Pandemia: ¿La luz al final del túnel está cerca? | Análisis

La vacunación seguirá siendo la manera más rápida de ver la luz al final del túnel.

El martes, el Meta completó su cuarto día sin reportar fallecidos por Covid-19 y el porcentaje de ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos destinadas a Covid en el departamento del Meta es de 28 por ciento.

Por Jairo Ospino / Epidemiólogo Cruz Roja Meta/ Especial Periódico del Meta

Con cifras decrecientes de casos, muertes y ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos en nuestro entorno y en medio de informes de aumento de casos y muertes en
otros países, se oyen expresiones optimistas de que al parecer lo duro en Colombia ya cesó.

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En mayo de 2021, a medida que avanzaban los procesos de vacunación y los casos de
coronavirus caían en muchas partes de Europa, Estados Unidos y Oriente Próximo, los
gobiernos emitieron medidas de relajamiento, se quitaron las mascarillas en exteriores, se ampliaron los aforos y se levantaron restricciones.

Pero en muchos casos la alegría duró poco. De nuevo las pandemia repuntó y de otra vez las autoridades sanitarias volvieron a imponer mascarillas, establecieron restricciones turísticas y retomaron los toques de queda a la vez que aceleraban el proceso de vacunación de grupos de población más jóvenes.

Una pandemia es por definición una crisis global. Cuando una enfermedad con impacto a nivel mundial se limita a una sola zona, deja de ser una pandemia y se transforma en
epidemia, según la OMS. Si la Covid-19 continúa siendo global pero la OMS cree que sus «niveles esperados o normales», la organización declarará la enfermedad como una endemia.

El camino que se piensa cogerá el virus SARS-CoV-2 es que se transforme en variantes que lo hagan menos agresivo y que el sistema inmunológico pueda lidiar con él sin que cause tanto dolor y muerte.

Pero en el medio las vacunas marcarán la diferencia, lo de la inmunidad natural es muy
mala idea. De ahí la insistencia de los organismos de salud de intentar alcanzar la inmunidad de rebaño, o colectiva lo antes posible.

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Pero la inmunidad colectiva es a nivel global, esto es 70 por ciento de la población de todos los países, pues no basta con hacer la tarea en uno solo, porque al final todos cuentan.

En promedio, a la fecha, el 39 por ciento de la población mundial ha recibido una dosis de
vacuna anti Covid, pero en países de bajos ingresos el promedio es de solo 1,7 por ciento.

La distribución de vacunas sigue siendo muy desigual. La Unión Europea tiene casi tres cuartas partes de su población mayor de edad al menos parcialmente inoculada; en Estados Unidos, el 52 por ciento de las personas de más de 12 años ha recibido una dosis.

Muchas de las naciones que tienen altas tasas de vacunación son las responsables de no aportar un número suficiente de vacunas al sistema Covax2, por ello se han tenido muchos problemas para adquirir y distribuir vacunas en los países más pobres.

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La semana pasada, la OMS pidió a los países ricos que donaran dosis de vacunas a los países pobres antes de poner una tercera ronda a sus ciudadanos.

Incluso en los países de adecuados ingresos, el ritmo de vacunación se ve disminuido por
las malas decisiones administrativas que no planifican adecuadamente sus existencias, o
la desinformación y reticencia de algunos antivacunas. Es cierto que la vacuna no es
totalmente efectiva (como ya se preveía), pero los datos globales indican que las
hospitalizaciones y muertes son mucho menores, algo así como 9,7 de no vacunados contra 0,3 de vacunados.

Eso ha producido más oportunidades al virus de extenderse y mutar a variantes más contagiosas y peligrosas. Léase Delta o Lambda, esta última al parecer la más resistente a las vacunas.

La vacunación y el PRASS, fundamentales en el cuarto pico.

Según la revista National Geographic hay otra opción: que la gente decida que la pandemia
ha terminado mucho antes de que las autoridades lo declaren. Ya sucedió en el pasado. La
gripe de 1918 estalló en el ocaso de la Primera Guerra Mundial y, a medida que terminaban los combates, había una sensación de querer poner fin a toda la década y abrazar el futuro. La gente entró en Los Felices Años 20 pese a que la gripe seguía estando presente y las consecuencias fueron fatales.

Este comportamiento se ve en muchas partes, donde muchas personas a lo largo de la
geografía de nuestro país (y la de otros) han decretado mentalmente que la pandemia
terminó, producto de un mecanismo de defensa psicológico interesante, que aparece en situaciones de tensión psicológica: la disonancia cognitiva que no es otra cosa que hacer cosas contrarias a la realidad.