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La tierra, joya de la corona

La informalidad en la propiedad en el Meta es uno de los desafíos que tendrá el Gobierno Nacional para implementar los acuerdos. “La tierra debe valer lo que en realidad debe costar”, esperan los expertos.

Uno de los efectos más inmediatos del retiro de la guerrilla de las Farc de algunos territorios en los que hacían presencia es el cambio drástico en el modo en que se percibe y se valora la tierra y la propiedad. Así lo consideran varios expertos, que alertan de las necesidades de titulación y presencia del Estado, si se quiere consolidar la paz en lugares que por mucho tiempo estuvieron abandonados.

En este contexto, en el departamento del Meta está una de las regiones clave del posconflicto. Según Camilo Montoya, subdirector de Gestión Regional del Programa de Tierras y Desarrollo Rural de USAID y responsable de cinco regionales de esta agencia internacional en Colombia, el Meta es uno de los que presentan una tasa más alta de informalidad de tierra, es decir, de falta de titulación.

“En el Ariari las estimaciones dicen que (la informalidad) está por encima del 60%. Y los promedios nacionales pueden estar por debajo del 50%. Yo creo que nos llevaríamos una sorpresa donde podamos hacer un barrido predial con todo el nivel de detalle que dé cuenta del estado de tenencia de la tierra y del estatus legal”, asegura Montoya, quien agrega que la identificación de cuáles predios son los verdaderos baldíos es clave en la distribución de tierra que está contemplada en los Acuerdos de La Habana.

Pero esa nueva dinámica, con todos los retos que acarrea, es en realidad un beneficio de la disminución de la violencia en varias regiones del país que antes sufrían el conflicto. “Yo lo que espero que ocurra en estas zonas es que la tierra valga lo que debe valer, porque lo que ha ocurrido es que en muchas de estas zonas, por efectos del conflicto, el mercado de tierras no existió”, afirma Ricardo Sabogal, director nacional de la Unidad de Restitución de Tierras. 

Formalizar y titular

Precisamente, para Sabogal,  la nueva dinámica de valorización de la tierra obliga a concentrar los esfuerzos del Estado en la formalización de los predios rurales.  “Hay que formalizar la propiedad, que la gente tenga su título de propiedad, porque acá al campesino se le engaña diciéndole que le dan tres pesos porque no tiene título”, dice el director de la URT.

Sobre el papel que le corresponde al Estado en este proceso, Camilo Montoya, de USAID, lo tiene claro. “Hay que empezar por generar campañas de educación en la importancia de tener un título registrado de una propiedad. Tradicionalmente, en el Meta y en muchas regiones de Colombia, las transacciones de tierra se hacen de una manera verbal y con palabra. Y simplemente con carta-venta, como se llama, la gente piensa que es poseedora del título”, explica.

De acuerdo con el director regional del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), Jairo Alexis Frías, el hecho de que no se sepa a ciencia cuánto vale la tierra de un municipio ocasiona pérdidas sensibles en los presupuestos. Para resolverlo, añade Frías, es necesario realizar una actualización catastral.

En palabras del director regional del IGAC: “Realmente se han hecho algunos ejercicios de conservación, se ha hecho un ejercicio de incorporar algunos predios que no estaban en algunos municipios como, por ejemplo, Granada, Cubarral y La Macarena. Sin embargo, hay un trecho muy largo entre lo que verdaderamente cuestan los predios en los municipios y lo que están hoy tributando. Ese es un tema que incluso con la Gobernación se va a retomar y con los municipios, este año, porque hay municipios como Cubarral, en el que desde 1997 no se hace una actualización, entonces a la hora de tributar les genera un tributo muy bajo a los municipios y no tienen dinero para invertir”.

Beneficios para propietarios

Aun así, no se trata solo de que los predios. De acuerdo con Camilo Montoya, de USAID, se trata también de los beneficios que obtienen los propietarios. “Tienen la posibilidad de entrar en un mercado de la formalización de la tierra que les abre las puertas. De una u otra manera, aunque parezca contradictorio, la posibilidad de legalizar la tierra genera una valoración de los activos de los campesinos y eso es importante porque se sabe que en ciertas regiones en las que hemos trabajado, como el Ariari, la gente lo que tiene como activo principal, además de sus cosechas y sus animales, es la tierra.  Es sobre lo que están cifrados y sobre lo que quieren realmente producir y trabajar en el resto de sus días”, asegura Montoya.

“Una vez se acredita eso, tienen derecho  a asistencia técnica, a algunos de los subsidios que el Estado ofrece regularmente a través del Ministerio de Agricultura, tiene posibilidades de acceso al crédito, utilizando a veces en parte de garantía su tierra u otro activo que tengan”, agrega el experto de USAID.

Igualmente, la formalización de la tierra puede ayudar a consolidar la paz. O al menos esa es la impresión de Ricardo Sabogal, director de la Unidad de Restitución: “La titulación es un elemento que espanta al bandido. Al bandido le gusta no aparecer en ningún registro. Qué mejor que tener vacas que nadie sabe de quién son en predios que nadie sabe de quién son. Esa es la mejor forma de lavar dinero oscuro. Pero si el predio tiene dueño, hay alguien respondiendo por las vacas que están adentro”.

Pero, ¿y las vías?

De cualquier manera, por más que la tierra sea titulada y legalmente pertenezca al campesino que la habita, no es posible pensar en el desarrollo de los municipios si no hay vías. Esto lo ilustra Damar Suárez, director de la Asociación de Municipios del Ariari, a través de un ejemplo claro: “Hay que fortalecer ese tema, porque yo creo que no es una mentira que por decir, hacia adentro de Uribe, es más fácil sacar un kilo de coca, valga decirlo, que sacar una turbada de plátano, entonces hay que invertir en vías de acceso a estos municipios que son tan importantes”.

Y la no presencia del Estado puede causar que la violencia se repita, como lo afirma Ricardo Sabogal, director de la URT. “Mientras tengamos zonas alejadas de los grandes centros, con bajos índices de educación, con muy precaria salud, ahí va a haber un caldo de cultivo para un actor armado ilegal, sea el nombre que sea”.

 

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El Meta ve a sus ríos

La tragedia que enlutó a Putumayo y a Colombia, por cuenta del desbordamiento de tres ríos en Mocoa, uso de manifiesto, nuevamente, la necesidad de cuidar las riquezas ambientales en los territorios. En el Meta hay 845 puntos críticos, según Cormacarena.

“En Villavicencio no hemos tenido ningún tipo de desbordamiento hasta la fecha. Hemos sobrepasado la época invernal desde agosto y septiembre del año pasado sin afectaciones”.

El parte de tranquilidad del jefe de la Oficina de Gestión del Riesgo de Villavicencio, Juan Carlos Guzmán, sería una utopía apenas hace unos años, cunado con cada temporada de lluvias eran casi fijos los barrios que se inundaban en la capital del Meta.

La protección de los caños, su descolmatación  y las jornadas de limpieza y arborización que se adelantan desde la administración pasada, parece que han rendido sus frutos, aunque no todas las amenazas están controladas.  

 “Hace poco se vio afectado un sector de El Rubí, ubicado dentro de la ronda y el cauce activo del Río Ocoa; también hubo una afectación en un sector del barrio Gramalote en donde el agua salió hacia las vías y viviendas, pero no ha habido desbordamientos en Villavicencio”, recalcó Guzmán.

Pero mientras en Villavicencio no ha habido mayores alertas, Cormacarena reportó que durante el periodo enero y marzo, para el departamento del Meta la Corporación ha registrado un total de 19 eventos, relacionados con la ocurrencia de fuertes precipitaciones que han ocasionado inundaciones o desbordamientos de la fuentes hídricas, y eventos asociados a fenómenos de remoción en masa; de estos eventos registrados se han atendido 13, lo que representa un porcentaje de 68%. Los municipios atendidos durante esta vigencia han sido Puerto Concordia, Restrepo, Acacías, San Martín, Mesetas, y Granada.

El Consejo Municipal de Gestión de Riesgo a través de la Oficina de Gestión del Riesgo de Villavicencio, se encarga de detectar los grados de amenaza en que la población se encuentre vulnerable y asimismo emitir alarmas.

Según la Oficina de Gestión del Riesgo, la última semana de marzo hubo una alerta naranja en los caños Maizaro, Buque y Cuerera, que estuvieron a diez centímetros de salirse de sus cauces por lo cual se decretó esta alerta, pero se retornó a alerta amarilla por lo que las lluvias se dieron en la cordillera y los ríos empezaron a bajar.

Por su parte, la Corporación Ambiental Cormacarena, ha insistido en la necesidad de cuidar las fuentes hídricas y no talar en las zonas altas, pues, como sucedió en Mocoa, en el Meta hay posibilidades altas de deslizamiento. 

La autoridad ambiental informó a Periódico del Meta que realizó la cofinanciación de obras de control  de erosión, deslizamientos e inundaciones en zonas de riesgo priorizadas las cuales están ubicadas en el municipio de Villavicencio (en la cuenca del Río Guatiquía, Río Negro y el Río Guayuriba); en el municipio de Puerto Gaitán (Manacacías); en Guamal ( cuenca del Río Guamal); en Acacías, en la cuenca del Río Acaciítas; y en la cuenca del Río Ariari en el municipio de Granada.

De enero a marzo de este año se han reunido los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo de Desastres de Castilla La Nueva, Cubarral, El Castillo, El Dorado, San Martín, Granada, Mesetas, Puerto López, Restrepo, Acacías, y Villavicencio, teniendo en cuenta que estos han sido los que nos han convocado; así como a las reuniones del Consejo Departamental.

Una de las causas de estos desbordamientos, según el Jefe de la Oficina de Gestión del Riesgo, es que “la gente quita los árboles cerca a los ríos para construir sus viviendas, esto hace que cuando el río crece por las lluvias ya no hay vegetación o raíces a la orilla por lo que se desborda y empieza a hacer socavación lateral, que significa que empieza a esparcirse por todo el terreno cerca, hasta llegar a las casas y por ende se lleva todo a su paso. Lo que solo lo puede controlar la madre naturaleza”.

Cormacarena creó un grupo conformado por profesionales y técnicos, los cuales se encargan de llevar a cabo las actividades en el acompañamiento a los entes territoriales, y el apoyo a las actividades que buscan reducir los riesgos a que están expuestos.

Igualmente, se ha recomendado a las alcaldías y a la gobernación del departamento, se realicen las solicitudes de intervenciones en los cauces de los ríos, teniendo en cuenta los puntos críticos identificados por la Corporación, adelantándose a la entrada de la temporada de lluvias.

Las autoridades aclararon que en el Meta sí hay alerta roja pero en un fenómeno paralelo como lo es la remoción en masas por los históricos que ha tenido el departamento, como lluvias y porque hace un año habían más de 20 derrumbes que son eventos de dicho fenómeno y deslizamientos en la ciudad. Todo esto, sumado con las lluvias, hace que el IDEAM genere una alerta hacia Villavicencio, Acacías y otros municipios del departamento del Meta.

Debido a cambios del uso del suelo en la última década, incremento en la tasa de deforestación, implementación de agricultura intensiva, incremento de la actividad de explotación de hidrocarburos etc. aunado, al efecto por el cambio climático que ya se comienza a percibir en el país, conlleva a que se aumenten los fenómenos de remoción en masa e inundaciones.

 

En el año 2016 se realizó una consolidación de todos los puntos críticos que se tienen registrados en el departamento del Meta, este registro se basó en los conceptos realizados por la corporación. Se registró un total de 525 nuevos puntos críticos desde el año 2012 hasta el año 2016 y ahora suman 845 los puntos críticos totales en el departamento. 

 

 

DATO VITAL

La alerta amarilla, es una señal que indica que los caños pasan de su estado normal hasta el 50% de sus cauce; la alerta naranja denota la superación de este 50% del cauce y llega al límite de los diez centímetros para desbordarse; y por último, la alerta roja es la que muestra un inminente desbordamiento en algunos sectores de la ciudad, y de acuerdo al registro del IDEAM se puede detectar si van a seguir o no, las lluvias, y esto es lo que define si los ríos siguen en alerta amarilla, naranja o roja” explicó Guzmán.

 

 

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