Posibilidades para carne llanera

Colombia ya cuenta con admisibilidad fitosanitaria en 16 países y el Llano debería estar a la cabeza de la competitividad.

Arabia Saudita abrió las puertas a las importaciones de carne bovina colombiana. La nación de Medio Oriente importa anualmente más de US$400 millones de carne bovina.

Los comensales de Arabia Saudita podrán degustar cortes de carne bovina colombiana, luego de que autoridades de ese país le dieran la certificación de admisibilidad fitosanitaria a cuatro plantas del país.

Aunque las plantas son de Córdoba y Antioquia, se abre la posibilidad para que la carne de los Llanos Orientales tenga la posibilidad de estar en mercados internacionales, toda vez que el hato ganadero está concentrado en Casanare y Meta con 15,4% del total del país.

El hato ganadero en Colombia está concentrado en estos departamentos: Antioquia
(11,6%), Córdoba (8,6%), Casanare (8,1%), Meta (7,3%) y Santander (6,2%), según cifras del ICA.

En total, en 2018 las exportaciones de carne bovina fueron de US$78,7 millones, con
un crecimiento del 10,6%, frente al 2017. Por su parte, la variación medida en cantidades
(toneladas) registró un crecimiento del 9,5% entre 2017 y 2018, con 19.500 toneladas.

Vale destacar que Colombia cuenta con el cuarto hato ganadero más grande de Latinoamérica, disponiendo de razas de carne por excelencia como el Cebú y el Brahmán
colombiano, destacado por tener una de las genéticas con alta calidad del mundo. El estatus sanitario de Colombia ha permitido que la carne bovina colombiana llegue a mercados exigentes como Rusia, Israel, Egipto, Angola y Perú, Jordania, Líbano, Emiratos Árabes Unidos y Chile. La oferta está representada por carne en canal y carne deshuesada refrigerada o congelada, empacada al vacío.

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“La ubicación geográfica del país es privilegiada por permitir alimentar el ganado a
pasto durante todo el año, sin el uso de hormonas ni promotores de crecimiento y respetando el ciclo natural de desarrollo y engorde del animal”, describió Flavia Santoro, presidenta de ProColombia.

Sin embargo aún hay que solucionar el inconveniente del consumo interno. El aumento del consumo de carne bovina es una deuda pendiente del Acuerdo de Competitividad. Mientras en 2005 alcanzó 18,7 Kg., en 2017 fue de 18,1 Kg per cápita, aunque estuvo fluctuando entre 17,7 y 20,8 Kg durante ese periodo.

Esta cifra de todas maneras es muy inferior al de la década de los 90 cuando presentaba cierta estabilidad alrededor de los 20 Kg, descendiendo desde el techo de 23,3 Kg en 1990. El terreno perdido ha sido aprovechado por productos sustitutos como el pollo, que ya
alcanza más de 32,8 Kg en 2017, mientras la carne de cerdo ha llegado a 9,4 Kg

De acuerdo con datos del Dane y análisis del Ministerio de Comercio, en 2018 la carne
bovina congelada registró US$49,2 millones en exportaciones, hacia destinos como Rusia,
Vietnam y Hong Kong. Mientras que, el año pasado, la carne bovina fresca o refrigerada
llegó a US$18,9 millones en ventas internacionales, hacia Jordania, Líbano y Rusia, principalmente.

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