Inundaciones, más allá del “orden territorial”

Las inundaciones de mayo despertaron el debate sobre la falta de planeación de la ciudad.

Aunque el alcalde Felipe Harman dijo que las inundaciones por el invierno de mayo son un problema de orden territorial, la situación parece abarcar distintos elementos de gran magnitud que rebosan a Villavicencio. 

Por Natalia Chipatecua 

La emergencia invernal que dejó cientos de damnificados en mayo y en alerta máxima a la capital del Meta, reiteró la necesidad de repensar la ciudad. 

El alcalde, Felipe Harman, en medio de la emergencia, dijo que se trataba de un problema de ordenamiento territorial no atendido a tiempo, por lo que más allá de apasionamientos, es necesario analizar ese discurso. 

Es cierto que Villavicencio ha presentado en las últimas décadas crecimientos poblacionales que conllevan a la ocupación de zonas urbanas y veredales de riesgo con bajísimas condiciones de habitabilidad. 

Alesandri Romero Novoa, ingeniero catastral y coordinador de maestría en ordenamiento ambiental del territorio de la Universidad Santo Tomás, dijo a Periódico del Meta que “hemos tenido crecimientos poblacionales muy fuertes; ocupaciones de zonas rurales hacia Restrepo, Acacías o Puerto López que antes no teníamos. Del 2012 para acá la ocupación rural con actividades humanas ha sido en las veredas”.

En este sentido, dichas actividades generan ocupación del suelo; nuevas carreteras, consumo de energía y además, representan un nuevo reto para el ordenamiento territorial. 

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Romero sostiene que quienes están ubicados en veredas como El Cairo o Vanguardia, son consecuencia del boom petrolero y turístico, lo cual, además de la planeación, se requiere enfrentar un reto y es cómo pensar la ocupación rural. 

El río (Guatiquía) tiene su comportamiento y genera su memoria natural, las obras de ingeniería intentan contenerla, pero han permitido la ocupación de corte turístico urbanizable en zonas que presentan algún tipo de vulnerabilidad por fenómenos naturales”, dijo el experto. 

En este sentido, la situación en Villavicencio por la ola invernal obedece a la falta de gestión y articulación en procesos incluso desde administraciones pasadas, pero también a la situación de orden territorial que no es de corto plazo. 

Villavicencio es el escenario futuro de lo que debió haber sido la segunda versión del Plan de Ordenamiento Territorial (2005 a 2015). Hay un problema de gestión porque la ciudad en particular ha tenido dos décadas de ordenamiento territorial como instrumento de planeación bastante desarticulado. Tenemos una escena que responde a una falta de acción”, afirmó el coordinador de la Maestría en Ordenamiento Ambiental del Territorio.

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Con este contexto, los esfuerzos de la actual administración aún después de alertarse sobre el riesgo latente en el que se encontraban las familias hoy damnificadas por las inundaciones, parecen no ser suficientes. 

Estamos permitiendo el desarrollo urbanístico hacia zonas que no necesariamente cumplen condiciones, y eso es una falta de gestión y acción con el plan de ordenamiento. Las zonas donde se están inundando en gran medida es porque son zonas que tenían un riesgo natural conocido y sin embargo se permitió su ocupación. Mientras sigamos permitiendo ocupar zonas que no tienen las condiciones naturales, podemos hacer diques, gaviones, muros de contención, y no generará grandes garantías”. 

Para Novoa, si bien los problemas actuales de orden territorial pueden estar sujetos al trabajo de administraciones pasadas, la gestión del actual mandatario local y la comprensión de lo que significa el ordenamiento territorial, parece no ser la más adecuada. 

Sobre la actualización del POT 

Al ser consultado, Mario Romero, secretario de Planeación Villavicencio, dijo a Periódico del Meta, que el Plan de Ordenamiento Territorial de 2015 tiene unos estudios básicos e incluye análisis de tres fenómenos de riesgo: remoción en masa, inundación y avenida torrencial. 

Villavicencio necesita avanzar en estudios detallados. Nosotros estamos haciendo estudios detallados en 16 polígonos de la ciudad que es lo que nos va a permitir conocer cómo está el fenómeno y realmente conocer los riesgos de esas zonas. En el sector de la emergencia estamos mirando el plano número cuatro del POT que es la indicación de áreas de amenaza y riesgo por inundación en suelo rural, que tiene condición de amenaza alta”, dijo el funcionario.

Se necesitan más estudios que indiquen el ordenamiento.

En la capital del Meta, el 60% del suelo es informal; el crecimiento de la población en la ciudad generó una nueva dinámica del suelo, que llevó a Villavicencio a crecer de forma dispersa, según el secretario.  

Tenemos estudios que se adelantaron en el 2019 y estamos haciendo los estudios detallados de la universidad nacional para esos polígonos. Solo hay estudios básicos y los estudios no solo miden la amenaza sino la vulnerabilidad que se enfrenta la comunidad”, aseguró Romero.

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Finalmente, agregó que hasta no obtener los estudios detallados, no se puede concretar cómo se pueden definir estas zonas afectadas por el invierno porque “Cuando se adelante en la actualización se podrá definir ese tipo de cosas, la norma dice que no puede hacerse modificaciones de norma urbana sin documentación técnica, y nosotros hasta ahora estamos en la fase de formulación de los documentos técnicos de soporte”, concluyó.

Se necesitan las obras de mitigación 

La gran mayoría de los ríos, caños y quebradas en Villavicencio nacen en el piedemonte llanero, y han sido afectados por la remoción de masas y las lluvias fuertes que provocan derrumbes e inundaciones por la carencia de infiltraciones en la parte alta. 

De ahí la importancia de llevar a cabo obras como la descolmatación, que permiten impedir de cierto modo emergencias por inundaciones. 

Es importante descolmatar porque si no sacamos el material en un periodo de cada tres años, ellos vuelven y se llenan y provocan inundaciones y cada vez es menor la capacidad hidráulica que puede tener una quebrada para soportar las aguas que bajan de la cuenca”, explicó Juan Carlos Guzmán, especialista en ingeniería hidráulica y ambiental. 

Las obras de mitigación nunca serán suficiente pues se necesita hacerlas de manera permanente.

Guzmán afirma que las comunidades que se asentaron en las riberas de los ríos son los mayores problemas que tiene la ciudad en gestión del riesgo. Durante el 2016, en la alcaldía de Wilmar Barbosa, Villavicencio fue la ciudad con mayores precipitaciones por encima del Chocó. 

Los diques y las obras en los ríos nunca podrán ser definitivas porque unas lluvias fuera de lo normal pueden generar que las crecientes rompan esas estructuras. Saber qué pasó en el Guatiquía es difícil porque hay afectaciones que llevan muchos años y no hay gestión. Funcionan los arreglos pero no se hace una estructura para reparar y ahí es donde falla la administración. El dique tiene 20 afectaciones y no se gestionan proyectos”.  

Si bien a raíz de la emergencia la administración municipal trabaja en obras de descolmatación y cauce del río Guatiquía, hasta la fecha Periódico del Meta no logró contactarse con Sofía Tacha, jefe de la Oficina de Gestión del Riesgo para plantear en detalle estas obras. 

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