Mensajes que el tiempo borra | Editorial

La visita del Papa Francisco a Villavicencio ocurrió el 8 de septiembre de 2017.

“Basta una persona buena para que haya esperanza y cada uno de nosotros puede ser esa persona”.

El 8 de septiembre pasado se cumplieron cuatro años de la visita histórica del Papa Francisco a Villavicencio. Uno de esos acontecimientos que solo ocurren una vez en la vida y que constituyen un hito en la historia para ciudades como la capital del Meta.

Su mensaje, aunque se ha dilatado en el tiempo, pervive en algunos corazones a los que aquella visita marcó, más allá de las creencias religiosas. Las palabras de Su Santidad en nuestra ciudad son catalogadas como las más sensibles de su paso por Colombia, además porque tuvo encuentros especiales como las reuniones con las víctimas del conflicto, que sin duda estremecieron.

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A pesar de sus mensajes de paz, hoy el odio y el egoísmo parece que son más fuertes y pueden ganarnos la batalla. La firma de un acuerdo de paz no fue suficiente porque nos hemos dado cuenta de que el perdón no se decreta, ni se impone sino que corresponde a cada persona en la intimidad de su mente y su corazón concederlo. Quedaron resentimientos, heridas que no sanaron y por el contrario parecen ser más grandes al ver que hay diferentes interpretaciones de aplicar la justicia a los victimarios.

Pero una cosa es el perdón y otra la reconciliación, y en Colombia, donde las ideas políticas terminan fácilmente en violentas divisiones, es bueno recordar otra de las frases de Francisco a su paso por nuestro país: “Todo esfuerzo de paz sin un compromiso sincero de reconciliación será un fracaso”.

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Cuatro años después podemos ver con un poco más de claridad los disímiles intereses ocultos y particulares que hubo en el proceso de paz, unos diálogos sin la profunda honestidad que deberían tener las partes y sin el deseo de reconciliación.

Casualmente, meses después de la llegada del Papa, en enero del 2018, el Meta tuvo otra visita inédita e histórica. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, estuvo en los campamentos guerrilleros donde los excombatientes iniciaban una nueva vida, en Mesetas.

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Aquella vez les dijo a los asistentes, entre los que se encontraban Iván Márquez y Jesús Santrich: “el esencial de la democracia es el diálogo permanente entre el sistema político, los responsables políticos y las comunidades, la sociedad civil para que las decisiones que en cada momento se toman puedan reflejar también la experiencia, el conocimiento, las aspiraciones y las necesidades de las comunidades en todo el territorio de un país”.

Los mensajes que se dilatan en el tiempo.