Se nos vino ‘Chingaza’ otra vez

Entre los personajes que admira se encuentran Gabriel García Márquez y Julio Cortázar por parte de la literatura; a Primo Rojas en la comedia y en el cine, Luis Buñuel.

Carlo Carrillo Galvis es alegre, dedicado a su trabajo como docente y narrador oral, muy buen lector y una persona que le gusta constantemente transmitir buena energía y hacer que la gente ría.

El villavicense Carlo Carrillo, narrador de comedias que ha hecho famosas historias como ‘Sobreviví’, ‘Historias de Chingaza’ y ‘La máquina del tiempo’, inaugurada el 30 de marzo, vuelve a las tablas este fin de semana para arrancarle una risa a los asistentes.

Aunque fue hace más de 15 años que se presentó por primera vez, aún recuerda aquella primera vez que se enfrentó con el público.

“Me presenté por primera vez a los 16 años con un cuento de amor ante un público en una lunada, en el barrio Santa Catalina. Yo temblaba, todo el cuerpo me temblaba. La gente se reía no por lo que yo decía, sino porque se me notaba el miedo. Eso nunca se me va a
olvidar”, recuerda.

Tuvo su primer contacto con la cuentería cuando se encontraba cursando noveno grado en el colegio Eduardo Carranza, en el año 2001, cuando participó en un concurso de cuento escrito en el cual descubrió sus habilidades creativas para la narrativa.

En él, recuerda, contaba la historia de cómo unas estudiantes de colegio de algún modo lograban que algunos filósofos griegos que han perdurado por su pensamiento como Aristóteles, Platón y Anaximandro, entre otros, volvieran a la vida en Villavicencio y confrontan con su pensamiento filosófico la actualidad.

“Obviamente el contexto en la ciudad era distinto, hasta la infraestructura era diferente. Por eso esta obra quiero hacerla parte de mis proyectos para el próximo año. Pretendo adaptar con una versión más fresca y amplia para que tenga más coherencia con el contexto actual de la ciudad y logre empatía con una nueva ciudadanía”, manifiesta.

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El premio en aquel primer concurso eran algunas clases de teatro y aunque no se imaginó que el concurso iba más allá de la escritura, el concurso continuaba por lo que el paso a seguir según sus palabras era contarlo.

Como premiación, le otorgaron un cupo para participar en el Primer Encuentro Nacional de
Cuentería que se realizó en Villavicencio, donde experimento diferentes sensaciones que lo motivaron a continuar el arte de la narrativa oral, afirma.

“Me sentía feliz porque tuve la oportunidad de conocer a los mejores de Colombia, Primo Rojas, el parcero de Popular #8, conocí una gran persona que se llama Fredy Ayala, con el cual actualmente somos buenos amigos y que ahora también es muy reconocido en la narración oral”, dice y agrega que participó en el encuentro internacional en las versiones de Palmira y Villavicencio, experiencia que le ayudó a crecer como profesional.

Afirma que su estilo es de narración oral humorística, más una cuentería urbana, una
actividad que promueve la realización de eventos culturales en parques, teatros, bares y ferias. Las narraciones ‘Sobreviví’ junto a ‘Historias de Chingaza’ nacen de la falsa alarma que se presentó en Villavicencio el 2 de diciembre del año 2011, donde una falsa alarma anunciaba una supuesta avalancha desató el caos en la ciudad y aunque logró inspirarlo el suceso, fue logrado gracias a las historias inverosímiles de las reacciones de las personas entrevistadas como parte de su investigación para la pre producción, las que propiciaron vida a la creación del cuento.

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Fueron 40 personas que contaron sus anécdotas y de las cuales 12 fueron incluidas porque sobresalieron y que hasta hoy hacen parte de la historia. El monólogo “La máquina del tiempo” está basado también en historias reales de la infancia y adolescencia del artista, donde nos narra todos esos memorables recuerdos vividos con sus amigos en el barrio y el colegio que se conectan empáticamente con los espectadores.

“A mí me gusta citar mucho a Pablo Neruda cuando decía ‘La risa es el lenguaje del alma’ y cuando la gente se ríe y aplaude, siento una gratificación muy bonita, no solo por el trabajo realizado, sino también porque la gente está feliz, le gustó.