Un reto adicional | Editorial

Foto: Tomada de la web

Además de las circunstancias no tan alentadoras que nos rodearon a todos en esta pandemia, hay una instancia más que debemos superar como sociedad y en comunidad: la vacunación contra la covid-19.

Sabiendo que el próximo 20 de febrero se tiene previsto el inicio de las etapas de la inmunización, y que hay poblaciones priorizadas debido a su alta vulnerabilidad, es necesario pensar con sentido humanitario y evitar agrios debates frente a esas prioridades en el momento en que empiecen a vacunar.

Algunos grupos ya han advertido que tutelarán su derecho a la salud para ‘saltarse esa fila’ de priorizados y la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, manifestó que por ser la capital, buena parte de las dosis que llegarán al país deberían ser para su ciudad.  Esas son las actitudes que pueden dar al traste con el proceso.

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Por el contrario, muy bien por la alcaldía de Villavicencio que se convirtió esta semana en la primera capital del país en hacer un simulacro para medir tiempos y respuestas, con la esperanza de que las EPS, sobre las cuales recae una parte importante de la ejecución de la inmunización, faciliten sus equipos y logística para evitar contratiempos.

La autorreflexión que hizo el equipo médico municipal encargado de coordinar la vacunación es que deben reducir los tiempos de vacunación. Un desafío para resolver en pocas semanas.

Aunque muchos hicieron gala de su indisciplina social durante 10 meses de confinamientos, toques de queda y restricciones, es el momento de ordenarse y no pensar que ante la inminencia de las vacunas, el problema está resuelto. En el ambiente están flotando nuevas cepas que aún están por establecerse científicamente si son más letales o contagiosas.

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Así como se advirtió que la segunda ola sería más letal por lo que se había visto en Europa, en América Latina no aprendimos la lección y seguimos asistiendo a aglomeraciones; ahora se prevé desorden en los procesos de vacunación.

La rapiña multilateral deja en entredicho el humanismo de los gobiernos que están al frente de países, en especial de Europa, en donde corrió la versión de suspender las exportaciones de las vacunas a naciones diferentes a las de la Unión Europea, hasta tanto estuvieran copadas las demandas allá.

Como dijo Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la Organización Mundial de la Salud, el mundo está ante un fracaso moral catastrófico por esa rapiña en la distribución de las vacunas, pero también lo está por la manera egoísta con la que muchos hemos actuado en los últimos 10 meses. Nada indica que será diferente en el mundo pospandemia.

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