El negocio del reciclaje en Villavicencio

Aunque el incremento en la factura del servicio público de aseo se realiza cada seis meses, para el 2020 ha generado cuestionamientos entre los usuarios, según ellos, porque falta explicación frente a los porcentajes que se paga por cada servicio.

Sin embargo el problema tiene un trasfondo y es el negocio en el que se está convirtiendo montar asociaciones de recicladores.

La gerente de Bioagrícola del Llano, Marbel Astrid Torres Pardo, presentó ante el concejo municipal los reportes mensuales que explican los cobros por el servicio público de aseo en la capital del Meta, tras los aumentos en la tarifa del servicio.

Los incrementos, según comentó la directiva, se deben al Incentivo de Aprovechamiento y Tratamiento (IAT) el cual es un ajuste normativo que se ha creado para la tarifa de aseo desde octubre del 2019 y ha tenido un impacto considerable en el cobro. Este incentivo se cobra en los municipios que hayan definido proyectos de aprovechamiento viables, como, por ejemplo, planes de reciclaje.

La gerente de la entidad explicó que, “el ejercicio de las asociaciones sobre el aprovechamiento, cada año, tienen un aumento importante, lo cual impacta considerablemente en la tarifa de aseo. Básicamente nosotros presentamos las estadísticas; el aprovechamiento y el reciclaje es una labor que hace que se atribuya exclusivamente para seguimiento y control de la Superintendencia de Servicios Públicos”, manifestó Torres.

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De las cuatro asociaciones que había en Villavicencio en el 2017, el año pasado se cerró con nueve empresas dedicadas a este oficio.

Esto quiere decir que aunque las asociaciones de reciclaje se les paga por toneladas reportadas, es la Superservicios la que debe verificar en terreno que estén reportando cifras reales pero eso no está sucediendo, es decir, queda a la buena fe de las agremiaciones. En las últimos tres años se la ha entregado a las asociaciones existentes cerca de 6.413 millones de pesos.

Por eso, Bioagrícola presentó una petición a la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, para que las asociaciones de reciclaje lleven a cabo acciones de revisión
y/o ajuste sobre los reportes de toneladas de aprovechamiento, lo que conllevó a que las asociaciones realicen una reversión del exceso de cobro.

Fotografía Marcela Bertozzi

La gerente de la empresa manifestó que se ha evidenciado un incremento considerable en las toneladas de aprovechamiento que reportaban las asociaciones, por lo que realizó la petición ante la Superservicios para que se aplicara una revisión, sin embargo, las asociaciones alegan que el incentivo que reciben los recicladores es menor por su labor de intermediaria.

En el primer semestre del 2019 se reportaron 2.400 toneladas de basuras recicladas en Villavicencio, pero se cree que con la revisión que se solicitó, la cifra podría llegar a
cerca de 2.000 toneladas.

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La factura

Respecto al debate que se generó por el incremento, la ingeniera Johana Daza, de la Asociación de Recicladores Héroes del Planeta, manifestó que, “Lo ideal es que no se lleve ningún material aprovechable al relleno sanitario, eso quiere decir que se debe recuperar el 100% de los residuos aprovechables que genera la ciudad de Villavicencio. Yo creo que se debe aclarar el tema del cobro del recibo y qué es lo que los usuarios están pagando, porque nosotros como asociaciones de recicladores nos sentimos atacados, porque se dice que el incremento en el recibo es culpa de eso, pero eso no es cierto, hay que aclarar a los usuarios cuánto y qué están pagando” afirmó Daza.

“De esos 2.302,19 pesos aproximados que se le cobra al usuario en la factura, Bioagrícola se queda con 696,26 pesos cada mes, por lo que las asociaciones reciben $1.605,93 aproximadamente. Si ese valor que le corresponde a Bioagrícola lo multiplicamos por el
número de suscriptores (167.887) arroja que 116 millones de pesos mensuales es lo que corresponde por ser intermediarios en el tema de aprovechamiento, menos gastos operacionales le quedan aproximadamente $100.000 pesos al reciclador, ¿es justo para el gestor ambiental?”, cuestionó Henrry Morales, de la Asociación Bioplass.

Denis Panche, de la Asociación P Y G Renacer, expresó que, “nosotros como recicladores estamos cobrando muy poco ante la tarifa, porque si mi asociación implementa carros, equipamiento y estructura, tendría que cobrar alrededor de unos 10.000 pesos”.

Es de resaltar que en Villavicencio se instauró el comparendo ambiental mediante el acuerdo 200 del 2013, por lo que cada ciudadano deberá realizar la correcta clasificación
del material aprovechable, de los residuos no aprovechables, por lo que algunas personas considerarían a los recicladores como gestores ecológicos de la ciudad.

“Los habitantes de Villavicencio no saben que el reciclador les evita un gasto, pues si se aplicara el comparendo ambiental, les aplicarían multas» dijo Panche.

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El proceso del reciclaje

La labor del reciclaje en Villavicencio, según Fabio Franco, representante de la Asociación de Recicladores del Meta (Asrem), lo ejercen dos tipos de población: los recicladores de oficio amparados por el decreto 596 en Villavicencio, y la otra población que se dedica a reciclar es la población indigente, con quienes las asociaciones no trabajan.

El proceso de una persona que se dedica a reciclar de oficio inicia con un recorrido por las rutas donde se hace la recolección de residuos sólidos no aprovechables (basura), los recicladores pasan con dos horas aproximadas de antelación a el paso del camión de basura, donde va recuperando de lo que van sacando como desechos, el material que le sirve.

Después se dirige a las estaciones de clasificación y aprovechamiento (ECA), bodegas de su respectiva asociación, de propiedad o en alianzas comerciales, dónde se realiza el pesaje de lo que llevó, además, se identifica el material según la ruta de proveniencia como compromiso con la superintendencia.

Finalmente, se factura al servidor por el material recolectado por medio de la emisión de una factura por cada producto que llevan, para después con ellas hacer un reporte a la superintendencia.

Los representantes de las asociaciones de aprovechamiento concuerdan en que no hay cabida en la ciudad para conformar una asociación más, pues, desde el año 2017 cuando se instauró en la ciudad el incentivo de aprovechamiento existían cuatro asociaciones, en 2018 cinco y el 2019 cerró con nueve asociaciones, por lo cual incrementó el número
de toneladas de aprovechamiento reportados en la ciudad, por lo que no sería viable la participación de cinco asociaciones más planteadas para beneficiarse de este decreto de incentivo.

El objetivo del incentivo de aprovechamiento es lograr recuperar el 100% del material aprovechable, para evitar que estos sean llevados a los parques de relleno. Según expresa Henrry Morales, de la Asociación Bioplass, el reciclador es considerado un gestor ambiental,
ya que con sus labores impide que muchos ciudadanos se hagan participes de un comparendo ambiental y reducen la contaminación de la ciudad.

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