‘No estamos acostumbrados a tener mujeres radicales’: Beltsy Barrera

Beltsy Barrera, directora de Cormacarena

Es una de las ejecutivas más importantes del Meta y su nombre está entre malquerencias, oposición, admiración y respeto, todo depende de a quién se le pregunte. Ella también está a diez meses de terminar su periodo en la dirección de Cormacarena, uno de los cargos más importantes de la región, pero también uno de los que despierta más polémicas por los intereses ambientalistas de diferentes grupos.

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Pese a los ataques contra Beltsy Giovanna Barrera Murillo (B.B.). muchos de ellos personales, además de los días de estrés al límite, dice irse sin rencores y que si hubiera la oportunidad de postularse al cargo, lo repetiría. Admite que por ser estricta, a veces no tolera errores, pero dice que debe mejorar ese aspecto de su vida.
Periódico del Meta (PDM) habló con ella sobre su balance en el cargo, pero también cómo una mujer deja a un lado


PDM: ¿Qué marcó su paso por Cormacarena?
B.B.: Sin duda haber conseguido la certeza de la jurisdicción de la Corporación para el Meta. Eso marcó un antes y un después. Para mi fue muy importante porque me permitió dar a conocer lo que hace Cormacarena en otros escenarios como el Congreso, buscando el apoyo de otras regiones. Claro que también con el apoyo de los que ayudaron a jalar para el mismo lado.

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PDM: ¿Eso le valió lágrimas?
B.B.: Sí, claro, lloré. Fueron muchas angustias, bajar cuatro kilos de peso, en fin. En especial porque muchos ataques se alejaron de lo jurídico y de la argumentación técnica para volverse personales en contra mía. Fue muy duro pero cuando uno hace las cosas con pasión creo que al final salen mejor y como uno quiere.
PDM: ¿Qué hacía en esos momentos de tristeza y de presión?
B.B.: Creo que la fe espiritual juega un papel muy importante en los momentos difíciles de las personas y en mi caso eso me ayudó.


PDM: Pero aún hace falta mejorar…
B.B.: Con seguridad no somos perfectos y esta no es la Corporación perfecta porque hay mucho por mejorar y superar, pero si tuviéramos una entidad en la que no se vieran los logros o no se pudieran presentar resultados tangibles, sería difícil mejorar.


PDM: ¿No hubo resistencia cuando la defendía?
B.B.: En ninguno de los escenarios, en Senado o Cámara, señalaron dudas sobre Cormacarena. En el Gobierno Nacional reconocieron la labor que desarrollamos y el trabajo por el medio ambiente. Curiosamente, desde lo local, de algunos no se recibió el mismo apoyo.


PDM: ¿Qué hubiera significado que Cormacarena perdiera la jurisdicción?
B.B.: Dos cosas: la primera es que casi el 90 por ciento de los trámites ambientales se hubieran tenido que tramitar en una subsede o en Yopal; y segundo, que las zonas de influencia no tendrían un solo peso de inversión, ni siquiera para pagar la nómina. En la práctica era acabar con Cormacarena.


PDM: ¿Cómo aislarse del manejo politiquero?
B.B.: Creo que en el ejercicio de esta corporación deben primar los conceptos técnicos y jurídicos. Algunas cosas que así grupos de interés no quieran hacerlo, hay leyes que lo permiten. Esta es una corporación que técnicamente es reconocida en el país en temas como recursos hídricos, cambio climático y ordenamiento territorial; así debemos seguir, ajustándonos a las normas y a lo técnico.


PDM: ¿Qué otros logros destaca?
B.B.: El trabajo conjunto con las comunidades y otras instituciones en Caño Cristales para ordenar el turismo; haber incrementado el número de áreas protegidas; el nodo de cambio climático que fue el primero en el país y ahora es referente nacional.

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PDM: Como mujer, ¿le duele más que no se reconozca su trabajo?
B.B.: Yo creo que sí. La mujer es más sentimiento, pero en estos cargos hay que estar más fuerte espiritualmente para que impacte menos. ¿Pero sabe que creo que a los hombres les afecta igual pero lo demuestran menos?


PDM: ¿Quedan rencores?
B.B.: Ninguno. Con nadie ni con ninguna circunstancia. De esto queda una enorme experiencia en las cuales he aprendido. A veces por estricta soy intolerante y no veo la posición del otro, debo mejorar ese aspecto, voy lento, pero lo cambio.


PDM: ¿Qué va a hacer al salir?

B.B.: Desde el primero de enero del 2020 no tengo nada qué hacer. Si alguien requiere mi hoja de vida está a la orden (risas). Lo que tengo claro es que no quiero irme del Meta. Soy bogotana, pero en este departamento me he proyectado en todos los aspectos.


PDM ¿Hay liderazgo ambiental entre mujeres?
B.B.: Entre las mujeres nos damos mucho palo, nos criticamos durísimo y mentalmente nos ponemos obstáculos en lo profesional. Las mujeres estamos hechas para cosas grandes, no tenemos límites. Lo que debemos es tener la verraquera de lograr triunfos en cualquier escenario: grande o pequeño. Hay que intentar todo.


PDM: ¿La sensibilidad femenina sirve para dirigir?

B.B.: La sociedad no está acostumbrada a tener mujeres con posiciones radicales y cuando tienen una al frente la critican y empiezan a denigrarla. Pero la sensibilidad debe transformarse en confianza femenina.