El sosiego de la política

Por Camilo Gallo y Oscar Bernal  

    No es discutible que la principal característica que define la época electoral, tan mencionada por estos días, es la de elegir alcaldes y gobernadores. Un corto periodo que inicia en Julio y finaliza en octubre, que pone a correr a diversos candidatos con el fin de obtener la popularidad o la mayor intención de voto entre los ciudadanos de nuestro territorio.
Con la reciente depresión económica que se percibió en el departamento del Meta tras la crisis de la vía al llano, la bienaventurada época electoral sirvió de alivio para muchos sectores de la población que encontraron en la política un respiro que oxigenó la economía
en la región. Muchas campañas políticas generan empleos volátiles (formales e informales) que permiten la ocupación de personas en diferentes oficios y en las mismas de forma indirecta, y se permite la creación de nuevas vacantes en sectores como el publicitario principalmente.
Un comerciante, profesional de las artes gráficas y publicitarias, que cuenta con un establecimiento en el centro de la ciudad, nos comentó como desde su percepción la oportunidad de hacer parte de los beneficios de la época electoral se ve segregada a una pequeña parte del comercio que cuenta con grandes maquinarias, lo que desequilibra la
balanza de oportunidad para el trabajo de los pequeños y medianos empresarios del sector tipográfico.

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Según el dueño del establecimiento el pequeño comerciante no tiene tanta oportunidad, pues la producción funcionó este año para la época electoral en Villavicencio en el gremio como una oportunidad de mucho volumen de trabajo a poca utilidad. ¿A qué se debe esto? Pues según el mismo, la competencia desleal ha llevado a que los mismos clientes le coloquen precio a su trabajo, pues la necesidad económica y de producción lleva a los comerciantes a trabajar sobre costo para “no dejar perder el cliente” y aunque se ha intentado estandarizar precios, no se ha podido llegar a un acuerdo entre los comerciantes
del sector publicitario.
Además de la competencia desleal, el comerciante afirma que las grandes empresas de la región que cuentan con maquinarias de producción masiva, que además son pocos establecimientos, han abarcado aproximadamente el 80% de las ganancias de la temporada, dejando un margen de 20% del trabajo total a cientos de pequeños y medianos comerciantes que se beneficiaban en años anteriores, en un mayor rango, de la ganancia
electoral.

Oscar Bernal
Según coinciden algunos comerciantes, la época electoral se ha convertido para los profesionales de las artes gráficas en una guerra por el centavo, en el que todos compiten por una utilidad pequeña, mientras que esto atañe una problemática superior en la que se “está dañando la plaza” y todos se quejan, pero nadie dice nada.
A pesar de lo anterior, la temporada de elecciones ha llevado a que la contratación, por supuesto informal, se duplique para satisfacer la necesidad de producción publicitaria. En algunos de los establecimientos tipográficos y de estampados, en donde se han contratado el doble del personal de planta, para los tres primeros meses del calendario electoral. Estos trabajadores laboran en condiciones de pago por hora laborada, equivalente en la mayoría de los casos a un salario mínimo legal vigente, cuyos trabajos se caracterizan en la producción de pendones y vallas publicitarias.

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Según Constanza Vaca Palacio, esposa de un candidato a la alcaldía de Cumaral, el empleo directo se genera dependiendo de cada campaña en un equipo natural de
comunicaciones, asesoría y acompañamiento, pero que cada una genera de forma indirecta otros empleos, como en el caso de la publicidad. Sin embargo, advierte de los riesgos que asumen las personas que trabajan para una campaña. Según su experiencia como exconcejal en dos oportunidades del municipio de Cumaral, ha tenido que observar muchos casos en donde a las personas que trabajan para una campaña no se les ha pagado por sus funciones, en ocasiones no se les paga un salario justo y pese a estas condiciones, se les exige resultados; razón por lo que estos empleos resultan carecer de un sentido.
La exconcejala afirma que en muchas ocasiones se les exige a las personas que trabajan para una campaña resultados basados en conseguir votantes y no en difundir las ideas del candidato, “Las personas necesitan escuchar al candidato, mas no a la persona que va a entregar un volante porque eso es lo que va a hacer”, por lo anterior se puede deducir que esta fuente de empleo se convierte en un negocio que se aprovecha de las personas de sectores vulnerables económicamente para lograr visibilizar un candidato y “comprar” un voto, mas no se piensa en los mismos cuando finaliza la etapa electoral.
Una persona que laboró para una campaña de un candidato a la asamblea departamental comentó que se ocupó durante dos meses realizando diversas labores, entre las que se encuentran repartir volantes, instalar pendones, andar por los barrios junto al candidato, entre otras; allí trabajan un total de ocho personas en un horario de diez horas, con una promesa de un salario mínimo mensual por su labor durante 3 meses, un salario que
pasados dos meses nunca llegó.
Un comerciante del negocio de la imprenta afirma que, en comparación con años anteriores, el trabajo en la época electoral se ha reducido en un 50%, pues en años anteriores su establecimiento trabajaba 18 horas para la época y en la actualidad laboran 10, no obstante, la competencia desleal hace su trabajo, y los candidatos en muchas ocasiones confían el trabajo a empresarios de otras ciudades.
El pequeño empresario afirma que parte del problema se debe a que, “el asesor de campaña se vuelve además tipógrafo, pendonista, se vuelven animadores, locutores, mejor dicho, que se dediquen a lo que es, a hacer campañas ¡no más!” exclamó.

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Es innegable que la época electoral logra movilizar económicamente la región, que, pese al boom de las nuevas tecnologías de la comunicación e información, no se ha subestimado el poder de la propaganda tradicional y que este tipo de empleos informales que afloran por temporadas son el alivio económico de muchos ciudadanos. Sin embargo, hay que cuestionarse si bajo la fachada de un empleo en muchos casos, se genera una compra indiscriminada de votos, además de que, si el pensamiento individualista del comercio logra afectar a todos los empresarios de diversas formas, bajo la premisa de producir sin importar el costo que conlleve para un gremio como el tipográfico.