia, ha ratificado que todavía falta mucho apoyo para los artistas locales: “hay que tocar muchas puertas para hacerse conocer, los músicos buscan irse a diferentes partes del país para crecer profesionalmente por las pocas oportunidades que hay aquí en el Meta.”

A futuro se ve como una gran artista, rompiendo fronteras y demostrando que los artistas locales sí pueden abrirse camino en la industria musical.

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