A cuidarse de las Enfermedades Respiratorias Crónicas (ERC)

Las Enfermedades Respiratorias Crónicas (ERC) son enfermedades crónicas que comprometen al pulmón y/o a las vías respiratorias, incluidas las vías nasales y los bronquios. Dentro de ellas se encuentra el asma, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), la rinitis alérgica, las enfermedades pulmonares de origen laboral y la
hipertensión pulmonar.

La tos persistente, la falta de aire (disnea) y las secreciones respiratorias son los síntomas más frecuentes, cuya intensidad varía de una persona a otra, de acuerdo a la enfermedad en cuestión, su grado se severidad y tiempo de evolución.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, se estima que 235 millones padecen asma y 64 millones padecen EPOC. La misma fuente indica que mueren anualmente
en el mundo alrededor de 4 millones de personas a causa de las ERC, siendo la EPOC la principal responsable.

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No fumar y evitar la exposición pasiva al humo de tabaco, son las medidas más efectivas para prevenir el desarrollo de ERC, y reducir los síntomas y complicaciones una vez que la enfermedad ya está instalada.

Por otro lado, deben tomarse las medidas necesarias para proteger a los trabajadores con riesgo de exposición a polvo y productos químicos.

Las personas que tienen síntomas persistentes de tos, silbidos o ronroneos en el pecho o falta de aire deben consultar al médico porque el tratamiento puede evitar que la enfermedad progrese.

La especialista da una serie de pautas sencillas que permitirán a los pacientes mejorar su situación:

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Alimentación

El primer consejo es llevar una dieta equilibrada obviando las comidas que le puedan hinchar y las bebidas gaseosas, ya que pueden provocar mayor sensación de ahogo.

“Nosotros solemos decir que hagan cinco comidas a lo largo del día, no tres comidas muy copiosas, y que en éstas se incluya mucha fruta y verdura. Hay que olvidarse de las legumbres y evitar los alimentos que le puedan producir gases”, señala Patricia Sosa Torres, neumóloga.

Respecto a los líquidos, recomienda aumentar el consumo de lácteos por el aporte de calcio y prescindir de la cafeína. Otras recomendaciones incluyen tener cuidado con la sal porque estos pacientes suelen tener la tensión alta, evitar las grasas, las comidas preparadas
o las frituras. En lo que concierne a la carne y al pescado es preferible que estén cocinados a la plancha o al vapor.

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Deporte

¿Correr? ¿Las clases colectivas de los gimnasios? ¿Qué deporte es mejor practicar? La especialista indica que caminar posiblemente sea el ejercicio más completo. Otro deporte aconsejado es la natación: a algunos pacientes les va muy bien porque no incluye carga de peso.

“Solemos recomendarles caminar o que compren una bicicleta estática para tener en casa, así como hacer algo de pesas, porque es importante hacer ejercicios de brazos. Pero, sobre todo, insistimos en la rutina, en que lo metan en su día a día, sean constantes y que todos los días saquen un rato para hacer esos ejercicios, incluso sabiendo que en algún momento les pueden provocar algo más de ahogo. En esos casos tienen que utilizar su inhalador. Otro consejo es que sigan un trayecto que conocen y que tenga bancos para poder pararse si lo necesitan”, añade.

Cambios en las rutinas diarias

El ahogo es uno de los síntomas más frecuentes y aunque al principio aparece sólo ante grandes esfuerzos, la enfermedad va progresando y el ahogo se puede manifestar ante situaciones que a priori no entrañan grandes esfuerzos.

El problema es que los mismos pacientes no notan esos avances ya que son ellos mismos los que dejan de realizar ciertas actividades. Por ejemplo, si se ahogan al subir cuestas dejan de hacerlo para evitar ese esfuerzo.

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“Es importante que ellos identifiquen lo que están dejando de hacer e intentar adaptarlo porque ante todo, no deben sentirse limitados y es preferible que continúen con sus hobbies. Lo importante es ir conociendo la enfermedad y llevar siempre la medicación de rescate a mano”, insiste.

La especialista indica que a la hora de vestirse, si la enfermedad está muy avanzada y les cuesta, pueden incluir modificaciones en su rutina que les facilitarán el día a día, como vestirse sentados, no agacharse para ponerse los zapatos, subir el pie y utilizar calzador u optar por zapatos sin cordones y con velcro.

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