Óscar Aponte, una vida para el abstraccionismo

Óscar Aponte

Por Laura Valentina Mejía | Especial Periódico del Meta 

“Tras meses luchando contra un cáncer que aflige mis días, quiero agradecer el apoyo brindado por familia, amigo/as, colegas y personas que han dedicado su tiempo a mi recuperación, a quienes se han acercado a compartir palabras, recuerdos y música.

Reencontrarme con el afecto y admiración de amigos y conocidos me ha alegrado en estos momentos en los que la situación del mundo nos distancia.

Sigo optimista, confiado con el apoyo de mis hijos y familia a salir de esto, hoy quería agradecer cada uno de los mensajes que mi hijo me lee, las fotos de mis obras, vídeos con palabras de aliento y agradecimiento; en mi memoria guardo todo aquello que con el corazón sentí por cada una de las personas que en mi vida fueron una gran luz de inspiración.”

“Quijote de guerra y paz, como luciérnaga perdida lleva su Luz confusa Para en la distancia reaparecer”, con un gran afecto

Oscar Alberto Aponte Carrizales

Ese fue el último mensaje que el maestro Aponte compartió en sus redes sociales, en el que agradece a todos los que estuvieron apoyándolo en esa etapa tan difícil de su enfermedad. 

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Cuenta su hijo, Óscar Aponte, que el maestro tendría aproximadamente catorce años cuando empezó a pintar sus primeros lienzos. Siempre estuvo inclinado por el arte, rompiendo paradigmas y prejuicios de esa época en la que el ser artista no era un seguro de nada. 

Aponte
Óscar Aponte

El padre del maestro Oscar, abogado muy prestigioso en aquel entonces, no concebía que su hijo fuera pintor. Sin embargo, era tanta su pasión que luchó por posicionar al arte conceptual con una propuesta llena de imaginación y creatividad. 

Desde muy joven empezó a figurar con un trazo diferente, y con una obra si se quiere agresiva, logró romper ese estándar de su tiempo en el que se pintaba paisajes, bodegones y moriches, proponiendo algo totalmente diferente. 

Las pinturas del maestro Aponte son consideradas una aventura; cada pincelada, cada figura, cada creación, cada acto de rebeldía que se pueden apreciar en sus cuadros, fueron y serán propuestas claras por esa idea de cambiar el mundo, y ayudar a los jóvenes mediante el arte.  

“Siempre fue una persona visionaria; quiso hacer grandes cosas para la ciudad de Villavicencio e incentivar a los jóvenes a que se interesaran por el arte y su técnica. Siempre creyó que era de vital importancia que los niños despertaran esa sensibilidad dormida en ellos para construir un mejor país”, comenta su hijo. 

Óscar Aponte
Óscar Aponte

Su lema siempre fue la honestidad, pues nunca cambió su esencia por encajar en esa era de lo comercial. Pintó lo que le parecía, lo que le daba placer, lo que sentía. Toda su vida se mantuvo lejos de ese pastel decorativo, de la pintura complaciente, de los cuadros por encargo.  

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Con su obra, Aponte remueve fibras íntimas, obligando al espectador a reflexionar mediante cada trazo observado. El artista fue uno de los más silenciosos, pero a su vez, uno de los más arduos trabajadores del arte de la región.

Fue pionero de los proyectos de los murales en los parques, en los puentes y subniveles, logrando darle color a la ciudad. 

“Recuerdo mucho un proyecto que realizó mi padre que se llamaba ‘Arte al parque’; era a nivel departamental y consistía en lograr que los jóvenes salieran de esa violencia en la que estaba sumergido en ese tiempo el país”, dice su hijo. 

Sus obras están expuestas ahora en la Casa de la Cultura en Villavicencio, en la sede de la Universidad Nacional en Bogotá, en el Congreso de la República y en las Universidades de los Llanos, Cooperativa y Antonio Nariño, y en galerías privadas de coleccionistas internacionales.

Óscar Aponte
Óscar Aponte

“De lo último que pude vivir con él fue cuando estaba grabando mi disco, él viajó y estuvo con nosotros en el estudio; recuerdo verlo con mucha ilusión y con mucha alegría al percibir que estábamos haciendo lo que él tanto nos inculcó: el amor al arte, a seguir nuestros ideales”, dice su hija, la cantante Diana Aponte. 

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La señora Liliana, la mujer que lo acompañó durante muchos años de su vida, lo recuerda siempre pintando, acompañado de su infaltable cigarrillo, de un buen vino y de la música de Silvio Rodríguez y Facundo Cabral. 

“Nos unió el arte, su irreverencia y la pasión que lo rodeaba; lo recuerdo con mucho cariño, fueron muchos años de matrimonio y de compartir gustos. Aunque nuestro matrimonio llegó a su fin, siempre quedó el respeto y la cordialidad, la admiración hacía él y su trabajo”, expresa la señora Liliana. 

El Maestro Aponte estuvo diez años fuera del gremio; decidió secar sus oleos y guardarse para que la gente lo recordara por los maravillosos trabajos que había hecho antes. Le contaba a su hijo que no le inspiraba volver, porque todo se había vuelto muy superficial. 

 

Óscar Aponte

Periódico del Meta le rinde un homenaje a un grande luchador del arte, quien inmortalizó sus ideas en lienzos coloridos y diferentes. Un gran artista, soñador y creador, con la convicción de que este mundo debe cambiar, debe transformarse y trascender. 

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