La cuarentena desde la montaña en San Juanito y El Calvario

El Calvario y San Juanito han sido municipios alejados del centralismo del Meta y de Bogotá.

San Juanito y El Calvario son municipios agricultores que se encuentran en los páramos del Meta y cuya interacción social gira alrededor de sus iglesias.

Los habitantes de los municipios montañosos del Meta extrañan sus actividades sociales, las cuales giraban entorno a la congregación en la iglesia , el trueque de productos y compartir en billares y canchas de tejo.

Por Camilo Gallo|

San Juanito y El Calvario, empotrados en la Cordillera Oriental, basan sus economías en la siembra de fríjol, mora, lulo y sagú, además de maíz, caña de azúcar, yuca, algo de café y plátano.

Jacobo Herrera, habitante de San Juanito, dedica su tiempo semana a semana a la agricultura, tiene en la vereda La Candelaria “un pedacito de tierra”, como él mismo la llama, que aprovecha para cultivar alimentos pero en donde principalmente se dedica con su familia a la producción de panela.

Lea también: Una acción humanitaria terminó en un comparendo

En estos municipios, las personas practican “el distanciamiento social” desde antes de la llegada del coronavirus al país, ya que, según Jacobo, las calles del pueblo permanecen vacías y tranquilas entre semana mientras cada habitante realiza sus trabajos de campo en las veredas. No hay necesidad de decirles a las personas que no salgan porque casi siempre están en sus casas o en sus huertas cultivando.

Según Jacobo, en camperos, camionetas de recorridos y caballos, los habitantes de las veredas se transportaban únicamente los fines de semana hacia el pueblo para recibir la misa, abastecerse de alimentos y compartir con amigos: “nos tomábamos nuestros tragos y jugábamos tejo, eran los únicos días en los que se veía la gente andar por las calles del pueblo”. La cuarentena acabó temporalmente con esa costumbre.

Él y su familia por años han salido juntos al pueblo cada ocho días para vender e intercambiar sus cosechas: “llamábamos a los dueños de las tiendas y a otros vecinos, la mayoría del producido se vendía, pero, entre los habitantes de San Juanito nos distinguimos la mayoría, entonces intercambiamos nuestros productos por lo que nos hace falta, y lo que sobra se vende. Es una forma de garantizar la seguridad alimentaria para los habitantes del pueblo”, comentó Herrera a Periódico del Meta.

En los municipios aún se evidencia la práctica ancestral del trueque, según algunos pobladores, a estos municipios se les ha dejado en el olvido por parte del Gobierno Nacional y Departamental por décadas.

No obstante, por su ubicación y distanciamiento respecto a otros municipios, los habitantes deben lidiar con el pésimo estado de las vías para lograr transportar sus cosechas a las centrales de abastos en Fómeque y Bogotá, además, para poder abastecer al pueblo con alimentos perecederos y otros elementos que se pueden llegar a necesitar en los hogares.

Con la llegada del coronavirus al país y la declaración de la emergencia sanitaria, los habitantes de San Juanito y El Calvario han perdido la única oportunidad que aprovechaban para socializar, han perdido una costumbre social que gira alrededor de la iglesia católica en la mayoría de casos.

El párroco Emanuel Ipiales, de El Calvario, menciona que por su edad y las restricciones decretadas por el gobierno nacional, tuvo que cerrar las puertas de la iglesia: “ya no se puede realizar la eucaristía, por lo que los fines de semana ya no hay gente por el pueblo, uno se aburre encerrado y por eso dedico mi tiempo a mi jardín, sin embargo, la gente dice que ir a misa es la actividad que más extrañan”, manifestó el predicador.

El concejal Nixon Alexis Velásquez, de El Calvario, afirma que en el municipio se está cumpliendo con todos los protocolos establecidos para la prevención de contagio por el Covid-19, allí realizan controles de desinfección, aunque no se hayan presentado casos por el momento en esta región.

Lea también: Transporte intermunicipal comienza a operar en el Meta

El concejal manifestó que al ser territorio de producción agrícola no ha escaseado el alimento, sin embargo, el coronavirus ha elevado los precios de los insumos que deben llevarse desde la capital del país, y el municipio se encuentra en alerta naranja por la llegada del invierno que provoca deslizamientos en las vías.

“Antes en el municipio, por los deslizamientos, quedábamos atrapados entre ocho y 15 días, sin embargo, recibimos maquinaria pesada en la administración de Marcela Amaya, por lo que esperamos apoyo del gobierno actual para ponerlas en funcionamiento de ser necesario”, mencionó Nixon Velásquez.

Jacobo Herrera menciona que este nuevo virus ha generado entre las personas de San Juanito la desconfianza incluso de los que llegan de visita a sus aposentos.

“Ya uno lo piensa dos veces para hacer un favor, elige mejor a sus trabajadores o ayudantes, ahora tiene que ser recomendado o hijo de un vecino que uno sepa que no tiene nada para dejarlo entrar a trabajar cerca de mi casa. El recibo de la luz incrementó de manera considerable y los bancos no están dando préstamos para producir. Hasta saludar se hace de lejos porque a uno le da miedo”, reflexionó Herrera.

San Juanito, por esta época, se preparaba para la llegada de avituristas, en su mayoría extranjeros fanáticos de Italia, Estados Unidos, El Salvador y España.

Jaime Clavijo, rector de la Institución Educativa John F Kennedy, manifestó que las medidas adoptadas a partir de la llegada del coronavirus afectaron gravemente la educación de los jóvenes en los municipios.

“Si no estaban preparados para la educación virtual en las ciudades, imagínese en las veredas de un municipio tan aislado como San Juanito. No hay señal de internet en las escuelas de las veredas, la mayoría no tiene un computador ni un celular, por lo que debemos entregar guías de estudio en físico a los padres de familia dos o tres veces a la semana y enviarlas por WhatsApp a los que se les facilitan los medios”, señaló el rector.

El coronavirus logró poner en evidencia diferentes problemáticas que adquieren gravedad según cada contexto. En sectores de la ruralidad llanera como el ejemplo de San Juanito y El Calvario, que han estado en aislamiento, pero con el estado, se dificulta afrontar una pandemia ante la brecha social que se abre por la falta de conectividad, el estado de las vías y el virus mismo.