‘Los políticos poco se confiesan’: padre ‘Moiso’ Rodríguez

Estudió su carrera de derecho en latín y su tesis fue la de mayor calificación.

Tan villavicense como el Cerro de Cristo Rey, Moisés Rodríguez Pineda, completó 53 años en el sacerdocio, aunque desde mucho antes ya era monaguillo en la tradicional iglesia de La Grama.

Pocos lo saben, pero el ‘Padre Moiso’ tiene tres credenciales de periodista, entregados por los diferentes medios de comunicación en los que ha colaborado y varios que recuerda como La Voz del Llano y Radio Villavicencio. Comunicador sería su cuarta profesión, aunque sin título, porque en su haber ya tiene tres posgrados e igual número de especializaciones.

Es teólogo, abogado y psicólogo, pero también lo consultan como historiador, asesor político, comunicador y profesor de idiomas porque sabe siete diferentes lenguas, entre ellas, el latín.

Lea: El recuerdo del ‘Tío Pepe’

No le gusta presumir, pero en su oficina tiene colgado el diploma de la Pontificia Universidad Gregoriana con calificación Summa Cum Laude en su tesis de Derecho Canónico sobre las causales de nulidad de un matrimonio, nada más ni nada menos que la máxima nota que se puede sacar en este trabajo.

“Mi padre y mi abuelo se llamaban Moisés, pero fue monseñor Francisco José Bruls el que me bautizó como el ‘Padre Moiso’. Soy el primer sacerdote del clero secular de la arquidiócesis de Villavicencio y desde niño era acolito en la iglesia de La Grama, donde después fui sacerdote”, dice Rodríguez Pineda en medio de recuerdos y anécdotas.

Es el hijo mayor de una devota familia católica con raíces boyacenses y confiesa en tono jocoso que “yo no soy de Villavo, yo soy de La Grama”, haciendo referencia al lugar donde vivió su niñez.

Su formación espiritual la inicia con los padres monfortianos y logra ordenarse el 31 de diciembre del año 1967. Luego emprende una larga correría por los Llanos Orientales con los padres javerianos, en donde conoce selvas y llanuras e incluso va en misiones por Vaupés, Guainía, Amazonas y Brasil.

Le puede interesar: Capacitaciones para ‘enseñar a pescar’

“La formación es muy importante para una persona. Para entrar a la Universidad Pontificia Gregoriana debías saber latín porque las clases eran en ese idioma. Ahora, lo preocupante es que no nos preocupamos por estudiar, por prepararnos para estos tiempos difíciles”, dice el padre.

En sus ratos libres disfruta de la lectura, la música, las caminatas y a sus 76 años sigue practicando ciclismo, tenis, y la natación, deporte con el que fue campeón en el departamento de Antioquia en las competencias entre seminarios.

Hace parte de la Cruz Roja Colombiana y de la Academia de Historia del Meta y entre tantos amigos que ya han partido a la eternidad, recuerda la de su compañero Teddy Tornbaum, el expiloto en la II Guerra Mundial y presidente de la Cruz Roja, a quien aún extraña debido a los grandes lazos de amistad que crearon y las obras que entre los dos hicieron.

Rememora alguna vez que a punta de gritos y desesperado por las acciones en contra de las comunidades, espantó a la guerrilla que lo quería secuestrar a las afueras de Villavicencio.

“También echo de menos al general de la Policía Henry García Bohórquez, un hombre íntegro, de entrega total a la comunidad, gestionó proyectos para la ciudad cuando fue alcalde. Fue gobernador del Meta y uno de los mejores políticos que he conocido. Como ambos teníamos ancestros boyacenses, coincidimos en muchas cosas”, recuerda.

También puede leer: Jessi va en solitario

Agrega que aunque “los políticos muy poco se confiesan, sí vienen y me visitan para conversar de temas de la región, de la historia. Yo escucho a todos. A veces voy por la calle y me llaman para tomar tinto o me invitan a sus casas”.

Uno de los personajes de la cual lamentó su muerte fue la de Gonzalo Jiménez, ‘El capitán Robagallinas’, quien murió este año y hacía parte de ese paisaje tradicional de Villavicencio y con quien rezaba permanentemente cuando permanecía en las calles.

Recomendaciones

Dice que los seminaristas deben estar atentos de su vocación, por lo que hace tres recomendaciones para él cruciales en la vida de un padre:

“Primero, honestidad con uno mismo y con la Iglesia; segundo, buena preparación física, espiritual e intelectual; y tercero, que no se olviden de la santidad, es la única forma de responder al Señor y a los hombres y a uno mismo que se le va gastado la vida. En función de esa santidad es que nos dará la salvación”.

Entérese de toda la información a través del Fan Page de Periódico del Meta

Periódico del Meta en Twitter