Sí al debate ciudadano

Los Clubes de Debate son una propuesta de varias organizaciones internacionales de educación, los cuales buscan fomentar la práctica del debate en un modelo de formación ciudadana, especialmente en colegios.

En las instituciones escolares donde se desarrollan, esta herramienta pedagógica incentiva la participación activa, la tolerancia y el respeto al otro, como elementos para una convivencia en democracia, al tiempo que promueve las capacidades de argumentación, algo que es crucial en una sociedad como la nuestra.

En los clubes, cada integrante debe aceptar la idea de que cada uno es libre de adherirse a la idea que le parece correcta, por lo que no se puede imponer la opinión sobre la de los demás. Mediante ejercicios pedagógicos se crean reglas de juego para participar, el tiempo para hacerlo y el desarrollo de los argumentos. Quienes escuchan deben tener la capacidad de enunciar las conclusiones de los debates, obviamente sin tomar partido.

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Todo para decir que sería excelente que pudiéramos extrapolar lo del salón de clases a los debates de territorio. Villavicencio, por ejemplo, ha tenido dos temas en donde, como hace años no pasaba, hay discusiones sobre su desarrollo urbano que, bien canalizadas y sin apasionamientos, podrían arrojar conclusiones interesantes para el bien de la capital del Meta.

Una de ellas es la polémica por la tala de árboles que tiene planteado el desarrollo del Parque Alma Viva. La alcaldía tramitó la autorización para “aprovechamiento forestal” de 397 ejemplares, con lo que algunos ambientalistas dijeron que era una exageración en tiempos de crisis climática y alguno dijo que “seguramente si Felipe Harman fuera concejal también se opondría”.

El otro debate que ha levantado polvareda es el proyecto urbanístico de Arpa de Aguas, en donde incluso en algunos videos de la socialización, publicados en redes, se ve a vecinos de los barrios afectados en fuertes oposiciones con el alcalde Felipe Harman.

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Y es que discutir sobre ciudad siempre será bueno ya que abre el espacio a ideas novedosas o a la resolución de conflictos. Claro, algunos oportunistas buscarán sus réditos, pero en lo que no se debe caer, bajo ninguna circunstancia, es en descalificar a los que no están de acuerdo, como ya ha sucedido.

Lo que enseñan los estudiantes que participan de los Clubes de Debate es que todos tienen una parte de la razón o de la verdad, pero si bien no nos convencen podemos reflexionar desde la visión del otro y a lo mejor encontrar un juicio adicional que nos convoque.

Hablar de los temas de ciudad es lo mejor que le puede pasar a una Villavicencio en donde muchas veces gremios, academia y ciudadanía prefieren guardar silencio.

 

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