Por la pandemia descendió el consumo de carne

El consumo de carne de res bajó en Colombia por causa de la crisis de la pandemia, dicen informes.

La crisis de la covid-19 está afectando al sector ganadero en Colombia.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reportó que este año el consumo de carne per cápita ha tenido su mayor caída en 20 años. Según el organismo, esta baja es de un 3%  en el comparativo 2019-2020  y representa la reducción más grande al menos desde el año 2000.

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La agencia de las Naciones Unidas reportó que el descenso en el consumo de la proteína está relacionado con las dificultades económicas traídas por la la covid-19, sumadas a las trabas logísticas como las restricciones de transporte y una radical disminución de la demanda del sector de restaurantes, debido al confinamiento mundial.

Se pronostica que la producción mundial total de carne en 2020 caerá a 333 millones de toneladas (equivalente en peso en canal), 1,7 por ciento más bajo que en 2019, marcando el segundo año consecutivo disminución.

Para Colombia,  Fedegan proyecta que los consumidores sustituirán parcialmente la carne, que se encuentra entre las fuentes de proteínas más caras, con opciones más económicas como los cereales o el pollo.

Según el gremio, el consumo interno de carne vacuna ya se redujo en – 2.5% en el primer trimestre de 2020, y el sacrificio de ganado para consumo interno disminuyó entre un 30% y un 40% durante las primeras semanas de abril.

En el informe de la FAO se proyecta que gran parte de esta contracción afecte también con una fuerte caída a la producción mundial de carne de cerdo, concentrada principalmente en los países asiáticos afectados por la Enfermedad viral de la peste porcina africana (PPA). Este declive afectaría también a los bovinos.

Por su parte, en el informe llamado «Covid-19 y la ganadería bovina sector en Colombia: Desarrollos e impactos actuales, y potenciales opciones de mitigación», preparado por el Centro Internacional de Agricultura Tropical, es un poco más optimistas frente al tema:

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“La magnitud total de la crisis aún no es visible, pero la mayoría de los impactos ya son o serán negativos y afectarán el desempeño de la cadena de valor de la carne de res y lácteos en un futuro cercano.

Sin embargo, las tendencias positivas también son visibles y algunas soportarán la crisis y ayudarán a construir un sistema alimentario más resistente para el futuro. Las preferencias de los consumidores cambiarán hacia una mayor seguridad alimentaria, trazabilidad, bienestar animal y sostenibilidad, y el sector deberá comprender esto e impulsar la formalización de la cadena de valor y la comunicación con el consumidor”.

Varias ONG llaman la atención para cambiar de hábitos y dejar de consumir carne animal.

Hacia una nueva alimentación 

La ONG Internacional Sinergia Animal destaca que los consumidores están optando por dietas más sustentables y saludables en tiempos de pandemia.

Mientras el consumo de carne está bajando, en algunos países como Estados Unidos la demanda por productos basados en plantas ha incrementado un 53%, según informe reciente del The New York Times

«Además de las razones logísticas, la pandemia también ha llevado a muchas personas a cuestionar sus hábitos alimenticios. Reportes de las Naciones Unidas sugieren fuertemente que nuevas pandemias, similares a esta, o incluso más serias, podrían volver a ocurrir si no transformamos nuestro sistema alimentario”, explica Katherin Torres, Coordinadora de Campañas de Sinergia Animal.

Agrega la experta que aún cuando el origen de la covid-19 no ha sido comprobado, se sospecha que su propagación ocurrió de forma directa desde animales salvajes a humanos. Pero en términos de riesgos de nuevas pandemias, los animales mantenidos en grandes granjas industriales son también considerados un peligro latente. De acuerdo con las Naciones Unidas, 75% de los patógenos que surgieron en la última década se originaron en animales y en represas, mientras que la irrigación y las granjas industriales están relacionadas con un 25% de enfermedades infecciosas en humanos.

«La intensificación de la producción animal está causando deforestación, cambio climático, pérdida de biodiversidad y vincula a los animales —y las enfermedades que portan—  con los seres humanos. Todos estos factores agravan la propagación de nuevos brotes, por lo que podrían provocar futuras pandemias. Al mismo tiempo, el aumento de contagios por coronavirus en mataderos y plantas procesadoras  ubicadas en Estados Unidos, Brasil y Alemania, han puesto en evidencia la gran contaminación de los trabajadores en la industria cárnica», dice Torres.

Añade la experta de la ONG ambientalista que «en este contexto, hay cada vez mayor consenso con respecto a la idea de que nuestra sociedad necesita ser menos dependiente de los productos animales para tener un mejor futuro”, comenta Torres, al tiempo que asegura que, «con una lenta disminución de la demanda de carne, mientras el mercado a base de plantas aumenta, pareciera que estamos pavimentando el camino a un cambio real en nuestro sistema alimentario”.

Otro duro golpe que sufrió el consumo de carne de manera reciente fue la presencia de trazas del medicamento  boldenona en la carne colombiana, una sustancia considerada prohibida para los deportistas.   

«Dicha sustancia es vendida de forma libre en Colombia bajo prescripción veterinaria y utilizada de forma frecuente en el ganado vacuno que posteriormente sacrificado para su procesamiento venta y distribución», indica el Comité Olímpico Colombiano (COC).

«Al ser  Colombia uno de los pocos países de la región que legalmente autoriza  la distribución de agentes anabólicos, como es la boldenona, de acuerdo con el artículo 9 numeral 5 de la resolución 1267 de 2010 expedida por el ICA, es obligación del COC alertar  y prevenir los atletas, ya sean profesionales o aficionados, tener el más diligente cuidado con los alimentos que consumen en territorio colombiano, en especial con la carne de vaca», advirtió el Comité.

Finalmente, la ONG Sinergia Animal  también le ha pedido al gobierno colombiano que tome medidas para detener la deforestación, el uso irresponsable de antibióticos, la expansión de las granjas industriales, y la exportación de animales vivos para consumo, al tiempo que promueva  un sistema alimentario más saludable