Excombatientes ‘Le meten la ficha’ al estudio virtual

Los excombatientes siguen en sus veredas estudiando y buscando concluir sus procesos, pese a las limitantes de cualquier niño rural.

Las ganas de salir adelante de muchos de los que hicieron la guerra siguen intactas pese a la pandemia y a las limitantes del estudio. Le apuestan a la paz.

Los excombatientes de las Farc no han dejado de estudiar pese a las dificultades que se les presentan por causa de la cuarentena y la falta de equipos e internet.

Siguen haciendo tareas, llevando apuntes y estudiando en medio de todo. Ahora que están en la legalidad, a ellos también los cobijan las restricciones y deben hacer caso de las normas que impone el Gobierno Nacional para contener el virus.

Periódico del Meta habló con algunos de los excombatientes que se encuentran en la vereda El Diamante del municipio de Uribe, para conocer cómo están desarrollando sus actividades académicas y su proceso de adaptación a la educación virtual que, aseguran, es lo más difícil.

Por ejemplo, Sandra Moreno, de 33 años,  es una excombatiente de las Farc quien duró 19 años en las filas de este grupo guerrillero. Hoy en día convive con otro excombatiente y tiene una hija de un año.

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El proceso de reintegración no ha sido difícil, dice, porque trata de sobrellevar las cosas lo mejor que puede. En ese sentido, aprovecha su tiempo para volver a las aulas y estudiar lo que no había podido en su niñez y juventud.

Hoy, cursa séptimo y octavo grado de bachillerato en la jornada nocturna (6:00 pm a 10:00 pm) en el colegio Rafael Uribe del municipio de Uribe.  Sin embrago, por la emergencia sanitaria que se presenta en el país por cuenta del covid-19, está desarrollando sus actividades escolares de manera virtual.

En el momento no cuenta con internet ni equipos de cómputo para desarrollar sus actividades académicas, todo lo hace por medio de su teléfono celular y  Whatsapp.

“Las actividades a desarrollar y las guías para leer, nos las envían por teléfono, y de ahí  sacamos preguntas y las resolvemos en un cuaderno para luego enviarlas por el chat nuevamente”, cuenta Sandra.

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Y añade que los compañeros que no cuentan con computadores o celulares, imprimen las guías y así logran realizar sus actividades escolares.

Confiesa que por el momento su proceso de adaptación a la educación virtual ha sido difícil, porque el internet no es bueno, pero poco a poco se van acostumbrando a esta nueva forma de estudiar y de realizar tareas.

Con ella estudian cerca de 30 excombatientes. Todos quieren que se normalice rápido la situación para volver a ver sus clases de forma presencial, pero por ahora ven lejana esa posibilidad ya que los maestros les  han dicho que hay que continuar las clases a distancia.

Melquisedec Pérez Orjuela, de 29 años, es esposo de Sandra. Él también está adelantando su bachillerato, por ahora cursa séptimo y octavo grado. Los dos se colaboran para desarrollar las actividades escolares.

También el proceso de ver clases de manera virtual, es difícil para él, ya que no cuentan con internet. “Por acá donde estamos no es fácil, es muy lejos la vereda. En cambio cuando se podía por medio de los profesores, ellos nos asesoraban, pero ahora se debe hacer lo que se puede mientras volvemos a que los profesores nos expliquen”, dice Melquisedec.

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Como no cuentan con internet en su vivienda, tienen que ir hasta el colegio Rafael Uribe a descargar todos los trabajos y luego hacerlos  en la casa. Sandra y su esposo viven en la vereda Las Gaviotas, que queda a más de tres horas del casco urbano del municipio de Uribe. “Primero nos íbamos en bestia y duramos cerca de dos horas, luego agarramos el carro en línea y durábamos otra hora para llegar al colegio”.

“A los que vivimos lejos, nos ponen los trabajos, nos dan las guías y vamos cada 15 días al pueblo cerca de cuatro horas”,  cuenta “Melqui” como cariñosamente lo llama su esposa.

Aunque cumplen con sus trabajos, la cuarentena también afectado sus actividades y forma de vida: “no hay transporte, nos toca pagar motos, expresos o buscar quien nos lleve porque no hay carro para entregar los trabajos”, señala el excombatiente.

Vive hace cuatro años con su esposa, antes vivían en la zona veredal Mariana Páez en Mesetas. Ahora, en Las Gaviotas pertenecen a la zona de El Diamante,  ya que les queda más cerca de la zona donde les entregan todas las ayudas del Gobierno.

Dice que tomó la decisión de estudiar porque el estudio siempre es necesario para aprovechar el tiempo perdido. Por ahora, quiere terminar el bachillerato y seguir estudiando una carrera. La veterinaria le gusta, porque le parece una carrera bonita. Ya hizo un curso en el Sena.

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