El encantador de serpientes llanero

Correal no aprendió en ninguna parte a manipular las culebras. Por medio de la experiencia sabe identificar cada animal.

Este cumaraleño, que desde el año 2006 ejerce actividades que promueven el manejo de especies y respeto por su hábitat, brinda en sus redes sociales información pertinente al momento de encontrarnos algunos de estos reptiles.

Ricardo Correal asegura que nadie le enseñó a conocer las serpientes, más allá del autoaprendizaje con libros, tutoriales y mucha experiencia lidiando personalmente en terreno con estos animales a los que muchos le huyen o detestan. 

Nadie me enseñó, aprendí fue por medio de la manipulación en cada travesía. Encontrar nuevas especies me ayudó para ilustrarme de cada una de ellas y esto me permitió expandir la manera de diferenciarlas y, sobre todo, actuar frente a un ataque de estos reptiles”, sostuvo. 

Con el tiempo, sintió que dedicarse a esta labor podría prevenir tratamientos irregulares que en ocasiones se dan en los hospitales, pues debido a esto, muchas personas que desconocen el tema, resultan amputadas de sus manos o pies, al no tener una previa instrucción sobre la mordedura de serpiente.

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Me di cuenta que muy pocos saben cómo actuar al momento de sufrir una mordedura de serpiente. Por eso, desde ahí confirmé que necesitaba trabajar en la capacitación y la prevención de un tratamiento correcto en los primeros auxilios, en los que he tenido varias charlas en hospitales y otras entidades”, afirmo Ricardo.

Sin embargo, no todo podía ser color de rosa, pues este experto, quién siempre ha confiado en sus capacidades y la forma de atender situaciones de riesgo, se ha visto gravemente en peligro por cinco mordeduras de gravedad que ha tenido en medio de su trabajo, siendo hospitalizado en tres ocasiones y reconociendo que por poco la muerte le ha ganado las batallas.

Así mismo, Correal recuerda de manera anecdótica y entre risas, que, en una de esas emergencias, al momento de ser internado en el hospital regional, quienes lo atendieron, eran los mismos que habían recibido una capacitación de su parte, teniendo ya cierto conocimiento de cómo tratar una situación por mordedura.

Yo les di una formación en la prevención y el manejo de suero antiofídico. Cuando llegué, me recibió el cuerpo médico diciendo que me iban atender según lo aprendido, para saber si estaban óptimos en estos casos”, dijo.

Y agrega que: “me hicieron un tratamiento complementario, que, con medicina alternativa, es lo mejor que podían efectuar; allí se pueden tener secuelas como falla renal, hepatitis o hemorragias constantes”.

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Además de que su vida ha estado en peligro, conserva varias cicatrices por mordeduras y estuvo hospitalizado por varias semanas, su amor por seguir conservando las serpientes sigue vigente, pues para Correal, estas especies merecen un trato igual que al de otros animales.

Y aunque su familia en reiteradas ocasiones le pide que abandone su trabajo, él mantiene su postura y asegura que lo hace por una buena causa: “me han dicho que esos animales me van a matar, pero aquí sigo, con la disposición de ayudarlos e informando de que hacer frente a la aparición de estos reptiles”.

El llano, tierra de serpientes

Villavicencio es uno de los sectores que más les gusta a las culebras, las llanuras y zonas verdes, hacen parte de un hábitat del cual estas especies toman como su hogar. Aun así, el incremento de estos animales, atemoriza aquellos ciudadanos que toman como último recurso matarlas, sin saber que tan peligroso podría resultar tener un acercamiento con ellas.

En el Llano tenemos varias serpientes venenosas, entre ellas la Micrurus Mipartitus, conocida como rabo de ají, la cual posee uno de los venenos más letales en el mundo y está en Villavicencio; encontramos la Surinamensis, o también llamada coral de agua, tiene un veneno muy toxico; o la famosa Micrurus Medemi, que si te ataca sería una fatalidad”, agregó Ricardo Correal.

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Como dato importante, el experto manifestó que el departamento del Meta cuenta con 18 corales venenosas ya identificadas, y unas 30 falsas corales, lo que representa que, al ser tan similares, podrían confundirse con una serpiente venenosa, y aunque no lo sea, provoca que las personas las maten por descarte.

Son 447 especies identificadas en Colombia, de esas solo 47 son venenosas, las otras 400 son muy parecidas a las venenosas, por ello en ocasiones la gente cree que todas son peligrosas y las cortan o las aplastan”, puntualizó el experto en serpientes.

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