Cordero de la bandola

Alejo quiere que los nuevos folcloristas crean que pueden ser artistas integrales e internacionales.

Este sanmartinero de 25 años empezó a estudiar música a sus 10 años en la casa de la cultura de su municipio tocando la bandola llanera a través de la imitación. Las clases estaban enfocadas, en ese entonces, a aprender de forma responsable la técnica de este instrumento.

Desde los 10 años hasta los 16, se dedicó a concursar en festivales de niños en los diferentes municipios: “recuerdo que iba a cuanto festival me invitaban, fue una época muy bonita porque había un apoyo cultural en el municipio de San Martín gigantesco, algo que hoy en día se ha ido perdiendo”, dice Alejandro.

En su familia él es el único músico. A los 16 años, cuando se gradúa del colegio, empieza a estudiar administración de empresas en la Universidad San Martín (Villavicencio). Sin embargo, cuando termina el primer semestre, conoce a Carlos ‘Cuco’ Rojas (Q.E.P.D.).

El maestro ‘Cuco’ le extendió la invitación para tocar en un concierto de Semana Santa, organizado en la iglesia principal de San Martín: “él quería experimentar con dos bandolas, contemplar esas sonoridad de dos bandolas sonando al mismo tiempo”.

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La experiencia lo dejó maravillado, al punto que decidió dejar sus estudios y dedicarse por completo a la música y unirse a la agrupación Cimarrón, la agrupación de Rojas. Desde ese momento empieza a cambiar su visión con respecto a la música y el ritmo de vida que llevaba.

“Fue una gran responsabilidad y muchas horas de trabajo, me dediqué a estudiar 8 horas al día porque el primer compromiso era tocar en un festival en la India, ese fue el primer concierto que hice fuera del país”, explica Alejandro Cordero.

Trabajó con Cimarrón cuatro años y tuvo la oportunidad de viajar a París, Estados Unidos, México, Argentina, Uruguay, Nicaragua y El Salvador. Posteriormente lograron hacer una gira más por Estados Unidos y tomó la decisión de retirarse para seguir estudios de música y enfocarse en otros proyectos.

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Una beca

Para el año 2017 se gana una beca del 50% para estudiar un técnico en música en la escuela Emmat; aliada aquí en Colombia de Berklee College of Music. A lo largo de este proceso en Emaat, tuvo la oportunidad de conocer grandes músicos e industrias de la música.

La escuela realizan un curso de verano llamado Berklee latino; durante este proceso, Alejo Cordero logra hacerse acreedor de otra beca para estudiar un programa de guitarra en Berklee (Boston).

“Después de tantos viajes, reafirmo que definitivamente la música sí es lo mío porque me permite ver la cara de la otra moneda. Me muestra que la música llanera que es en lo que he estado trabajando desde los 10 años, no solamente es música para los festivales que conocemos. En otros países uno ve a un público que paga una boleta para sentarse una hora a apreciar el folclor con toda la paciencia y la atención puesta en ese espectáculo”, enfatiza Alejandro.

Su enfoque principal está en la bandola llanera solista, eso le implica incluir repertorio de todo el mundo, empezando a vincular aires de otros países como el tango de Argentina, el vals de Venezuela o el jazz de Estados Unidos.

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Escribió un libro titulado ‘Acordes y escalas para bandola llanera’. Es una sistematización en el cual reúne aproximadamente 1.800 diagramas de acordes y escalas sobre el diapasón de la bandola donde se pueden encontrar recursos, técnicas y un poco de pedagogía: “no hay otro libro que contenga esto. Es un libro digital. El que esté interesado en adquirirlo puede comunicarse conmigo por las diferentes redes sociales. Tiene un costo de 20 dólares”.

Quiere alcanzar un nivel de desarrollo interpretativo en el instrumento muy alto porque las expectativas musicales que él ve son demasiado altas. Espera convertirse en un concertista de bandola solista que pueda tocar con cualquier músico.

“También quiero ir de la mano con la pedagogía, considero que es esencial poder educar músicos y enseñarles la cultura llanera porque ese es el sueño que nunca voy a dejar a un lado, siempre que me dicen que toque algo, lo primero que hago es interpretar un tema llanero”, dice Cordero.

Por otro lado, espera mantener la escuela de música en San Martín: “necesitamos abrirle la mente a los chicos, que ellos puedan soñar con que algún día van a viajar a donde quieran y que a  través de la  música lo pueden lograr. Para eso es necesario hablarles, mostrarles, que el ejemplo sea parte fundamental en esa transformación social que buscamos en San Martín”, concluye Alejo Cordero.

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