Fernando, el profesor que muchos quisieran tener

Fernando Moreno inspira a jóvenes para que sigan estudiando, más allá de la secundaria.

El trabajo que ha hecho Fernando Moreno ha permitido que jóvenes de Villavicencio puedan acceder a la educación superior convirtiéndose en profesionales y uno de ellos, empresarios.

Por Catalina Gallego /Especial Periódico del Meta

Fernando Moreno es un hombre de 64 años que se ha dedicado a ayudar a jóvenes de Villavicencio que no tienen las oportunidades para estudiar una carrera profesional, pero que tienen las capacidades para demostrar su inteligencia y entusiasmo por salir adelante.

Sin intereses políticos, ni aspavientos y más bien guardando un bajo perfil, este hombre se ha dedicado por años ha empoderar a personas de escasos recursos para que vean en la educación la posibilidad romper con los círculos de pobreza.

Oriundo de Bogotá, llegó con su familia a mediados de los años noventa para dictar clases en una universidad de Villavicencio. Años después, en el 2009, Moreno se acercó a los tres colegios de bachillerato en el barrio Porfía para dar a conocer las clases que él mismo iba a dictar a los estudiantes que quisieran aprender inglés.

El primer grupo inicialmente lo conformaron 36 niños de los grados décimo y once, y las clases las recibían en las instalaciones de lunes a viernes en horas de la noche. A medida que pasaban los días, los jóvenes con mayor constancia y disciplina llegaron hasta el final.

Esta labor pudo permitirle reconocer las capacidades que tenían varios de ellos pero que no tenían las condiciones para explotarlas. Fue así como, además de enseñar inglés, también decidió dar clases de competencias sociales y competencias académicas.

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En total fueron cuatro grupos de jóvenes, los siguientes fueron en los años 2010, 2012 y 2019, este último grupo no pudo ser terminado por todos los jóvenes ya que en ese año inició el aislamiento preventivo como consecuencia de la pandemia.

Las clases duraban entre 12 y 18 meses, esto dependía del tiempo que tardarán los niños en aprender el idioma y llegar al nivel esperado por el profesor.

Por medio de las becas que pudieron conseguir gracias a sus calificaciones y el alto nivel de inglés, más de diez jóvenes pudieron obtener un título profesional”, cuenta Moreno orgulloso de su labor con los jóvenes.

De esos grupos de estudio han salido matemáticos, profesores de idiomas, abogados, ingenieros civiles, profesionales en química pura y química industrial, topógrafos, economista, agrónomo, músicos con estudios en pedagogía musical, y un joven que se encuentra estudiando ingeniería de sistemas.

Algunos de ellos han podido complementar su título profesional con maestrías o especializaciones, otros han podido crear su propia empresa y unos han creado instrumentos de trabajo para ellos mismos y para vender a otros profesionales del país y del exterior.

Aunque actualmente no cuenta con un grupo de estudio, ha seguido en contacto con muchos de ellos de manera independiente para continuar guiando su proceso y apoyarlos en aspectos que los jóvenes necesiten.

Un chico con tantas necesidades, que desea salir adelante y construir un proyecto de vida de envergadura, necesita varios tipos de apoyo, fundamentalmente académico, pero también emocional y hasta material”, dice el maestro.

David fue el único chico del grupo de 2019 que siguió apostándole al estudio luego de que el equipo se acabara por la pandemia. Su sueño es ser actor y para esto se ha venido preparando en danza, ha protagonizado producciones audiovisuales, uno de los cuales le dio la oportunidad para presentarse en Panamá y Punta Cana, República Dominicana.

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Después de que llegó la pandemia, Moreno ha pensado en un proyecto más grande que les brindará oportunidades a muchos jóvenes de Villavicencio y de otros municipios del departamento.

El proyecto es crear una universidad en el que personas de alto nivel y con experiencia puedan donar de su tiempo para enseñar dos o tres horas a la semana. Aunque algunos de los profesores ya están, hace falta una locación en la que se pueden llevar a cabo las clases.

Hace falta la locación, para ello aspiro hacer contacto con el Gobierno pensando en el préstamo de alguno de los bienes de extinción de dominio”, aseguró Moreno.

Aparte de viajar por el mundo, crear la universidad es uno de sus grandes sueños y retos. Ser parte del crecimiento personal y profesional de jóvenes sin condiciones de hacerlo, ha sido gratificante para él, quien ha trabajado en esta labor junto a su esposa.

No le den todo a sus hijos, ellos merecen crecer y solo el esfuerzo logra eso. Déjenlos ser, la necesidad no tiene nada de malo, despierta la conciencia y la creatividad. Si finalmente les dan algo, que sea como retribución al mérito, no por presiones ni para satisfacer apariencias”.

El consejo que deja a los jóvenes que tienen el interés por prepararse y formarse como profesionales es no conformarse con lo que aprenden en los colegios y buscar nueva información.

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